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 Conociendo el Destino [Privado]

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Manzhanakaiyr
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Fecha de inscripción : 13/01/2011
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MensajeTema: Conociendo el Destino [Privado]   Dom Feb 20, 2011 12:57 pm

James
Loran


La familia Palance, encabezada por James, famosa tanto en los bajos mundos de la mafia como en los altos de categoría, daba una fiesta esa noche; por supuesto, era la típica fiesta de negocios, de saludos e hipocresías, pero de igual modo no por ello debía ser menos magnífica. James se encargó de "presionar" a sus subordinados para que lo tuvieran todo a punto y en la más perfecta sincronía. Los decorados debían ser impecables, la música, celestial y la comida, exquisita. No esperaba menos como el cabeza de familia. Y por supuesto, los postres no podían faltar por lo que, en lugar de contentarse con enviarlos a revisar una burda guía telefónica, les obligó a salir a las calles e investigar. Los postres parecían ser la debilidad de la mayoría de las parejas de los importantes y mientras con ello les mantuviera alegres, podía conseguir de los grandes lo que deseara. Ahora solo debía esperar a que todo estuviera listo.

Su pequeña repostería apenas estaba despegando cuando le lego aquel pedido importante, no podía creerlo, pero sabía que debía esforzarse pues eso determinaría mucho de su futuro, por eso fue que no descanso hasta tener el pedido listo, cada postre y pastelillo había sido preparado con esmero y cuidado, empacados y finalmente ahí estaba, llegando al domicilio donde debía hacer la entrega, claro que al ver el tamaño de la casa, o más bien mansión se quedo impactado y dudo levemente antes de tocar el timbre, pero finalmente se armo de valor y después de llamar espero a que le abrieran, deseando causar una buena impresión

Los de seguridad, luego de asegurarse realmente de que el chiquillo solo trajera pastelillos, le dejaron pasar, obligándolo a abordar un pequeño carrito, como los usados en campos de golf, para avanzar el trecho desde la entrada hasta la mansión, el cual era enorme, y más aún cuando aquel chico venía cargado con todos los postres que el señor Palance había ordenado traer. Rodearon la enorme casa y llegaron a hasta la parte trasera, donde la puerta del almacén de la cocina era la única que se observaba en el ala izquierda, aunque casi parecía una Ventana. Le hicieron pasar junto con el cargamento de dulces y esperar en un rincón apartado, mientras los cocineros, vestidos de impecables blanco, más pronto parecieron alborotarse. Al parecer fuera de la cocina estaba sucediendo un altercado y, por lo visto, involucraba al amo de la casa...

Dejo que revisaran los paquetes con cuidado, no fueran a arruinar alguno de los postres porque entonces le daría un ataque después de tanto trabajo que le había costado hacerlos todos a tiempo. Se dejo guiar por el enorme terreno, seguro de que de no ser por ese carrito él se hubiera perdido en el camino. Se quedo después en donde le dijeron esperando a que alguien fuera a revisar que estuviera todo para que le pagaran cuando comenzó ese alboroto, curioso cómo era se pregunto que podría estar pasando así que no pudo contenerse y trato de asomarse para ver qué pasaba.

- No está listo... ¡Nada está listo! ¡Y la reunión es en una hora! - Se oía la voz de alguien que gritaba, enojado y luego una serie de balbuceos sin sentido hasta que, de improviso, todos se echaran para atrás y en el suelo callera uno de los de seguridad, por un aparente golpe, aunque el único que se veía en la habitación, a parte de los cocineros y el jefe de seguridad, era un sujeto de imponente porte y facciones espectrales, de ropa fina y mirada helada. - Que no se repita esta incompetencia, Sayer, te lo advierto... - Exclamó el hombre, fríamente, antes de levantar la mirada, helada como el invierno más crudo, y recorrer con ella a los cocineros que se agolparon a ver la escena. - ¿Y ustedes que están viendo? - Exclamó con todo el cinismo que fue capaz, como si nada hubiera ocurrido - Vuelvan a sus trabajo! - Ordenó, recorriendo a cada uno con sus ojos, deteniéndose un instante en aquel chiquillo de piel morena, el cual jamás había visto pero llamaba mucho su atención.

Ver todo aquello le sorprendió, por no decir que le provoco un poco de temor, ese hombre se veía imponente e inspiraba respeto, incluso retrocedió un paso ante su presencia, tenía ganas de salir corriendo por alguna razón, pero... aun estaba el pequeño detalle de su paga.

Luego de un instante que apenas si duró más que un minuto, James desvió la mirada y abandonó el lugar, dando la espalda a los presentes para luego salir de allí. Si había algo que odiaba era la incompetencia. Al salir de allí, en el salón le esperaba otro de los guardias. James musitó. - Encárgate de que no salga de aquí... - Susurró el mero instante que pasara al lado de aquel hombre para luego continuar su camino y subir las escaleras. Por otra parte, en la cocina, todos volvieron a sus oficios; los cocineros, los guardias y todos los demás. El jefe de cocina guió entonces al pequeño pastelero a una oficina aparte donde le daría su pago para que pudiera marcharse de ahí. El menor no tenía porque soportar los desplantes de su amo.

Ignorante de los planes que tenía ese hombre para el, se dejo guiar por el jefe de cocina a ese pequeño lugar donde esperaba pacientemente y con una sonrisa para ese hombre -se nota que es imponente ese hombre no?...- no tenía que ser un genio para darse cuenta de ello, de veras que trabajar para el requería de mucho valor.

- Creo que eso es lo menos subido de tono que he escuchado decir del amo... - Exclamó, el jefe de cocineros, revisando entre las gavetas para sacar la pequeña caja fuerte y extraer el pago del joven, contándolo frente a él para luego entregárselo. - Espero no haya problema... - Exclamó, para luego ir a abrirle la puerta de la oficina e indicarle que saliera justo por donde había entrado. Fuera le esperaban dos fornidos guardias de seguridad. Ya tenían órdenes que obedecer respecto a ese joven y tenían pensado ejecutarlas antes de que el amo se enojase más. Solo tenían que esperar a que saliera.

- No creo que sea tan malo...- respondió, viendo como siempre el lado bueno a las cosas, vio como contaba el dinero frente a él y se lo entregaba, a lo que de inmediato lo guardo perfectamente -claro que no hay ninguno, fue un placer trabajar para ustedes y espero que se repita la oportunidad- se despidió del jefe con una sonrisa, saliendo apresuradamente de ahí para no seguir interrumpiéndolos en el trabajo que aun debían terminar, topándose entonces con aquellos dos guardias que, ingenuamente pensó, estaban ahí para llevarlo de regreso a la entrada.

Los guardias llevaron al joven de nuevo al pequeño carro, como si fuesen a llevarlo a la entrada, pero en vez de ello se desviaron por el jardín. Uno de ellos iba adelante, conduciendo el carruaje y el otro iba en la parte de atrás, sentado junto al chico y, en cuanto quedaron ocultos por los setos, el sujeto cubrió la boca del chiquillo con un pañuelo antes de que se diera cuenta. Este contenía una sustancia alucinógena que le desmayaría de inmediato, por lo que solo tenía que esperar que dejara de forcejear para llevárselo, mientras el otro guardia conducía sin, aparentemente, haberse dado cuenta de nada.

En un principio no se percato del cambio en la ruta, más que nada porque de ida iba tan lleno de pasteles y postres que apenas noto el camino, aunque si recordaba que no habían pasado cerca de tantos arboles, iba a preguntar que sucedía cuando sintió como le sujetaba y por reflejo empezó a forcejear, aquello que cubría su nariz y boca tenía un olor muy extraño y penetrante, lo estaba mareando y finalmente le hizo perder todas sus fuerzas así como el conocimiento, quedando su cuerpo lánguido en brazos del guardia.

Tan pronto el chiquillo dejó de forcejear, tomaron la ruta de vuelta a la enorme mansión. Nadie dijo nada cuando los sujetos pasaron con el chiquillo al hombro, como si se tratara de un costal de papas, ni mientras subían las escaleras, tomando rumbo a las habitaciones. No se despertaría en un par de horas. Lo dejaron con sus cosas sobre la cama y cerraron con llave desde afuera la puerta al salir. No había forma de que escapara, ya que la puerta estaba cerrada con llave y los alfeizares de las ventanas eran muy angostos como para intentar cualquier cosa, además de que se encontraban, al menos, a unos 30 metros del suelo. Dormiría un par de horas el chiquillo por lo que, de momento, no había de que preocuparse. Entregaron la llave a James, cuyo rostro surcó una maliciosa sonrisa ante ello. - Buen trabajo... - Fue lo único que murmuró, antes de dirigirse de nuevo al salón con los preparativos de la fiesta.

Spoiler:
 

Perdió toda noción de sí mismo en ese momento, una especie de velo negro cubrió su conciencia y para cuando comenzó a disiparse no tenía idea de cuánto tiempo había pasado, al despertar le costó un poco de trabajo enfocar su vista, y al hacerlo pudo darse cuenta de que el lugar donde estaba le era completamente desconocido, lo que de inmediato le alarmo.
Tardo todavía un poco en poder levantarse de la cama pues se sentía aun mareado y atontado.


Casi al mismo tiempo que se escucharon los ruidos en la habitación, el sonido de una puerta se escuchó y como esta se abría lentamente con un chirrido. Luego un par de paso y, desde la puerta del vestier, se observaba al mismo sujeto helado que había protagonizado la escena en la cocina en la mañana. Vestía solo unos pantalones, tenía el torso desnudo y los hombros cubiertos por aquella imponente capa. James miró fijo la incomprensión de su interlocutor pero solo se quedó allí, observándolo, esperando que fuera él quien hiciera la primera pregunta.

Alcanzo a escuchar el chirrido que hizo la puerta y enfoco su mirada por fin hacia donde escucho aquel sonido notando a aquel hombre que le había causado temor, no terminaba de entender que sucedía o que seguía haciendo ahí, por la ventana podía ver que ya era de noche así que llevaba ahí mínimo unas horas, y finalmente tratando de encontrarle lógica a todo ese asunto fue que abrió la boca para hacer una pregunta -que... estoy haciendo aquí?-

Ante aquella pregunta inocente y tan obvia, James no pudo evitar que una sonrisa macabra se le dibujara en el rostro. - Es simple. Eres mi prisionero - Comentó, como si aquello fuera algo más que obvio - Te vez delicioso, así que te quedarás aquí por un tiempo... o hasta que me plazca - Admitió, sin pisca de remordimiento. Se acercó hasta tomar asiento en el borde de la magnífica cama adoselada, más cercano al chico, con ojos predadores, recorriéndole entero las formas menudas por encima de la ropa, imaginando lo deliciosa que sería la piel bajo la tela.
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Manzhanakaiyr
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MensajeTema: Re: Conociendo el Destino [Privado]   Dom Feb 20, 2011 1:09 pm

Si bien ya se sentia nervioso y algo temeros de estar ahi, ahora al escuchar los motivos que lo mantenian en ese lugar no pudo evitar estremecerse, cuando su "captor" se acerco a el por reflejo retrocedio en la cama hasta toparse con la cabecera contra su espalda -acaso se volvio loco?... esto... esto es secuestro!... no tiene ningun derecho para encerrarme aqui!- la mirada que los ojos ajenos le dedicaban no le gustaba pero ni un poco, lo hacian sentir como presa frente al cazador... y vaya que no estaba muy lejos de la realidad.

Le divirtió ver como el chiquillo lucía cada vez más asustado con su presencia. - Es mi casa, tengo todo el derecho de hacerlo si me place... - Señaló - Además, no puedes escapar... - Aseguró. Aunque intentara hacerlo, todas las puertas y ventanas de aquella habitación estaban hermeticamente cerradas; no podría lograrlo antes de que lo atrapara. Se inclinó hacia él y dada su altura, fácilmente lo alcanzó. Estiró su mano, acariciando un mechon plateado del joven, sin que aquella sonrisa maliciosa se le desplazara de los labios. - Solo eres un pobre cachorro asustado... - Exclamó, divertido, jugando con aquel mechon de cabello ajeno - Y yo solo quiero jugar un poco contigo... - Añadió, con un brillo malicioso, arrinconandolo con su otro brazo contra la cabecera de la cama.

-Yo... vine aqui por trabajo... no para ser diversion de nadie...- desvio la mirada buscando alguna manera de salir de ahi, pero la ventana estaba cerrada y la puerta no era opcion pues tenia que pasar por donde estaba aquel hombre que ahora ya lo habia acorralado y rozaba su cabello con una mano mientas la otra le cortaba el paso por completo, cuando le llamo de ese modo recordo algo y entonces dejo de lado su acititud arisca y defensiva para mirarle con sus ojos turquesas de manera suplicante -por favor dejeme ir... mis "bebes" me esperan en casa...-

Aquella actitud del chico de querer rechazarle se le hacía sumamente divertida, especialmente porque nadie solía rechazarlo de tal modo. Su mano acomodó el mechon plateado tras su oreja y su mano se atrevió a enredarse en los cabellos de su nuca, acercandole intempestivamente a él. - Bebes, eso suena interesante... - Comentó el mayor, sin abandonar su expresión maliciosa - Hagamos un trato, bonito - Le propuso, acercandose al oido ajeno para rozarlo con sus labios - Dejame jugar contigo y complaceme un rato, y si lo haces bien, te dejo ir con tus bebes... - Propuso. Obviamente no tenía pensado cumplir aquello pero el menor no tenía que saberlo, ¿o si? Además, era más facil tenerlo doblegado con esa promesa.

Nuevamente temblo un poco con esa mano cada vez mas cerca y peor aun cuando le sujeto de aquel modo, dejando su rostro a escasos centimetros del ajeno, impidiendole apartarlo e incluso mirar hacia otro lado. Escucho la propuesta y su mirada reflejo rabia, como se le ocurria decirle aquello?... pero en cierto punto algo que habia dicho antes tenia razon, estaba en casa de ese hombre, en el "territoio enemigo" por asi decirlo, como iba a salir de ahi? -como... se que cumplira su palabra cuando le de lo que quiere?...-

Su mirada furibunda le causó diversion, y sin apartarse un apice, recorrio con su nariz el cuello del moreno, aspirando su aroma a dulce a causa de los pasteles. A él no le agradaban demasiado, pero en el cuerpo del menor su aroma resultaba tentador. - Valla, eres un chico listo... - Murmuró, por lo último que dijo - ¿Que te de mi palabra no te basta? - Inquirió, como si se sintiera ofendido por aquello, obligandole a alzar el rostro para verle a los ojos turquesa, los cuales tenían un tono hermoso y hasta puro... Pureza que, obviamente, él se encargaría de manchar... - Vamos, se un buen cachorro y no te hagas de rogar... O no te irá nada bien - Le advirtió. Su paciencia tenía un límite, y bastante pequeño a decir verdad.

Finalmente consiguio ladear el rostro entrecerrando los ojos para no ver como recorria de aquella manera la piel de su cuello aun cuando pudiera sentirlo, pero se obligo a si mismo a encararle de nuevo ante semejante pregunta -confiar en la palabra de quien me retiene contra mi voluntad?... disculpeme si no creo que eso sirva de algo...- Las ultimas palabras definitivamente ya le sonaban a amenaza a la cual no pensaba ceder pero... llevaba las de perder, no le quedaba mas remedio que confiar en el y dejarle haer, esperando poder irse en cuanto todo terminara, asi que finalmente respondio -que... es lo que quiere que haga?...- aun cuando tenia una leve idea de lo que era.

Soltó una risa corta, que mas bien sonó macabra, antes de soltarle el rostro. - Bien, por lo pronto quiero que te des un baño... - Musitó, apartandose, dandole paso a la puerta tras la que este se encontraba, luego del vestier - A esa piel de olor tan dulce no le debe quedar bien el sudor del día... - Señaló, como si tal cosa - Ve, date un baño, perfumate todo lo que quieras y vuelve aqui... - Le ordenó - Entonces nos ocuparemos de la diversión... - Señaló con ojos brillantes, perversos y lascivos por el deseo del mayor por el cuerpo ajeno. Aquellas formas menudas bajo las ropas del pastelero se le antojaban de manera casi inhumana.

Esa risa no le gusto para nada pues para el sonaba a su derrota y peor se sintio cuando escucho lo que le dijo pero, como esperaba que no sudara si se pasaba el dia entero frente a los hornos!. Aun asi cuando le dejo el camino libre se levanto de la cama, miro por unos momentos hacia la puerta que conducia al pasillo pensando en escaparse pero... en un lugar tan grande podria terminar mas perdido y entonces si podia despedirse de toda minima posibilidad de volver a su casa. Llego a la puerta del baño y al abrirla el lugar era tan lujoso como la habitacion en que habia estado yhasta hace unos momentos, aunque hay algo que llama su atencion por lo que se ira a mirar al mayor ya con un pie dentro del baño -y... que se supone que me ponga despues del baño?...-

Le dejó avanzar hasta la puerta del baño, irguiendose en la cama hasta quedar sentado al borde del colchón. Fue entonces que se percató de que el menor no había entrado al recinto y esperaba su respuesta de una pregunta que no llegó a escuchar del todo, pero suponía de que se trataba. - Tras la puerta, en el perchero, hay una bata de seda blanca. Sirvete de ella como prefieras... - Exclamó, con maliciosa sonrisa, dándole ahora espacio para actuar. El baño no tenía ventanas así que no podía escapar por allí, menos por el vestier, por lo que sólo le quedaba esperarlo en lo que se ponía algo más... cómodo...

Se quedo esperando la respuesta, por un momento debido al prolongado silencio creyo que esta nunca llegaria, aunque cuando lo hizo, hubiera preferido no escucharla, mas al ver la vaporosa prenda que seria lo nico que le cubriria -genial... porque tenia que meterme en este lio?- se recrimino a si mismo en voz baja una vez que cerro la puerta y abrio las llaves del agua, y mientras esperaba que la bañera se llenara se despojo de sus prendas, dejando su cuerpecito menudo al descubierto para entonces cerras las llaves y meterse al agua... eso si, se tomaria su tiempo en "arreglarse" para ese sujeto.

En cuanto el menor pasó de nuevo al baño, no pudo evitar una risa; supuso que se tomaría su tiempo en salir por lo que salió al balcón a tomar aire un momento, luego pidió una bandeja de canapés para disfrutarlos en la cama y cuando los acabó se fue al vestier a cambiar el traje y la corbata por un pantalon de tela ligera y prescindió de la camisa, recostandose con el pecho descubierto en la cama, esperando por el menor. Revisó la mesa de noche y todos sus juguetes estaban ahí. Sonrió. Se iba a divertir mucho con aquel chiquillo.

No supo cuanto tiempo permanecio en la bañera aun despues de haber terminado de asearse, pero tuvo la certeza de que habia sido demasiado cuando sus manos estuvieron arrugaditas y el agua ya estaba mas fria que nada, si seguia ahi mas tiempo iba a terminar por enfermarse asi que con resignacion salio del agua y tomo una de las toallas suaves para secar su cuerpo y sus cabellos, que ahora despedian suaves aromas por las esencias con que se habia duchado, y finalmente se puso aquella bata, no quiso mirarse al espejo pues sentia que eso solo empeoraria el como se sentia asi que despues de respirar profundamente varias veces, abrio al fin la puerta de nuevo, mostrandose ante su "captor" del que ni siquiera sabia su nombre.

James esperaba recostado en la cama como si de un sultán árabe se tratase. Al ver a Loran con la vaporosa y casi tralúcida tela cubrirle el cuerpo, le sonrió y le hizo un gesto para que se acercara. Se irguió en la cama y cuando lo tuvo al alcance, le rodeó la cintura con sus manos, alcanzando su cuello para hundir su nariz entre sus cabellos húmedos, ahora con un aroma aún más intenso y delicioso que antes. - Me gusta como hueles... - Admitió, sonríendole con malicia - ¿Como te llamas, bonito? - Le preguntó con sus labios cerca del oído, le gustaba conocer el nombre de sus presas. Ello le ayudaba a ser más... Persuasivo
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Manzhanakaiyr
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MensajeTema: Re: Conociendo el Destino [Privado]   Dom Feb 20, 2011 5:40 pm

Lo miro en esa pose y con esa sonrisa de autosuficiencia haciendo que cada vez detestara mas la situacion en que se encontraba, aun asi se acerco, dejando escapar una leve exclamacion por ese movimiento con que lo dejo tan pegado a el mientras intentaba no temblar con cada roce. En eso estaba cuando escucho la pregunta sobre su nombre y dudo unos momentos antes de responder -Loran...- murmuro entrecerrando los ojos ante la sensacion del aliento ajeno cerca de su oido, recordandose a si mismo que hacia todo aquello para poder volver con sus peques.

- Loran... Suena exótico... - Murmuró el mayor, dejando deslizar su nariz por el cuello bronceado. - James es mi nombre... Quiero que lo recuerdes... - Murmuró, deslizando sus labios por sobre su piel, acomodandose con movimientos sutiles de tal modo que pudiera dejarlo sobre la cama. Y para que no pudiera forcejear, sus manos buscaron las muñecas ajenas y las sostuvo, apartandolas de su camino antes de seguir jugueteando con sus labios en la piel bronceada del menor, degustandola primero a lamidas y luego a mordidas por toda esta.

-Me dijeron... que lo eligió mi madre...- murmuro dsin saber realmente porque le decia eso, tal vez porque en esos momentos deseaba pensar en lo que fuera para no prestar atencion a lo que sucedia, sus ojos permanecian ya cerrados para no verle aunque no pudo evitar prestar atencion a cuando le dijo su nombre. Claro que no pudo mantener eso mucho tiempo en su mente pues casi de inmediato se sintio cambiado de posicion, la boca ajena no tardo en empezar a marcar su piel haciendole estremecer; cada sensacion era nueva para el y hubiera deseado descubrirlas de otra manera, por deseo y voluntad propias -nhhh... señor James... por favor...- una ultima suplica salio de sus labios tratando de frenar lo que cada vez parecia mas inevitable.

- Parece que tu madre tenía buenos gustos entonces... - Comentó. Sonrió al sentir que su cuerpo temblaba y su aroma dulce se le antojo delicioso. Continuó probando su piel, descendiendo hasta su clavícula, jugueteando con ella en sus dientes hasta que el llamado del menor le llamó la atención. Sonrió divertido y malicioso. - Sólo James... - Le corrigió. Que no le llamara señor, le hacía sentir más viejo aún. Le dio una larga lamida a su cuello, escuchandolo súplicar. - Por favor que, bonito? - Musitó, haciéndose el desentendido. Le permitiría decir lo que quisiera de momento porque había sido complaciente como le gustaba. Pero en cuanto se aburriera comenzaría el verdadero juego.

-No lo se... nunca la conoci...- respodnio primeramente. Era algo extraño mantener una "conversacion" en medioo de todo lo que estaba sucediendo, al menos asi era hasta que sintio como lamia su pieol tan osadamente haciendole morder su labio para no soltar la exclamacion que pugnaba por salir de su garganta. -Nhh... Ja... James te lo ruego... dejame ir... yo... yo nunca antes...- a media frase callo, avergonzado por estar confesando que era virgen.

Sabía perfectamente a lo que se refería y aquello le hizo sonreír, aunque ocultó su sonrisa de la vista ajena. - Lo sabia... - Fue lo único que en un susurro se le escapó y dejo que el menor oyera. Sus manos le acariciaron la cintura de manera totalmente morbosa sobre la bata. - Pero eso es lo divertido del juego, bonito - Exclamó, deslizando una de las manos en sus caderas para sumergirla a través de sus muslos - Y si cooperas, no seré muy malo... - Musitó, subiendo a mordisquear su oido, mientras su mano libre buscaba la cinta que ataba la bata a la cintura del joven para por fin desatarla y tener acceso a su piel.

Esa ultima esperanza de salir de ahi desaparecio cuando escucho como el mas alto le confirmaba que ya sabia de antemano su falta de experiencia, de nuevo su cuerpo temblo por las caricias osadas en su piel y desviando la mirada cerro los ojos -yo no... le encuentro lo divertido...- murmuro mas para si que para el otro y sin otra alternativa se rindio a los deseos de aquel hombre.

- No tardaras en hacerlo, bonito... Te lo aseguro... - Musitó, dejando finalmente fuera el unico retazo de tela que le impedia deleitarse con su cuerpo. Entreabrió la bata de seda con ambas manos, perdiendose sus ojos en la contemplación de la figura ajena, encontado con lo inmaculado de la misma. Se inclinó entonces sobre los botones rosados, tomando uno entre sus dientes para comenzar a macillarlo, mientras se iba ubicando entre las piernas ajenas, atendiendo el boton libre con una mano, mientras la otra buscaba en la gabeta de la mesa de noche, alguno de sus juguetes sin que el menor se diera cuenta.

Prefirio no responder a aquellas palabras y trato de poner su mente en blanco, finalmente de sus labios escapo un muy sutil jadeo, tal parecia que su cuerpo a diferencia de su mente, oponia menor resistencia a las morbosas caricias y con los ojos entrecerrados como estaban y el rostro desviado pues era mas que obvio que lo ultimo que haria seria percatarse de lo que hacia la mano ajena que no recorria en esos momentos su piel.

Le gustó escuchar aquel jadeo endeble, parecido a un susurro, que denotaba que sus caricias hacian efecto en el cuerpo del menor. De la gabeta sacó una especie de anillo que escondió en su mano y una cuerda de cuello sencilla que sostuvo contra su palma. Llevó ambas manos a recorrer los brazos de Loran, llevandolos por encima de su cabeza y con aquella cinta, sin muchos miramientos, le ató las muñecas a la cabecera de la cama. Captó su mirada atónita pero contiuó con lo que hacía como si nada, deslizando su mano entonces entre sus muslos, buscando su entrepierna, sin nada más que lo detuviese.

No fue sino hasta que sintio como ataba sus manos por encima de su cabeza que las pupilas turquesa se fijaron en el rostro de James, si de por si ya se sentia expuesto ahora en ese estado tambien se sentia vulnerable... imposibilitado de mover sus brazos intento entonces mantener sus piernas cerradas, avergonzado por las partes de su cuerpo donde ahora le acariciaba el otro -ahh no... no espera... ahi no...- no podia evitarlo, sus reacciones eran las de un adolescente virgen pues realmente eso era y uno que tenia miedo de lo que estaba pasando y sobre todo... de lo que estaba sintiendo.

James se deleitó al sentirlo resistirse y a pesar de que intentara cerrarse de piernas, él lo evitó; le tomó por las rodillas y sin miramientos le abrió las piernas, acomodandose entre ellas para que no pudiera cerrarlas de nuevo. Sus reacciones tan virginales estaban empezando a excitarlo de sobremanera y por ello casi no podía resistir las ansias de jugar más rudo con él pero iba despacio, no porque se preocupara de lastimarlo, sino porque quería disfrutar de cada una de sus reacciones. - Shhsss... - Le susurró, inclinandose para lamer ambos pezones del moreno a la par que su mano encontraba por fin el sexo para empezar a atenderlo.

A pesar de poner toda la fuerza que poseia en sus piernas, nada pudo hacer para evitar que las separase de aquel modo, impidiendole volver a cerrarlas sin rodear el cuerpo ajeno con ellas, se estremecio de nueva cuenta, tal parecia que cada vez que James lo tocaba su cuerpo inexperto reaccionaba de ese modo. sin poder hacer algo para evitarlo, sus pezones se edurecieron casi de inmediato al tacto de la lengua humeda y caliente mientras el mordia cada vez con mas fuerza su labio inferior aunque termino por soltarlo, dejando escapar un gemido cuando empezo a tocar su miembro de ese modo -no ahh ahhh... eso se siente extraño ahmmm...-

- Los disfrutaras... - Le aseguró. Aunque claro, quien más iba a disfrutarlo era él. Continuó estimulando el miembro ajeno, sintiendo como éste poco a poco iba reaccionando en sus caricias, llegando a deslizar el pequeño aro que guardaba en su mano hasta la base del sexo del menor; así no se aseguraría de que no se corriera antes de tiempo. Sus dientes mordisquearon los erectos botones ajenos y pegó su cuerpo aún más contra el de piel morena, dejándole sentir su enorme humanidad sin dejar de estimularle a un ritmo intenso, disfrutando de cada gemido que salía de los labios ajenos.

"Lo disfrutaras"

Esas palabras le hicieron estremecer casi tanto como las caricias que en esos momentos el mayor prodigaba a su cuerpo llenandolo de sensaciones extrañas como ya lo habia dicho, pero al mismo tiempo y por mucho que tratara de negarselo a si mismo, bastante placenteras en las que irremediablemente comenzaba a perderse. Al menos asi fue hasta que percibio aquel objeto extaño alrdedor de su miembro semierecto, y consiguio concentrarse lo suficiente para mirarle directamente.

-Que... es lo que me hace?...-


- Nada... Aún... - Agregó lo último en tono misterioso, sin apartar su lasciva mirada de ojos brillantes del cuerpo pequeño de piel bronceada - Ya lo verás... A su debido tiempo... - Le aseguró, comenzando a deslizar sus caricias desde los pezones del menor cada vez más abajo, mordiendo y lamiendo sin que su mano dejara de estimular el sexo infantil, para ver si lograba perderlo de nuevo sin tener que usar alguna sustancia alucinógena. Si no, no iba a ser divertido.
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Mariuk
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MensajeTema: Re: Conociendo el Destino [Privado]   Dom Feb 20, 2011 9:46 pm

-a... aun?..mmm... no es... pere...- trato de detenerlo pero era prácticamente imposible, entre la pose en la que estaba y que su fuerza que de por si no era mucha, menguaba a causa de la excitación que sentía aun contra su voluntad, entrecerró nuevamente sus ojos y apretó sus labios estremeciéndose por la manera en que le masturbaba, su cuerpo jamás había sentido algo así era demasiado para él, su resistencia y demás, pronto su pene estaba totalmente erguido y punzaba con algo de dolor a causa del "accesorio" colocado en la base de este haciéndole jadear frustrado.

- Shsss... Silencio Loran... - Le ordenó, descendiendo a través de su abdomen hasta llegar a su vientre, donde comenzó a dibujarle arabescos con su lengua, dejando que su aliento acariciara el sexo infantil que fácilmente se había erguido. Era obvio que no tenía ninguna experiencia, cosa que le divertía, pero le haría sufrir un poco solo para molestarlo. - ¿Que se siente, bonito? - Inquirió, escuchando sus jadeos - ¿Te gusta o no? - Independientemente de lo que respondiera, iba a continuar, eso era seguro. Desvió la mirada a la gaveta, viendo como sobresalía uno de sus nuevos juguetes que tal vez probaría ahora o tal vez luego con el moreno menor.

Para poder cumplir aquella orden tuvo que morderse el labio inferior con algo de fuerza, dejándolo enrojecido casi de inmediato y a cada pregunta que el mayor hacia el no podía sino retorcerse debajo suyo, pues si abría la boca no seria para poder responder sino para dejar escapar los gemidos que pugnaban por salir

Continuó con sus jugueteos, viendo como pugnaba por no abrir la boca, cosa que le causó gracia, continuando descendiendo lentamente, hasta que finalmente su lengua rozó la base de su sexo, recorriendo todo el anillo que lo aprisionaba con la punta de su húmedo musculo antes de dar una larga lamida de la base a la punta de su sexo que casi sintió como le hacía estremecer. Repitió su pregunta, esta vez en un tono un poco más serio y un tanto amenazador. - ¿Te gusta o no? - Repitió, rozando con sus dientes la punta del miembro ajeno.

Finalmente no pudo más y gimió con fuerza arqueándose y asintiendo entre jadeos, de sus ojos turquesa resbalaron un par de lágrimas mezcla de frustración, placer, humillación... todo lo que experimentaba en esos momentos en brazos de James

James disfrutó de finalmente escuchar sus gemidos sonoros, notando como asentía con su cabeza. Eso le gustaba... Por lo que el hecho de no poder correrse iba a torturarlo aún más. Continuó jugueteando con su sexo, lamiéndolo a voluntad, disfrutando de sus estremecimientos mientras los dedos de una de sus manos jugaban presionando el perineo del menor, esa pequeña y muy sensible zona justo entre sus piernas, cosa que sabía, le provocaría aún más reacciones, mientras sus manos se adentraban en aquella alejada gaveta en busca de un nuevo juguete

De los labios del moreno parecían solo querer salir gemidos, no encontraba ya como resistirse a aquello, incluso su mente se perdía de nuevo en el placer que tanto había renegado en sentir, y lo último de su ya minada resistencia se perdió con esos últimos roces en aquella zona tan sensible de su cuerpo -ahhh... por... por favor...- consiguió articular de manera algo coherente aunque realmente no sabía qué era lo que pedía por favor

El mayor se sonrió ante los ajenos gemidos, muestra de su indudable placer que él le provocaba. Y el hecho de que estos fueran verdaderos, y no fingidamente provocados como con la mayoría de sus amantes le gustaba aún más. Extrajo un delgado tubo de color plateado, que remataba en punta redonda, con un sensor en el extremo contrario y que no tendría más de dos cms de diámetro, y 10 de largo. Estaba helado por ser de metal, cosa que seguro le causaría nuevos escalofríos al menor. Lo dirigió con movimientos sutiles a su entrada para no asustarlo y comenzó a presionar con dicho objeto la ajena entrada. - ¿Por favor que? - Inquirió, haciéndose el desentendido mientras mordisqueaba la punta del sexo infantil

Perdido como estaba en cada sensación que recorría su cuerpo no se percato de ese tubito en manos ajenas hasta que no sintió la punta fría rozar contra su entrada cerrada, el contraste de temperaturas entre su piel y el aparatito le hizo estremecerse y jadear -no... Ja... James por favor... ah el... el anillo... quítemelo...-

- ¿El anillo? Pero si allí se ve perfectamente... - Lo recorrió con el índice de una de sus manos, rodeando todo el sexo del menor - Pero si quieres que te lo quite... Solo debes ser un poco más, convincente... - Sugirió en tono lento y sensual. Apartó un instante el juguete de la entrada del menor para lubricarla un poco con su saliva, y luego comenzar a penetrarle de a poco con el metálico juguete para producir que nuevos jadeos se escaparan de la ajena boca tan apetecible

Los ojos del morenito reflejaban de nuevo esa mezcla de frustración y placer, se sentía demasiado avergonzado como para decirle que necesitaba correrse y el anillo se lo impedía, mas al sentir primero su lengua y después como el pequeño aparato le penetraba gimió con fuerza y derramando un par de lagrimas le miro suplicante -ahh ahh... me... quiero correr... por favor...-

Los ojos del mayor brillaron, maliciosos, al verlo suplicar de ese modo. Lo que quería, que el que suplicara de ese modo, por lo visto iba a conseguirlo fácilmente. - Esta bien... Pero solo porque me has convencido... - Le musitó en un susurro sobre la piel alrededor de su ombligo, la cual comenzó a morder de manera algo fuerte, dejando leves marcas rojizas, deslizando su mano libre por el sexo del menor hasta alcanzar la base, retirando el anillo de manera lenta, masturbándolo a la vez, sin abandonar aquel juguete en su entrada, el cual se deslizaba adentro y afuera de manera constante.

Ante esa mirada maliciosa desvió la suya con vergüenza, no quería segur contemplándola, le daba un aire de superioridad al otro al mismo tiempo que lo hacía sentir más pequeño e indefenso de ser posible aunque eso fue quedando de lado al sentir al lenta y tortuosa liberación de su miembro y ya sin el anillo de por medio no tardo mucho en arquearse contra el cuerpo ajeno, gimiendo pasito mientras tenía su orgasmo a causa no solo de las embestidas sino de aquello que profanaba su entrada cada vez mas

Sostuvo su cintura al momento en que el otro se corriera, permitiéndole alcanzar los pezones ajenos con aquel movimiento, los cuales mordisqueó y torturó con sus dientes por largos instantes, sin dejar por ello de penetrar su interior con aquel metálico juguete, moviéndolo de adentro hacia afuera y en círculos en el interior ajeno. Tomó entonces una de las manos del menor y la llevó a su propio sexo, comenzando a hacerla moverse de manera lenta para que el mismo se atendiera. - Ahora quiero ver cómo te tocas mientras yo te preparo... - le susurró al oído, lascivo, lamiéndoselo y prendándose a jugar con su lóbulo - Y si lo haces, todo seguirá siendo tan suave como hasta ahora... - Le prometió, comenzando a empujar un poco más adentro y más fuerte el juguete en el virginal interior del chico

Por unos instantes perdió noción del lugar y todo lo que rodeaba ante la sensación que le brindaba ese primer orgasmo, aletargamiento del que pareció sacarlo la voz ajena, no sabía si era por estar aun desorientado o por la promesa que le hizo, pero en esta ocasión no opuso tanta resistencia a su petición y poco a poco de manera aun inexperta y apenada su mano comenzó a moverse sobre su propia erección mientras se sentía debatirse entre la molestia y el placer cada vez más creciente en su entrada ya húmeda

Siguió con la mirada los movimientos trémulos de aquella mano inexperta sobre su propio sexo. Con cuidado la fue guiando por instantes, mostrándole como tenía que hacerlo para causarse placer. Su lengua se deslizó a través de su cuerpo al igual que sus dientes, jugando de nuevo con sus pezones, tironeando de ellos lo suficiente para escucharle gimotear, mientras su otra mano aumentaba el ritmo con el que profanaba su interior con el juguete. Verlo de aquel modo perdido y excitado le estaba excitando tanto que le estaba costando controlarse. Ya su miembro comenzaba a sentirse duro y se rozaba contra el muslo del menor, cada vez que se inclinaba demasiado sobre él

Prefirió enfocar su mirada en algún punto que no fuera ni el rostro ajeno ni el lugar donde estaban su mano y la del mayor moviéndose en la misma dirección, estimulando de nuevo su miembro hasta dejarlo erecto otra vez. De su boca salían gemidos ya sin los vanos intentos de ser contenidos, lo que les hacía sonar mas eróticos, todo parecía indicar que la endeble resistencia que había estado oponiendo ya era batalla perdida -mmm... Ja... James...- gimió el nombre ajeno realmente sin ser plenamente consciente de ello

Cuando por fin logró que el menor se excitara de nuevo, se vio complacido por ello. Por lo visto no iba a durar mucho el menor sin el anillo, pero haría que lo complaciera un poco. Detuvo el movimiento de aquel juguete para usar su mano y quitarse el pantalón de lino que le estorbaba, dejando ver su miembro, erguido. Separó la mano del menor de su sexo, y la llevó al suyo, haciendo que lo sintiera, endurecido como se encontraba. - Vamos Loran... quiero que lo toques un poco, así como hiciste con el tuyo... - Susurró, lascivo, inclinándose a tomar sus labios sin darle tiempo a que se negara. Ya se encontraba demasiado excitado y lo quería justo en ese momento

Poco a poco sentía de nuevo acercarse un orgasmo y a pesar de que una remota parte de él aun trataba de mantener la cordura, sus manos se movían cada vez mas rápido, por lo que termino dejando escapar un tenue gemido de frustración cuando aquel pequeño dildo dejo de moverse en su interior y casi de inmediato como el mayor tomaba su mano haciendo que le mirase dejando ver en su mirada la excitación mezclada de nuevo con el temor al sentir la gruesa hombría ajena pulsando erecta entre sus manos que mas por inercia que otra cosa se movieron a lo largo de esta

Su cuerpo entero fue surcado por estremecimientos al momento en que sintió su pequeña mano comenzar a estimular toda su erección.- Ahm! Si...- Musitó por lo bajo sintiendo como, con sus caricias, su erección se completaba. Llevó su mano de nueva cuenta a aquel dildo y comenzó a moverlo al mismo ritmo intenso, quizá más acelerado aun, porque había percibido su frustración al detenerse y eso le divertía. Quería verlo alcanzar un nuevo clímax, que se perdiera por completo, antes de, finalmente, hacerlo suyo con toda la intensidad posible

Escucharlo gemir de aquel modo lanzo una nueva corriente eléctrica a su cuerpo, jamás creyó que algo que el hiciera podría provocar semejante reacción y eso de nuevo lo perdió, cuando el movimiento del pequeño aparato en su interior se reanudo con mayor intensidad, el mismo termino gimiendo más intensamente, moviendo sus caderas, rozando su cuerpo contra el miembro erecto que sostenía entre sus manos -ahh ahh... no de... de nuevo voy a...- trato de avisarle pero simplemente fue demasiado para su resistencia y con un jadeo estremeció su cuerpo al sentir el nuevo orgasmo recorrerle.

Cuando el menor volvió a correrse, pudo sentirlo tensándose por completo a la par que se manchaba el vientre con su semilla. Se veía delicioso en aquella postura. Aparto su mano, aprisionándole contra el camastro, para tomar camino, apoyando su erección en su entrada, presionándose contra esta luego de sacar aquel juguete de su interior estrecho. - Esto te gustará aún mas... - Aseguró, apoyando sus labios contra su oído, jugando contra él, lamiéndole el lóbulo y prendiéndose de él con sus dientes antes de comenzar a profanarlo poco a poco, soltando sus manos para permitirle aferrarle a él mientras poco a poco le iba quitando su virginidad, deseando escuchar sus deliciosos y eróticos gemidos, a la par que sentía sus estrechas paredes rodearle

La sensación de aletargamiento que le provoco el clímax no dejo que percibiera los movimientos ajenos sino hasta que la erección del mayor rozo contra su entrada y esos susurros incitantes se dejaron escuchar en su oído. Apenas tuvo tiempo para girar su rostro y dejarlo frente a frente con el ajeno antes de emitir un quejido ahogado ante las sensaciones encontradas que experimentaba su cuerpo conforme la hombría ajena profanaba su interior aun estrecho. -Agh!... ahh du... duele...- musito entrecortadamente y no lo pensó mucho antes de sujetarse de sus brazos y espalda cuando sus manos estuvieron libres, dejando algunas marcas por la fuerza con la que se aferraba a él, sintiéndose pequeño debajo del cuerpo de James

A pesar de sus gemidos, de que el menor le decía que le dolía, el mayor no se detuvo sino hasta sentir que llegaba al fondo de su estrechez. Era como el dildo, solo que mucho más grueso y por obvias razones. No se ocupó de consolarle ni evitó que se aferrara a su cuerpo con esa fuerza ya que, en el fondo, le excitaba lo que hacía. Con su cadera pegada contra la ajena, aprisionándolo contra el camastro, poco a poco comenzó a impulsar el ritmo de aquel delicioso episodio sexual, moviendo sus caderas en un vaivén interminable, deseando escuchar más deliciosos gemidos

Con cada empuje del mayor para entrar en el completamente, Loran dejo escapa un sonido similar al de la primera penetración, para cuando lo sintió al fondo un par de lagrimas habían escapado de sus ojos turquesas y sus manos no se soltaban del agarre al mayor, no tuvo tiempo siquiera de acostumbrarse a ello cuando sintió como las embestidas constantes empezaban, en un principio seguía siendo doloroso pero conforme conseguía que su cuerpo se relajara de nuevo, el dolor fue cediendo terreno a una sensación mucho más placentera, hasta que sus gemidos cambiaron también, dejando ver que aun sin proponérselo, disfrutaba de aquello.

Sus gemidos le encantaban, provocaban en él mil nuevas sensaciones excitantes conforme se movía en su interior. Su lengua recorrió sus mejillas para probar el sabor salino de sus lágrimas conforme se movía en su interior, buscando sus labios para darle un beso intenso, desesperado por degustar el dulce sabor de sus labios. Aferró sus caderas con fuerza, sintiendo como él se aferraba a su espalda, llevando su mano al sexo del menor para atenderle y hacer más intensas las sensaciones de ambos, gruñendo por lo bajo por más

Conforme las estocadas en su interior eran más intensas, lo eran también las vocalizaciones que brotaban de sus labios, no puso objeción alguna en ese beso a pesar de que sintió como si sus pulmones no jalaran suficiente aire, era una sensación a pesar de todo placentera como todo o que parecía experimentar en esos momentos en los que nada mas importaba. Sus labios no se separaron de los ajenos más que un momento cuando gimió al sentir de nuevo esas atenciones en su miembro, si su propia mano, torpe e inexperta la había causado placer, la de James simplemente era el delirio, a ese aspecto no iba a ser mucho más lo que podría resistir en brazos del mayor.

No podía evitar prenderse de sus labios dulces. Eran una tentación, una muy deliciosa tentación... ¿Por qué tenía que dejarlo ir? Nada le obligaba a cumplir esa promesa, por más que el menor se le hubiera entregado sumisamente. No... No lo cumpliría. Lo obligaría a que se quedara con él hasta que le diera la gana o se aburriera de él. Continuo con sus besos, mancillando sus labios, mordiéndoselos, succionándoselos, moviendo su mano expertamente mientras movía sus caderas contra él. - Vamos, mi pequeño pastelero...- Musito, contra sus labios -Déjame probar tu sabor... - Murmuro. Él también se sentía cercano por el tiempo en que había soportado aquella erección

En esos momentos el mismo buscaba con desespero un beso tras otro de aquellos labios con ese intenso sabor a tabaco que había descubierto le gustaba por alguna razón, tal vez por ser totalmente opuesto a las cosas dulces a las que estaba acostumbrado. Tal vez por eso mismo es que cada beso, cada caricia parecían derretirlo , hasta que esas palabras lo llevaron al límite una vez más y apenas un par de embestidas después, gimiendo el nombre del mayor de manera por demás erótica tuvo el tercer orgasmo de esa noche y de su vida.

A pesar de que el menor se hubiera corrido con ese gemido estridente, continuó embistiendo su interior de la misma manera intensa, acelerada, sintiendo las paredes ajenas estrecharse a su alrededor hasta que finalmente se le hizo imposible poder seguirse moviendo y terminó derramando su semilla en el estrecho interior que lo apretaba. Suspiro, apoyándose sobre la cama con ambos brazos para no aplastar el cuerpo del menor, sonriendo malicioso y satisfecho. - Y bien? Te ha gustado? -Quiso saber con aquella expresión de superioridad en el rostro mientras, agitado, esperaba su respuesta.

Si ya su propio clímax le había hecho perder la noción de su entorno, al sentir como James se derramaba en su interior poco falto para que el mismo se corriera de nuevo, todo había sido tan intenso, que en esos momentos no quería pensar en los finos hilillos escarlata que se mezclaban con la semilla ajena que se deslizaba furtivamente por la cara interna de sus muslos; ni que la experiencia había distado bastante del tal vez aun infantil anhelo de entregarse a quien amaba. No había espacio para la razón en aquellos instantes, aunque lo que si comenzó a experimentar conforme se sobreponía al torrente de sensaciones, fue de nuevo ese pudor, haciendo que sus mejillas volvieran a enrojecerse notoriamente aun en su piel oscura al momento en que suavemente asentía a la pregunta hecha por el mayor, sin poder mirarle de momento a los ojos

Al notar que asentía de aquella manera tan tímida, no pudo evitar reírse, tal vez de forma algo cruel y maldita pero era algo que no podía evitar. De por si él era un maldito, o eso decían de él, y el que intentara disimularlo solo para poder follar con el menor ya era mucho. Salió de su interior, intentando no hacerlo sangrar más de la cuenta, y se levantó de encima de la cama, dejándolo ahí recostado con las mejillas rojas. - Puedes quedarte y descansar toooodo lo que quieras... - Le dijo con calma mientras volvía a ponerse los pantalones de lino - Al fin que no saldrás de este cuarto... - Le advirtió, tomando una bata del perchero que estaba junto a la puerta, esperando su reacción que de seguro sería algo exagerado

Finalmente aquella risa cruel fue lo que pareció despertarlo de su letargo y enfocar su mirada en el, soltando un quejido cuando se movió para salir, busco con la mirada aquella bata con que se había cubierto al principio, sobraba decir que le dolía moverse y a fin de cuentas se quedo totalmente inmóvil ante aquellas palabras finales, mirando al mayor con una mezcla de temor, confusión y desilusión -pe... pero me dijiste que si yo... hacia esto, me dejarías ir... por favor James...-

- ¿Dije eso? Ya no lo recuerdo... - Musitó el mutante, haciéndose el desentendido - Pero al fin y al cabo no puedes ni moverte, Loran, así que te hago un favor...- Le aseguró, muy quitado de la pena mientras tomaba con una mano la puerta y la abría. Lo observó por instantes recostado sobre el lecho - Además... Me gustó como lo hicimos y quiero que se repita - Dijo, como motivo principal y con todo descaro antes de disponerse a marcharse. No lo iba a dejar ir. El moreno era su nuevo capricho.

Al escucharle tan cínico, sintió un nudo en su garganta y las lagrimas agolpándose en sus ojos claros, antes de que saliera de ahí, hizo el nuevo intento de levantarse para detenerlo y que no lo encerrara mas fallo miserablemente cayendo de rodillas junto a la cama -lo prometiste!... yo... no quiero quedarme aquí, no puedo mis... mis niños... yo... confié en ti James...- termino por murmurar dolido y el rostro oculto tras sus manos y su cabello.

Ante su miserable intento de ponerse de pie, solo cerró los ojos. Volvió a cerrar la puerta y se volvió al menor, quien sollozaba en el suelo, ocultándole el rostro. Apartó sus manos con un movimiento de la suya y le levantó el mentón para observar su expresión llorosa. Sin embargo, la suya no era de consuelo precisamente, su rostro permanecía impertérrito, aunque su mirar dejara escapar un aire cínico. - ¿Te digo algo, bonito? – Inquirió – No siempre puedes confiar en el mundo. Es cruel, malvado… Igual que la gente como yo – Exclamó, como si estuviera orgulloso de ello. Lo tomó entonces por las piernas y lo cargó para dejarlo en la cama de nuevo. Estaba siendo en extremo amable con ese chiquillo, así que esperaba que no le hiciera un escándalo. Sin embargo, algo de lo que dijo le había intrigado. - ¿Y quiénes son las criaturas que voy a dejar sin padre? – Quiso saber, preguntándolo intencionalmente de la forma menos amable posible. Así era él.

No se percato del momento en que se acerco de nuevo a él sino hasta que lo sostuvo de aquel modo y oírle... era como escuchar a su abuelo, pero el... siempre había sido demasiado confiado, aunque ya antes eso le perjudicara, mas nunca como en esta ocasión. Una vez que estuvo en la cama se movió alejándose de él y desviando el rostro por unos instantes antes de escuchar mencionar a sus pequeños de aquella forma tan despectiva, tal vez para los demás no eran la gran cosa, pero para el eran su compañía y alegría desde que los llevara a vivir con él -no no... Ellos no pueden quedarse solitos, son... 4 cachorros de beagle... si... si no vuelvo se van a morir de hambre... te lo ruego...-

Poco le importó que el moreno actuara de esa forma, de momento, sin embargo, al escuchar que solo se trataba de un par de perros, dejó escapar una risa maldita. - ¿Perros? ¿Solo eso? – Musitó, de forma retórica – Ya encontraran a alguien que los adopte… - Exclamó, como lo más natural del mundo antes de darle la espalda para abandonar la habitación. Que tonterías decía ese chico… unos perros… Esa ni siquiera era una buena razón para dejarlo ir.

-son mucho más que eso...- se escucho su voz algo entrecortada, haciendo un esfuerzo para no soltarse a llorar -desde que mis abuelos murieron estuve solo... hasta que llegaron ellos... estaban en una cajita abandonados en el callejón- al recordar aquello apretó sus puños contra las sabanas, de solo pensar las condiciones en que los encontró... -te lo ruego James... si alguna vez te ha importado algo o alguien...-

A pesar de que lo escuchara, eso no detuvo su salida de la habitación. Cuando la puerta estaba abierta, se detuvo en el marco solo para decirle cruelmente – Pues aprenderás a vivir sin ellos… duérmete ya – Casi le ordenó lo último antes de cerrar la puerta, pasándole llave para que el menor no pudiera salir. Sabía que no se lanzaría por la ventana ya que estaba demasiado alto, y a fin de cuentas tampoco lo creía con suficientes fuerzas como para levantarse de la cama, así que de momento olvidó el tema. Luego le diría a sus sirvientes que se ocuparan del menor.

De inmediato puso manos a la obra, ya que aquellas horas de juego con su nueva adquisición también le habían costado horas de trabajo y de ponerse al día con importantes sucesos. Estuvo hasta mucho más de la medianoche en una videoconferencia importante, además de revisando mil y un archivos en su portátil. Cuando al fin decidió tomarse un descanso y mandó a traer un poco de té, se recostó en el espaldar de la silla y cerró los ojos. No debió hacerlo, ya que la primera imagen que le vino a la mente fue el rostro lloroso del moreno, cuando tocaron el tema de los perros. Sus palabras resonaron en su cabeza… “si alguna vez te ha importado algo o alguien…” Volvió a abrir los ojos de golpe y golpeó la mesa con violencia, asustando a la sirvienta que había entrado a dejarle el té. La siguió con sus ojos helados hasta que dejó la habitación. Entonces suspiró y sacó su móvil del bolsillo. – Doll… Hay algo que quiero que hagas para mi…-

A la mañana siguiente, uno de los sirvientes abrió la puerta del cuarto de Loran con extremo cuidado, dejando una caja en el piso antes de volver a cerrar la puerta con llave. Nadie entendía el porqué de aquella acción, ni siquiera el mismo James. Algo tenía ese chico… Tendría que vigilarlo de cerca.


En los instantes que el mayor permaneció en silencio en el marco de la puerta pensó que tal vez había logrado algo pero las siguientes palabras de James fueron un golpe aun más duro para el morenito. Una vez a solas sin poder pararse siquiera de la cama, se soltó a llorar amargamente, ¿cuánto tiempo? ni él tenía idea, solo se detuvo cuando a causa de tanto llanto la cabeza comenzó a dolerle y termino por quedarse dormido, con el contorno de sus ojos enrojecido por el llanto y la almohada a la que termino abrazado completamente empapada.

A la mañana siguiente el cuerpo le dolía aun más al despertar, y no quería levantarse de la cama, pero algo... un sonido extrañamente familiar terminó por hacerlo moverse un poco, y su brazo colgó por el borde de la cama... casi de inmediato sintió algo frio rozarse con sus dedos y entonces sí que termino de despertar. Al bajar la mirada al suelo, tenía cuatro pares de ojitos mirándole con curiosidad y meneando sus rabitos, no terminaba de entender lo que sucedía, al ver a su alrededor supo que seguía en casa de James pero ahí.. Frente a él estaban.. Sus niños ignorantes de todo lo que no fuera su mamá y el desayuno.


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