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 Manhattan Mall - Un desafortunado encuentro

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Ella
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MensajeTema: Manhattan Mall - Un desafortunado encuentro   Jue Feb 17, 2011 5:35 pm



Era uno de sus pocos días libres y, bueno, quería aprovecharlo. Hacía un tiempo que no se iba cómoda a hacer las compras, así que llamó a Savannah para que la acompañara, después de una breve lucha lo logró y acordaron verse en la fuente del centro comercial.
Y ahí alcanzaba a apreciarse la imagen de una hermosa mujer, con larga cabellera verde aqua y unos cojos que con facilidad se confundirían con sus mechones de no ser por la intensidad de su mirar... llevaba un pantalón negro que cubría incluso sobre su ombligo y una blusa azul que apenas y cubría sus senos, tacones del mismo color de la blusa y un bolso negro.
Miraba a todos lados, espectante puesto que la amiguita no se dignaba a llegar y Morrigan ya se estaba impacientando... tan pocas veces con tiempo libre y perdiéndolo en esperar a la peliplata ¡Gracias, Savannah!


Finalmente despues de hacerse del rogar, Drocell le habia dado su paga a Grell por lo que el pelirrojo ni tardo ni perezoso decidio aventurarse en la ciudad con un claro destino en mente: El Centro Comercial!. Ya estando ahi se dedico a pasear por las numerosas tiendas, contemplando vitrinas y aparadores, le encantaba hacer aquello, lo unico que podria haberlo hecho mejor era la compañia de Shara, por desgracia habia tenido que quedarse practicando su nuevo numero.

-Waw!!... esa chaqueta esta fenomenal, le quedaria increible a...- por un momento estuvo a punto de pronunciar el nombre de su pelinegro tormento pero se quedo en silencio al percatarse de que la imagen de alguien mas habia aparecido en su mente, metido como estaba en sus asuntos no se habia dado cuenta que llamo la atencion de unos cuantos por el primer grito que dio.


Terminó en un segundo de tranquilidad, cruzándose de brazos al notar que Savannah no llegaba y prometía tardar un rato mas... ¿Dodelig? Esperaba que no, sería la relación más bizarra jamás antes vista y después de la relación de la peliplata... bueno, ni qué hablar... pero fue entonces que esa chillante voz llegó hasta sus oidos, haciéndola estremecer ante el incómodo sonido... ¿Tenía que reconocerla? Esperaba no fuese quien se temía, pero igual se giró ondeando su larga cabellera para verificar sus sospechas.

-Vaya... ¿Quién diría que me encontraría con tal...? -aaaaaaaaaaaaah! Le había prometido a Sebastian no insultarlo a menos de que sea realmente necesario, pero lo tenía en la punta de la lengua y quería sacarlo-, ¿... tipo tan payaso? -se contuvo, si lo hubiese dicho seguro armaría un ligero revuelo... ah, pero eso fue suficiente para un pequeño desahogo, mismo por lo que se recargó en una de sus piernas y sostuvo el bolso con su mano-. Creí que los payasos se limitaban a estar en su circo -dijo, dándose mucho a su papel de la chica molesta, aunque sería un poco divertido molestarlo un rato, después de todo, Sebastian no la dejó la vez en que lo conoció.


Las breves cavilaciones no muy propias de el pronto se vieron interrumpidas cuando escucho esa voz, no necesitaba girarse para saber de quien se trataba y maldijo una y mil veces a quien fuera por tener que toparse precisamente con ella ahora, el que venia tan de bueno humor y esos comentarios... pero esta vez no iba a quedarse sin hacer ni decir nada, Shara se lo dijo, nadie tenia derecho de hacerlo sentir mal.

-De verdad?... pues yo crei que las brujas solo exisitan en los cuentos infantiles pero aqui veo una, asi que no deberia sorprenderle ver un payaso...- despues de todo eso era no? XD



Sonrió con arrogancia... ¿Entonces así serían las cosas? Excelente... ella solamente decía la verdad al llamarle un payaso, lo hiciera de forma literal o no, pero si él se ponía en el papel de la ofensa ahora tenía con qué justificar sus actos... parecía que la espera no sería tan aburrida después de todo, mismo por lo que terminó por entonar una melodioso, corta y elegante sonrisa, por supuesto... bastante burlona en ataque al pelirrojo.

-¿Hablas con tu reflejo, cariño? -le cuestionó, puesto que aún estaba frente al cristal de la tienda y ni siquiera se había girado a verla... así que libremente le regresó la broma-. Pero he de corregirte... si tan siquiera pudieras ser una chica... deja de hacerte el favor a referirte a ti mismo de esa manera -bueno, al menos ésta vez se divertiría, agradecía que Sebastian estuviese ocupado, de lo contrario seguro a él hubiese llamado antes que a Savannah y, con él ahí, bueno, no tendría la libertad que tenía ahora.


-Mas bien hablaba con quien esta a mis espaldas- finalmente se dio media vuelta conteniendose apenas de hacer una cara de fastidio y acomodo su cabellera de color rojo encendido para terminar cruzandose de brazos. El comentario le molesto no porque la peliverde se lo dijera, sino porque irremediablemente le traia recuerdos que preferia olvidar

-Chica yo?... ni loco me clasifico en le mismo genero que tu, gracias pero paso, asi estoy mas que bien-


-Bueno, no fui yo la que dijo "estoy viendo a una bruja" sin siquiera dirigirme la mirada aún y observando el reflejo en un aparador... ¡Oh, Grell, te contradices tanto! -dijo, dándole cierto tono de dramatismo para la burla, sonriendo con esa misma arrogancia cuando al fin le mirase de frente... ¡Oh, por favor! Pero que movimiento de autosuficiencia más ridículo-. Si quisieras poder clasificarte como yo, así quizá y podrías tener la posibilidad de estar al nivel de la novia de Sebastian... oh, pero no, ni siquiera cambiándote el sexo podría alcanzar el nivel de una pareja para él -dijo, bastante arrogante a decir verdad, cruzándose igualmente de brazos... ¿cuál sería su respuesta ahora?

-Ahora resulta que ademas de todo necesitas un examen de la vista...- pues si bien no se habia girado a encararla en un principio, su mirada se fijo en el reflejo ajeno al haber dicho aquellas palabras, pero bueno.. eran detalles.

-Novia? ya?... uy felicidades...veamos si dura mas que otras veces...- dijo en un claro tono de sarcasmo, sorprendiendose a si mismo al darse cuenta de que la noticia no le afectaba tanto como hubiera esperado aunque con el ultimo comentario... se tuvo que morder la lengua para no soltarle el asunto de su "regalo de cumpleaños" del que habia disfrutado hacia un par de semanas, mas que nada porque lo habia prometido a Shara y porque obviamente, Sebastian de aquella noche no se acordaba XD.


-Pero que considerado de tu parte, sin embargo, a diferencia de los cegatones como tú, mis ojos son totalmente sanos -le aseguró, con una sonrisa encantadora que... realmente, solo podía perturbar a los que les estuviesen escuchando-. Oh, gracias, es muy amable de tu parte y tomaré en cuenta el consejo... finalmente que la última vez que tuve un novio como Sebastian duró muy poco... al mes ya me había pedido matrimonio -bromeó más para sí que para la ofensa-. Oh... esperemos que tengas la suerte, aunque lo dudo porque a ti ni las garrapatas se te pegan -se aseguró, con un tono que podía ser amable en otras circunstancias, tomándole el juego al tema.

Fruncio levemente el seño ante la burla de sus lentecitos -lamento desilusionarte, pero veo perfectamente...- de nuevo esa sonrisa, como le erizaba los vellitos de los brazos. Luego el asunto del novio y la propuesta matrimonial si le molesto aunque decidio responder de otro modo -en serio?... no me digas que ahora resulta que coleccionas maridos?... aunque si llevas varios quiere decir que algo pasa que terminan dejandote... me pregunto si tambien coleccionas un hijo o dos de cada uno?- ok tal vez se estaba pasando un poquititito de la raya pero, ella habia empezado despues de todo no?

-Tsk -ni siquiera lo emitió por completo, para cuando tomó una pose más inocente, por así llamarle-. Un divorcio y soy viuda de dos -contestó, regalándole una sonrisa arrogante... el primero no le tenía muy feliz que digamos, pero intentaba disimularlo-. Debo dejar de relacionarme con hombres mayores, precisamente por algo opté por estar con alguien tan joven y agradable como mi querido Sebastian -le sonrió con delicadeza, para prestar más atención al comentario del hijo y casi inmutarse por ello, llevando su mano de forma violenta a su vientre y desviar de inmediato la mirada... cualquier cosa podría decirle, pero jamás referirse a su hijo-. De hecho tengo a un par en casa -contestó-, aunque solamente se tratan de mi hermana y su novio... pero son tan infantiles que parecen mis hijos... ¿y tú? -levantó de nuevo el rostro, mirándole con un aire de superioridad a causa de su reciente comentario-, ¿haz tenido siquiera una relación? Porque... me sorprendería que alguien se fijara en una cosa como tú -dijo, repitiendo lo que el mismo Sebastian había dicho cuando los presento, "esto se llama Grell".

-De pura casualidad no seras una "viuda negra" o si?...- pregunto con una leve sonrisa en el rostro, lacnzo a notar el fugaz movimiento y momenaneo cambio de actitud ante la mencion del asunto de los hijos, sandose cuenta de que, a pesar del disimulo ajeno, sus palabras le habian afectado y eso ayudo a que las de la peliverde no lo hicieran tanto a el a pesar del claro desprecio que sentia en ellas.

-Mmmm... el que alguien se fije o no en esta "cosa"...- no le importo en ese momento repetir el mote despectivo con que le habia llamado -es asunto mio, al menos no me la paso cambiando de marido, pareja o lo que sea como si me cambiara de ropa- en realidad no queria pensar en ello... pero realmente jamas en su vida habia tenido una relacion que no fuera simplemente carnal y la gran mayoria sin su consentimiento.


-¿Viuda negra? -volvió a sonreír, despejando de su mente el recuerdo de aquellos pensamientos, retirando la mano de donde se encontraba aquella cicatriz, para pensarlo un momento-. Sería un honor -dijo, para reír divertida con ello-, en realidad, hubiese sido divertido asesinar a unos desgraciados como esos... pero no, se murieron por sus propios méritos -dijo, para encogerse de hombros-. Aunque admito que ser la viuda de Kohl me ha dado muchos beneficios -le sonrió, arrogante-. Oh... ¿Eso significa entonces que nadie te ha querido? Pobre... al menos puedo presumir que he sentido el amor de un hombre... el mismo que sentí el fin de semana al despertar en brazos de mi novio... Pero... ¡Que va! Tú ni siquiera conoces el correcto significado de un novio... ¿Para qué gasto mis palabras en cosas tan insignificantes como tú? Si al final, tus propios compañeros de trabajo terminan despreciándote... y, sobre mis maridos... bueno, el primero era un golpeador, el segundo un explotador y el tercero un abusador, no me quejo por las separaciones o muertes de ellos... al menos he sido lo suficientemente fuerte para continuar enamorándome... de quien me corresponda, siempre, por supuesto... a diferencia de ti, ¿no?

Bastante molesto y ofendido se mordio el labio inferior para no despotricarle en la cara todo lo que queria, y peor aun ganas no le faltaban de darle una arrastradita por el piso, pero sabia que eso le traeria problemas con Sebastian y no queria eso -pues vaya "suerte" que tienes para escoger a los hombres, asi mejor quedarse soltero y sin que se me paren las pulgas...- repitio la frase que la peliverde le dijera un rato antes, aunque debia reconocer que escuchar las palabras "golpes, explotacion y abuso" le sorprendio, habia que reconocer que esa condenada mujer tenia bastante fortaleza, claro que era algo que ni loco le diria, primero muerto


-Dicen que la tercera es la vencida, y yo la pasé...supongo que ese fue mi último intento y ya estoy en la decisiva, puesto que mi novio me hizo plenamente feliz éste fin de semana... y en todo caso, esperemos que termines solo al final de cuentas, aunque eso ya estaba pronosticado, Grell -se aseguró a si misma, con una sonrisa que podría pasarse por amable-. Te deseo te pudras en el infierno con todo y garrapatas entonces -le guiñó un ojo, bromista... aunque había reconocer que seguía molesta por lo anterior, que mencionase a un hijo suyo así... la tenía terriblemente molesta y, vaya, sabía aparentar.

Y asi como habia llegado ese fugaz y diminuto sentimiento de admiracion por la peliverde, asi desaparecio y fue reemplazado con enojo y resentimiento, porque esa mujer no podia quedarse callada?... tal vez era cierto que era un mal perdedor en cuanto a Sebastian se referia, pero ella era pesima "ganadora" o sea, no solo se conformaba con ser quien disfrutara de la compañia del amor del pelinegro como pareja, sino que ademas tenia que restregarselo de ese modo en la cara, sacando en consecuencia una de las peores "caras" del pelirrojo.

-Si claro... lo que digas, pero sabes?... con todo y el raro fenomeno que soy o como sea que me digas, hay algo que soy mas capaz de hacer que tu...- empezo a decir, bajando poco a poco el tno de su voz hasta que ste asemejaba el siseo de una serpiente mientras se paraba levemente de puntas para acercar su rostro al de Morrigan y seguir hablando -tener un hijo... que por cierto, cuando me vaya al infierno le dare los saludos de tu parte al tuyo...-


Sí, bueno... se declaraba culpable por llevarse a Dodelig y casi dejar plantada a Morrigan, pero se apresuró para llegar antes que el grandulón y se detuvo un rato a observar el show, cómo todo se llevaba a cabo... parecía bastante interesante a incluso Dodelig ya se había interesado en unas tiendas para cuando Savannah escuchaba atenta... Ah, pero ese último comentario la sorprendió y le hizo pensar claramente un "Ésto no va a salir bien..."

Ya se sentía triunfante con respecto a lo que Grell pudiese decirle... ¿Algo que ella no podía hacer y él sí? ¡Oh, ya lo imaginaba! Ser víctima de burlas por sus payasadas, era lo único, porque Morrigan tenía otro nivel, eso se aseguraba a sí misma antes de escuchar aquellas últimas palabras y que sus ojos se abriesen de par en par... el tronido que provocó el choque de su mano contra la mejilla del pelirrojo levantó revuelo y atrapó varias miradas curiosas y sorprendidas.

-No -dijo, casi musitando, a la par de que sus ojos a punto estaban de desbordar las lágrimas... ese era tema serio para Morrigan, no lo tocaba desde hace años y no planeaba hacerlo de nuevo, no ahora y por culpa de ésa maldita... lo que sea-. ¡No te atrevas a siquiera mencionar a mi hijo, maldito...! -no podía siquiera completar las palabras, para cuando volvió a levantar su mano, pero reteniéndose para zamparle un verdadero golpe con todas sus fuerzas sobrehumanas... no debía, se repetía, pero el impulsó casi la obligaba y estaba a punto de romper en llanto... ese tema era... demasiado para ella.


Los primeros gestos de la reaccion ajena ante sus palabras le hicieron ver que esta vez si habia sabido dar en su talon de aquiles, claro que no esperaba que con el caracter y el despliegue de "genialidad y superioridad" que se cargaba la peliverde, fuera a perder el control de ese modo, pero al parecer le habia llegado al limite de la peor manera, casi inmediatamente despues del sonoro golpe, su mejilla se torno de un rojo tan vivo como el de su cabello mientras un intenso y punzante dolor recorria la mitad de su rostro, dejandole incluso un poco aturdido, pero no tanto como para no darse cuenta de las cristalizadas pupilas ajenas y como levantaba la mano lista para darle otro golpe que a leguas se notaba doleria mas peo eso no iba a hacer que se callara...

-Me atrevo todo lo que quiera!!... creiste que simplemente dejaria que me siguieras pisoteando y humillando nada mas porque si?... podras ser la novia de Sebastian y todo lo demas que quieras, hasta su futura esposa... pero oyeme bien, nadie... absolutamente NADIE me insulta de el modo en que lo hiciste sin que reciba su merecido!...-


Sebastian había decidido tomarse el día libre para ir a ocuparse de algunos asuntos; hacer algunas compras, revisar su motocicleta y tal vez darse una vuelta por Bronx o Staten Island para ver si encontraba algún especimen que pudiera ser de utilidad para su maestro. Decidió empezar por la motocicleta y, en cuanto la dejó en el taller, decidió irse de tiendas al Mall mas cercano. En la entrada se encontró con Darius, con su usual especto ejecutivo, más este con su extraña personalidad de siempre se autoinvitó a acompañarle.

Sin embargo, tan pronto entró en el lugar, se consiguió con una escena en plena plaza central; a Morrigan y Grell discutiendo. Frunció el ceño y se acercó a ambos; fue entonces cuando vió que Morrigan le dio una cacheteada a Grell, cosa que le hizo abrir los ojos, sorprendido. ¿Que clase de discusión era esa? Se apresuró a detener la mano de Morrigan cuando volvió a levantarla. - ¿Que se supone que esta sucediendo aqui? ¿Por qué estan discutiendo de este modo? - Musitó, muy serio, mirando a ambos de hito en hito, más severamente a Morrigan.


Darius, al ver la escena, también se sorprendió bastante ya que no le parecía que su gracioso pelirrojo reaccionara de modo tal que originara esa reacción en la peliverde. Cuando Sebastian aprató la mano de Morrigan, él hizo lo mismo con Grell, volviendo a adoptar ese porte suyo tan serio a la hora de hacer negocios, apartandolo del alcance de los golpes de Morrigan. - ¿Que sucedio? - Le preguntó, con seriedad, acomodandose los lentes, para luego revisar el golpe en su mejilla.

No sabía cuándo todo eso se había descontrolado así... pero solo tenía en mente las imágenes de hace tantos años, mismas que le hicieron temblar más al escuchar sus palabras... sentía como si no fuese el pelirrojo, sino que más bien cierto castaño que en aquél momento tanto la lastimó. Se permitió derramar un par de lágrimas antes de percatarse del agarre de Sebastian, saliendo de lo que parecía un serio trance en la peliverde, mismo que ella odiaba de por sí.
Apenas sintió la mirada severa de Sebastian sobre sí terminó de caer en cuenta, bajó el rostro que poco se inmutó de esa enajenación e intentó buscar respuestas, pero simplemente tener el recuerdo de lo que pasó en su mente le bloqueaba terriblemente, al grado de no saber qué hacer con certeza y solamente buscar relajar un poco su mano, dejándolo en el sostén del pelinegro, frunciendo ligeramente el ceño al terminar de caer en cuenta con lo que a la situación respecta, pero sin poder darle demasiada importancia a que les estuviesen mirando así o al hecho de que Sebastian estaba ahí.

-Si tan solo se te ocurre volver a mencionarlo -dijo, con tono quebrado... no comprendía ella misma cómo podía contenerse y ni siquiera se había dado cuenta de que tenía las mejillas húmedas ya-, te arrancaré la cabeza con mis propias manos -ni siquiera lo miró, su vista se mantuvo en el suelo mientras levantaba la advertencia, comenzando a apretar su mano como puño para soltarse después de Sebastian-. No tengo nada que explicarte -dijo al pelinegro... desviando por completo la mirada de él o de cualquiera, sin ser siquiera capaz de levantar el rostro ahora...

Sentía algo punzante en el pecho, una serie de fuertes golpes en la cabeza y un terrible ardor en el vientre, mismo por lo que cerró sus ojos y apretó los párpados con fuerza, frunciendo los labios a la par mientras que presionaba sus puños... ¡Excelente! Cuando parecía que al fin todo saldría bien y probablemente pasaría un buen rato con una pareja, todo podía irse al demonio por ese maldito impulso... pero tratándose de ello, ¿cómo iba a contenerse Morrigan? Ni ella misma sabía de sí.


"Maldita sea, ésto no va a terminar bonito", se aseguró mentalmente, para buscar con la vista a cierto grandulón y hacerle un gesto... no era quién para intervenir ahora pero si la situación se ponía crítica (más aún) ambos tendrían que intervenir y llevarse a Morrigan en una rápida retirada, por así llamarle, muy a pesar de hacerlo en contra de la voluntad de su patrona. Solo tenían esa opción, así que a esperar que se calmara la situación para llevar después a Morrigan por un café y de ser necesario a con Muraki.

Entrecerro los ojos esperando que llegara ese segundo golpe, el cual a fin de cuentas nunca llego, y casi al mismo tiempo que abria los ojos escuchaba la voz no solo del pelinegro preguntando por una explicacion sino tambien la del peliplata, preguntando algo similar mientras se daba cuenta que le miraba detenidamente el rostro donde recibio la bofetada.

La presencia de ambos ahi no solo lo calmo sino que le dio la sensacion de seguridad que estando solo no tenia, asi que en ese momento ni siquiera se molesto en prestar atencion a la amenaza hecha por la peliverde -aqui tu novia me quiso hacer cirugia plastica sin anestesia... pero mejor preguntale a ella el porque...- fue su respuesta hacia Sebastian mirando despues al otro -y... se ve tan mal como se siente?... porque tiene la manita muy pesada- trato de bromear un poco pero al ver que seguia serio suspiro y viendo que los otros dos se habian apartado le conto lo que habia sucedido desde el comienzo -vine aqui a ver si compraba algo cuando me tope con ella y sin que yo hiciera o dijera nada comenzo a insultarme... y una cosa llevo a la otra...-


El ver la expresión perturbada de su novia, con las mejillas húmedas y la mirada perdida, le ablandó por un instante, sin embargo ante la amenaza hecha por la otra al pelirrojo y la manera como se soltó de su agarre, hizo que volviera a adoptar su seriedad característica. Le hizo una seña a Darius para que se ocupara de Grell luego de escuchar su obvia explicación. La pregunta era más bien acerca de que habían estado discutiendo.

Su oído era agudo, por lo que pudo escuchar lo que Grell le decía "en secreto" al administrador. Lo tomaría en cuenta, pero no aún. Posó una mano en el hombro de Morrigan y la obligó a darse la vuelta, dándole la espalda al payaso para poder confrontarla él de modo un tanto más suave por su reciente reacción. - Tal vez tendrías razón si ninguno de ustedes dos tuviera relación conmigo... Pero por desgracia, la tienen - La veía todavía tensa, así que suspiró para mantener la calma - ¿Podrías explicarme lo que pasó o voy a tener que preguntárselo a Grell? - Inquirió, aunque si voz era tranquila - Según lo que parece, no llevas precisamente las de ganar, querida, y menos después de semejante amenaza... - Señaló.



Darius captó la indirecta, también que Sebastian había escuchado lo dicho por el pelirrojo, pero lo dejó pasar de momento. Hizo voltear a Grell también, para que no prestase atención a la discusión entre los otros dos aunque él si lo hacía. De entre sus ropas sacó un pequeño frasco con una sustancia brillante y semiplateada que impregno en un pañuelo que obtuvo de su saco y que luego pasó por la mejilla de peliplata - Esto debería hacerte sentir mejor... - Le comentó mientras lo hacía cuidadosamente, tratando de propiciar el sonrojo ajeno para distraerlo.

Y es que a pesar de sus acciones, trataba de no perder detalle de la ajena conversación, aunque no se notara. Gracias a sus habilidades empaticas había podido percibir todo el sentir de Morrigan, por lo que le causaba curiosidad en cómo su pelirrojo le había hecho llegar a ese estado de alteración. Procuró calmarla con estas mismas habilidades, intentando así cooperar con Sebastian, mientras que volviendo con Grell, apartaba el pañuelo para guardarlo y estiraba una mano para acomodarle el cabello. - ¿Mejor? - Inquirió, en tono más suave de lo usual.


Sebastian... realmente, se daba cuenta, se estaba conteniendo ante ella, porque reconocía que había razones para molestarse, pero estaba herida... se sentía latente con lo que recién había dicho Grell y no caía del todo en sí misma. Solamente... hubiese preferido no hubiese pasado nada, no quería decirle a Sebastian sobre ese "detalle" de su pasado, que tan marcada la tenía. Y bajó el rostro cuando la sostuvo de los hombros, ocultando sus ojos de él, porque detestaba que la mirasen llorar cuando odiaba el puro acto.

-¿Crees que me importa ganar? -le cuestionó, con el tono más ronco que antes aún, para soltarse de sus manos con delicadeza... no quería ser brusca, quería largarse e ir a casa, no me importaba en absoluto lo que sucediese llegando allá o en el camino, porque ya sabía que apenas teniendo a Savannah o a Lillith cerca se desarmaría-. Si quieres saber sobre mi amenaza... yo... -empezó, apretando sus párpados con fuerza antes de llevarse las manos al vientre-, hace años que nadie toca ése punto... y no voy a permitir que hable de mi hijo así -le informó, muy a cuestas de que sabía él no sabía que ella antes había estado siquiera en espera de tal... no sabía cuál era su reacción y por lo mismo hubiese preferido jamás decírselo, pero si realmente quería saber sobre su enojo, ahí estaba. Por alguna razón no lo gritó como haría con lo exaltada que estaba, no lo comprendía así-. Y no voy a permitir que lo haga de nuevo -le informó, levantando el rostro mientras que sus lágrimas se adueñaban.


-Basta, Morrigan -le llamó, tomando su atención de inmediato, puesto que según la peliverde ella no estaba así-. Vamos a casa... no te preocupes -le pidió, acercándose a acariciarle las mejillas y borrándole el rastro de las lágrimas-, yo misma lo asesinaré si tan solo se atreve -le infomó, e iba para todos... Morrigan era su mejor amiga y nadié sabía mejor que ella lo que Morrigan había pasado, con excepción de Lillith, porque el momento en que se escabulló a sus memorias lo sintió, aunque fuese un corto lapso como ése-. Si me permites -le dijo, a Sebastian, con tono despectivo, para mirar a lo lejos a Dodelig-. Llevátela -le indicó, éste lo hizo con gusto y llegó a rodearle a Morrigan con un brazo, con una sonrisa coqueta como solo él en sus bromas y llevándola consigo.

-Felicidades -le dijo a Sebastian, con una sonrisa-, creí que jamás lo diría de nuevo... en fin, si quieres arreglar las cosas llámame -le indicó, dándole su tarjeta-. Todos los que queremos a Morrigan somos raros, como yo y Dodelig... pero te aseguro que no permitiremos vuelva a caer, así que si a tu "amigo" o lo que sea se le ocurre volver a mencionar al niño de Morrigan... lo haré pedazos -estaba furiosa, era verdad, pero solo porque... era Morrigan y suficiente había sufrido ya. Se cruzó de brazos y suspiró-. Le importas... mucho, a decir verdad, por eso necesitarás mi ayuda... soy Savannah, es un placer y... debes ser grandioso para que ella volviese a interesarse en alguien de verdad... manten a tu mascota lejos de ésto ¿quieres? Y disculpa por interrumpir así, pero estoy ahorrándonos una crísis nerviosa para todos... con tu permiso -y parecía no sentir nada y solo hablar... pero así era ella, y se retiró.


Sin poder evitarlo, su mirada y atencion se desviaron levemente al escuchar las palabras que Sebastian intercambiaba con aquella mujer y fruncio levemente el ceño ya que... segun su punto de vista, ahora resultaba que la peliverde se hacia la victima no?, asi que agradecio con una mirada a Darius que le distrajera de aquello o terminaria explotando de nueo y eso no seria bonito y ya no queria mas problemas por ese dia.

-Aww awww... espero que no me quede un moreton...- murmuro dejando que el peliplata le curase, sintiendo un leve escalofrio al tacto ajeno, aunque no supo si era por aquel liquido impregnado en el pañuelo o por alguna otra razon y sonriocon las mejillas levemente coloradas por ese gesto en su cabello asintiendo -si, mucho mejor... gracias Darius...-


Para Sebastian todo aquello pasó demasiado rápido y no comprendía una palabra de lo que decía Morrigan. ¿Que ella tenía un hijo? pero, ¿cómo...? ¿Se lo hubiera dicho, no? Antes de que pudiera reaccionar siquiera, una chica de cabellos blanquesinos, se llevó a su novia junto con otro sujeto de aspecto coqueto que no le gustó para nada. Tomó la tarjeta que la joven le ofrecía, para luego observarla irse.

Bien, era oficial. No entendía una palabra de lo que había pasado. Suspiró. Dejaría que las cosas se calmaran de momento y luego hablaría con Morrigan. Se volteó a Darius. - Bien, parece que aquí ya aqui no hay nada que ver... - Cerró los ojos y negó con la cabeza - Te lo encargo - Murmuró, señalandole a Grell con la cabeza - Yo debo irme a resolver este y otro par de asuntos. Que se diviertan... - Dijo lo último con un tono no muy expresivo, ajustandose la chaqueta de cuero y saliendo por donde había entrado, con expresión concentrada.



Darius rodó los ojos, pero asintió a las palabras de Sebastian antes de verlo marcharse. Negó con la cabeza y se volteó al pelirrojo. - Bien, supongo que solo quedamos nosotros... - Le sonrió a medias, llevandose una mano a la trenza que tenía en el cabello, jugueteando con ella por los nervios, aunque no se notaban. - Creo que lo mejor será dar un paseo, calmarnos, y luego volver a la carpa, ¿Te parece? - Ofreció - Bueno, eso si ya terminaste con tus compras... - Señaló, tendiendole el brazo, caballeroso, para guiarle por el lugar.

Tras ver marchar al pelinegro dejo escapar un largo y profundo suspiro, acomodandose los lentes para despues devolverle la sonrisa a Darius viendolo jugar con su trenza y antes de poder darse cuenta se vio pensando que le gusaba ese gesto de parte del otro por lo que sacudio levemente su cabeza, ya llevaba dos pensamientos raros ese dia, por lo que la idea del paseo para calmarse y despejarse le parecio excelente.

-Claro que si, acepto... nah... ademas ya se me quitaron las ganas de comprar por ahora... solo caminemos por ahi si?- murmuro tomandose de su brazo, sonriendo y dispuesto a olvidar el mal trago que acababa de pasar.


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