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 Una visita al circo

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Mariuk
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MensajeTema: Una visita al circo   Jue Feb 24, 2011 12:55 am

Justo ahora había tenido un momento libre. Daeron venía llegando de su viaje y como recompensa por todo el tiempo perdido, le ofreció el terminar sus trabajos ese día, también le ofreció el después cubrirla un día completo pues su viaje por Italia le robó bastante tiempo.
Por su lado, Morrigan no hizo más que acceder. Se fue a casa pero, al llegar a esto, se dio cuenta de que no tenía mucho que hacer, por lo que decidió tomarse un baño y, en el transcurso de éste, pensó en que sería buena idea pasar a ver a su nuevo… amigo: Sebastian.
Así que, bien. No quiso ponerse muy ostentosa pues, sabía que habría mucha gente y no había necesidad de ello. Pero igual, antes pasaría a saludar a cierta chica de la cual esperaba una respuesta, la reciente novia de Daeron. Como buena Neoyorkina, optó por los tacones, pues se suponía no podía faltar, menos tratándose de la viuda de Kohl.
Suspiró. Optó por un simple conjunto de mezclilla. Tomó una blusa beige claro que se amarraba del cuello, un pantalón de mezclilla abierto, un abrigo pequeño de mezclilla y un bolso del mismo color que su blusa. Preparó el auto de su hermana, un pequeño Smart blanco de Mercedes Benz. A sabiendas de que la menor regresaría con Dante, no se preocupó por ello y solo optó por tomarlo a irse a ver a Pandora.
Después de pasar a comprar un frappé y llevárselo camino a la carpa del circo, terminándolo en el propio auto, se detuvo frente al lugar. Bajó y accionó la alarma del auto, dirigiéndose a la taquilla para comprar un boleto y luego entrar, buscando dónde sentarse en cualquier fila, encontrándose un lugar en segunda fila. Vaya, tenía suerte de poseer tal físico, ya que un caballero le cedió “amablemente” su asiento.
Solo restaba esperar a la aparición que tanto deseaba. Aunque, no se imaginaba cómo actuaría el cirquero, ni qué haría… en realidad, ansiaba mucho el verlo. Suspiró, esperando a que la función empezase, un poco fuera de lugar ante tanto niño pequeño y familias, sin olvidar las parejas jóvenes… en realidad, al final le daba igual, pues ella iba a lo suyo con Sebastian.


Desde el día que se había "escapado" con Morrigan, sebastian no había tenido tantas libertades. A su maestro no le había gustado nada su inusitada escapada, por lo que tuvo que encargarse de que Ceres le hiciera ceder un poco. Al final solo lo "sentenció" a ayudar con los trabajos de la carpa, además de tener que soportar a Grell como asistente en las prácticas, cosa que le tenía más que harto, pero no tenía ninguna otra opción.

Ese día había terminado de vestirse pronto y se había asomado a la carpa por entre las rendijas de las cortinas para ver que tanto publico había. De ello dependía su acto principal, pero casi no lo notó al fijarse sus orbes de inmediato en una cabellera verde abundante que se ubicaba en la segunda fila. Era Morrigan. De inmediato una arrebatadora sonrisa se le dibujó en el rostro. No había tenido que esperar demasiado para verla, cosa que le gustaba, y ahora se encargaría de mostrarle un buen espectáculo. Se llevó el casco bajo el brazo y se dirigió a buscar su moto mientras iba a pedirle a Rain que le ayudara con el aro de fuego.

El último acto de su maestro le apareció en el escenario, sobre la moto, la multitud emocionada con su aparición. El joven se quitó el casco, dejando que el cabello le ondeara un poco, sonriendo de manera agradable aunque un tanto seductora al público. Hizo unas cuantas reverencias antes de subir a la moto, dirigiendo una última mirada a Morrigan antes de ponerse el casco y hacer a la moto ronronear, mientras del techo descendía una celda de metal formada por varios aros de metal concentricos donde el joven se introdujo mientras la multitud miraba interesadamente, mientras el motorizado, haciendo andar la moto, comenzaba a recorrerla en todas las direcciones posibles, como si estuviera tomando velocidad para algo más...


Tenía que admitir que los actos eran buenos. Le parecía que cada vez veía cosas diferentes y, en realidad... se daba cuenta de un par de cosas. Aquél pelirrojo pudo captar su atención por varios minutos, hasta la aparición del siguiente miembro del circo: Era él... Sebastian. Se sintió encantada de poder ver ese rostro de nuevo, aunque fuese de lejos. Sus reverencias y... esa última sutil, pero no por ello menos notoria, mirada sensual dirigida hacia sí misma, la hizo feliz.
Incluso se cruzó de piernas y relamio el labio inferior al mirarlo, recordando la cita de hace unos días. Prestó bastante atención al acto, como si le robasen la mirada. Se centró en el pelinegro y lo miró comenzar su acto, la alta velocidad que tomaba le llamó la atención pero, bueno, él sabía lo que hacia, ¿no es así?
Además, confiaba en que Sebastian era todo menos incompetente, por lo que no pudo hacer más que esperar con ansias... a ver... qué es lo que el caballero, haría.

-Sorprendeme -musitó para sí misma, imaginando que él podría oirla aunque no fuese así entre tanto bullicio.


Una sonrisa se le formó en el rostro, dentro del casco, pudiendo escuchar la voz de Morrigan perfectamente a pesar del bullicio. Esperaba impresionarla. Aquel era de sus actos favoritos.

La velocidad era cada vez más y más prominente, casi parecía que la jaula temblaba por el rugir de la moto cuando de pronto, y sin previo aviso, con un ligero sonido, como el de algo que se rompe y luego algo que chispea, la jaula de fuego se encendió en llamas, sin que por ello la moto de detuviera. La multitud contuvo la respiración mientras Sebastian continuaba su acelerado acto, comenzando los aros a desprenderse, uno por uno, destryendo la jaula y los caminos por los que Sebastian podia discurrir la moto, hasta que solo quedo un aro, sin fuego, donde la moto yacía detenida a mas de 20 metros del suelo, mientras los aros discurrían hacia abajo como un tunel de fuego hasta la tarima. Sebastian hizo ronronear la moto y la multitud contuvo el aliento, antes de arrancar la moto, cayendo en el siguiente aro con un giro que se sucedió a través de los otros, creando una espiral de fuego en el aire de apariencia magnífica y que poco a poco iba frenando la velocidad de la motocicleta hasta, con una derrapada, caer limpiamente en la tarima, apagandose las flamas al instantes.

sebastian se quitó el casco y la multitud aplaudía y vitoreaba como su fuera un estrella de rock. Con un par de reverencias más, y sin abandonar su seductora sonrisa, agradeció al publico la ovación, dirigiendo de reojo una coqueta mirada a Morrigan como queriendo decirle. - ¿Impresionada?-


Lo miró desde su puesto con atención. Entonces comenzó el fuego... captó su interés, por supuesto, pero se mantubo al margen a diferencia del resto de los espectadores que parecían no haber visto algo tan impresionante en sus vidas. Suerte que era mutante y se rodeaba de éstos.
Estaba atenta a cada movimiento y a como mantenia un extremo cuidado en lo que hacia... era verdad, le gustaba aquel acto. La forma en la que le miró, le hizo reír con suavidad y en tono bajo, de forma que le sonrió arrebatadora en forma de aprobación.

-Impresionada -dijo en tono bajo-, y encantada, Sebastian -agregó mientras observaba que el show terminaba, cosa que le parecía totalmente lamentable... igualmente no le importó. La gente comenzó a levantarse y a irse, pero ella no tenía esa necesidad pues, sabía, que ella y el caballero que acababa de mostrarse en escena, tenían una cita pendiente, ella prometió ir a verlo a aquél lugar para prescenciar su acto y, lo que es más, para poner en acuerdo la fecha y hora de la cita que tendrían y, en realidad, esperaba con ansias poder salir con él de nuevo. Por lo que esperó sentada, paciente, pues dudaba que estando ella ahí, él la dejase sin importar, además de que esa sonrisa tan explendida le daba bases y razones para esperarlo.


Sebastian despidió su acto entre aplausos y reverencias, volviendo a montar la moto, y saliendo de la carpa por una de las salidas con un giro y un derrape. El resto de los actos se sucedieron con la misma magnificiencia de siempre, hasta que finalmente la función del día terminó, entre los impresionados aplausos y comentarios de la gente mientras abandonaban la carpa del circo.

Sebastian no esperó si quiera a cambiarse. Solo esperó a que la mayoría de la gente abandonara la carpa antes de introducirse en ella, con las ropas del acto, ajustadas y de cuero negro para darle aun más enfasis al acto motorizado. se pasó una mano por el cabello, acomodandolo a penas antes de acercarse a la peliverde, sonriendole con suavidad. - Agradable sorpresa el verte hoy en el circo... - susurró desde su espalda, sabiendo que ella de seguro habia notado su presencia alli desde antes que hablara. Se acercó entonces y se sentó a su lado, sintiendo varias miradas sobre si pero no le importó. - ¿Que te ha parecido el acto y el circo en general? - Inquirió - Me gustaría saber tu opinion...- Inquirió el joven, con aquella media sonrisa ladina maliciosa.



Te prometí que vendría -respondió ante lo primero, con una sonrisa orgullosa a la par que el cirquero se sentó a su lado-. Fue asombroso... me alegro de haber venido, lo que es mas, me alegro de que mi asistente llegase -le sonrió a Sebastian-. Sobre el circo... fue muy entretenido, debo admitir que se han armado un show impresionante, les felicito -agregó, para pasarse una mano por la larga cabellera, acomodándose el cabello, a pesar de que un mechón molesto se le escapase con travesura, por lo que solo lo observó un momento (al mechón), como quien quisiera decirle "muévete" a éste, aunque era obvio que no funcionaría-. Te hicieron un escándalo -dijo mientras tomaba un sostenedor de una de las bolsas de su bolso, tomó varios y se los colocó a los labios mientras se acomodaba a un costado aquél mechón, para sostenerlo con el broche sostenedor que había cogido-, parece que eres bastante popular con las damas, sobre todo adolescentes -no demostró gran emoción ante ello, lo dijo con naturaleza que en realidad pareció no importarle-, cosa que no me sorprende.

Espero que realmente sea eso y no celos - Bromeó el joven cirquero. Tomó aquel mechon rebelde de la peliverde y lo acomodo tras su oreja antes sonreírle de aquella manera tenue y seductora tan suya - Me alegra que consideres el acto algo digno de ver, al igual que al resto del circo. Y viniendo de alguien con habilidades similares, resulta ello mucho mejor - Exclamó, con cierto misterio en su mirada. - Así que ha vuelto tu asistente... - Musitó - Supongo que ha llegado la hora de planear nuestra cita informal - Exclamó, tornando su sonrisa un tanto más seductora - Si puede tomarse una noche y no le da miedo hacer alguna travesía en moto, creo que tengo una buena idea de lo que podemos hacer... - Exclamó - Así que mejor dispon tú una fecha... - Sugirió.

-¿Celos? -dijo en tono simple, dejando su cabello en paz para mirarlo con curiosidad y luego negar con la cabeza-, no es así... si lo fuera, hubiesen perdido toda su audiencia femenina...admito que exagero cuando tengo celos -dijo simple, para luego detectar como él le acomodaba ese mechón, le sonrió después-. Daeron estaba en Italia arreglando unos detalles por debajo del agua para una amiga suya, llegó esta mañana y me quiso compensar por todo el tiempo, al llegar a casa recordé el deseo de venir y lo hice... -rió ante su comentario-. Sería un placer, Sebastian... sin embargo, preferiría que tú escogieras la fecha -le contestó mientras colocaba sus manos en el asiento, estirándolas-, pues yo puedo disponer de tiempo libre ahora que regresó Daeron, pero no sé cuándo tú podrías tener un momento libre, así que mejor escoge tú.


Asintió con una leve sonrisa burlona, sin quitar su mirada de la ajena, escuchandola con atención. Así que Dareon... No tenía idea de quien fuera, pero si le daba tiempo de salir a Morrigan seguro sería alguien de su empresa o algo así. Medito un instante sus palabras y luego subió la mirada, viéndola a los ojos. - Te parece el domingo? - Ofreció el caballero, mirándola intensamente con sus ojos tinteados; si bien era cierto que los domingos era el día en que los circos tenían más trabajo, si planeaba pasar la noche con Morrigan en su "cita" era perfecto, ya que fácilmente podía desaparecer el lunes hasta la función de la tarde y nadie lo notaria. Le buscó la mirada, esperando su respuesta - Tu amigo sólo tendría que cubrirte parte de lunes y no perderías mucho tiempo de trabajo... Que opinas? - Inquirio con interés.



-Domingo -mencionó en voz baja, para sí, para escuchar entonces lo del lunes... sonrió, de una forma extraordinariamente seductora, representó fascinación, aceptación y hasta placer de una forma irónicamente oscura, lo cual le daba un toque misterioso y encantador-. Me parece excelente, hace ya mucho que no me tomo un día libre, así que le informaré que no iré a trabajar el lunes... al final que, independientemente de que nos desocupemos temprano, prefiero tomarme todo el día -sonrió ahora ya mas naturalizada, como mostrando un corazón mas humano (x3)-. Entonces, solo dime a qué hora, Sebastian.


Le encantó su sonrisa; le parecía tan misteriosa, tan sensual... iba perfectamente con la mirada de sus ojos esmeralda que dibujaba en su interior aquel misterio que tentaba al cirquero de manera cada vez más profunda a descubrirlo. En cuanto le escuchó aceptar, aquella sonrisa ladina se asentuó aún más en sus facciones. - Perfecto, será como a las... Ocho te parece bien? - Inquirió - Planeo que vallamos a cenar pero puede que sea un poco tarde, así que sugiero que tomes un tentempie... - Bromeó con una ligera sonrisa, que se esombreció al ver acercarse a cierto pelirrojo...


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Habia tardado en cambiarse mas que nad aporque primero tenia que quitarse de encima la pintura en la que habia quedado bañado en el espectaculo de ese dia, no si a Alone cada vez se le ocurrian cosa mas y mas "divertidas", lo unico malo es que era siempre el quien terminaba siendo la victima, pero sinceramente el ir como la gente se reia terminaba contagiandolo a el tambien.

Finalmente estuvo limpiecito y bien vestido, con unos pantalones de gamuza negros, una camisa de seda roja, chaleco y guantes tambien negros, y su roja cabellera ondeando suelta. Se miro al espejo haciendo un guilo y lanzando un beso al reflejo y entonces salio en busca de su... presa XD. Haia que recnocer que si algo tenia el pelrrojo, es que era muy persistente, tal vez demasiado.

-Sebas-chaaan!..- canturreo su nombre al verlo aun en las gradas y poco fatlo para que se le tirara encima, colgandose de su brazo -me extrañaste?-



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Una chillona e irritante voz resonó desde no muy lejos, por supuesto que no podría ignorar eso, sobre todo al notar cierta atención que su contraria había impuesto en aquel que había emitido tan molesto sonido. Casi a un lado se encontró a un pelirrojo de aspecto afeminado, con gafas y que parecía ser, en sí, una masa roja. Pero cuando se dio cuenta del cómo se prendía del brazo de Sebastian reaccionó, sobre todo porque se percató de que ese ridículo "Sebas-chan" era dirigido al que con ese momento ella charlaba tan placida y calmadamente.

-¿Y ésto qué es? -le cuestionó a Sebastian con los ojos bien abiertos, sorprendida de tan repentina y extraña aparición, para luego emitir una risilla furtiva y un tanto burlona-. ¿Una mascota, Sebastian? -le cuestionó entre risas, encantadora, aunque podría ser que no tanto para el o la pelirroj@ que estaba presente.



A Sebastian le recorrió un escalofrío el cuerpo entero al escuchar su chillona voz llamandolo con ese apodo tan ridículo y luego como se prendía de su brazo de aquella manera tan infantil como molesta. - Tu que crees? - Le respondió secamente, dirigiendole una mirada de advertencia antes de volver sus ojos a Morrigan - Esto se llama Grell... - Musitó, siguiendole el juego a la peliverde, esbozando aquella media sonrisa en su rostro - Y... si quieres llamarlo mascota, realmente me da igual - Se encogió de hombros, vigilando de reojo las reacciones del pelirrojo a sus palabras - Le salvé la vida una vez... Y desde entonces no me deja en paz - Le contó a la chica, viendo la sorpresa y la duda en sus ojos.

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Mariuk
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MensajeTema: Re: Una visita al circo   Jue Feb 24, 2011 12:58 am


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Arqueo un poco su ceja y fruncio el ceño ante las palabras de la mujer peliverde que para su gusto estaba demasiado cerca de Sebastian, pero antes de poder decir algo al respecto escucho las plabaras ahora de el y entonces puso ojitos de cachorro abandonado con lagrimas de cocodrilo a punto de escapar de ellos

-Que malo eres Sebas!... tu dijiste que despues me ibas a compensar por no haberme llevado al desfile inaugural - en vez de soltarse de el se afianzaba mas y unos instantes despues le cambio la cara por una melosita donde poco le falto para batir las pestañas -si soy tu mascota entonces debes tratarme con cariño y mimarme *w* -



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Frunció ligeramente el seño, sin necesidad de que esto fuese evidente. En eso se dio cuenta del "afecto" del pelirrojo hacia Sebastian, por lo que, aprovechando su fuerza bruta, tomó al pelirrojo de la cabeza, empujándolo, de forma que lo separase de Sebastian y ella pudiese acercarse más a él.

-¿Tenemos mascota, cariño? -dijo en tono meloso, solo para hacer enojar al que los había interrumpido-. No me lo habías dicho, Sebastian... pero en lo personal, prefiero a los perros -sonrió con suavidad hacia el ya nombrado. Había sido notorio que había acortado la distancia entre ella y Sebastian, sosteniendo a un lado propio al pelirrojo entrometido, sosteniéndolo ante cualquier intento de volver a acercarse... ya sabía con quién se iba a divertir al estar con Sebastian, claro, si están en el circo en dichos momentos.



- Dije que iba a intentar convencer al Maestro, de ahi a que él aceptase, pues... - Quedó en blanco de nuevo cuando el pelirrojo volvió a acercarsele, ignorando lo anterior. Era tan iluso. Rodó los ojos y una media sonrisa se le formó en los labios cuando Morrigan le separó de aquella manera tan brusca, acercandose ella más a él, y solo para molestar al pelirrojo, correspondió a la cercanía. - Bueno es que, ya vez, quería que fuera una sorpresa, pero ya se ha arruinado... - se acercó aún más a ella, tomandole el menton, y al estar sus rostros tan cercanos, no tuvo que hacer mucho esfuerzo para besarlo, fingiendo que cerraba los ojos aunque observaba las reacciones ajenas con el rabillo del ojo. Tal vez ello sirviera para que lo dejara en paz por unos días. Al separarse volvió a sonreírle a Morrigan. - La próxima vez será un perro - Le prometió a modo de broma, entonces, con una sonrisa de esas maliciosas y seductora, de esas que solo le dedicaba al pelirrojo cuando quería aprovecharse de él.


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No le hizo pero ni tantita gracia el modo tan abrupto y brusco en que aquella mujer lo habia separado del pelinegro y mas lo hizo rabiar el que este le siguiera el juego, bueno a los ratos "sutiles" de Sebastian ya estaba acostumbrado, pero de eso a que dejara que alguien que no conocia lo tratara asi... bueno ya era otra cosa. Aun asi mantuvo su caracter de siempre.

-Hey!... soy mucho mas lindo que un perro, y mas fiel tambien- se defendio de inmediato mentras estriaba los brazos para tratar de alcanzar de nuevo al motociclista, entrecerrando los ojos en un intento de pasar por alto ese beso entre Sebastian y la peliverde




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-Cállate como buena mascota -le dijo con una mirada severa, sosteniéndole con facilidad, sin problemas a pesar de que Grell intentase irse sobre Sebastian. Rió con delicadeza ante su respuesta a lo de la mascota, como disfrutando el molestar al pelirrojo. Por su parte, correspondió gustosa ante el beso que el pelinegro le daba, encantada ante el hecho de que no le importaba hacerlo, sobre todo si era para molestar al que hacía de mal tercio entre ellos. Al igual que Sebastian, mantuvo sus ojos abiertos, como demostrándole que en realidad no le desagradaba, lo contrario con el pelirrojo de atrás suyo-. Me alegro... esos se domestican facilmente -contestó encantada ante el pelinegro, divertida por la travesura, empujó "suavemente" a Grell, haciendo un intento de provocar que se fuese de sentón, luego se giró hacia él con una de sus más oscuras, hirientes, frías y tenebrosas miradas-, ahora déjanos a solas -ordenó con tono escalofriamente, incluso cuando estaba molesta y lanzaba ordenes en el trabajo se veía un tanto humana, ahora parecía un monstruo tenebroso, por supuesto que con una belleza impresionante.


Al separarse de los labios ajenos, mantuvo aquella sonrisa entre divertida y maliciosa en el rostro, tanto por las palabras de Grell como las de Morrigan. - Tal vez seas más bonito que un perro, pero no eres obediente como uno, así que al fin y al cabo da igual - Sentenció. Pero a pesar de que quería molestar al pelirrojo, no le hizo del todo gracia que Morrigan lo tratara de ese modo. Si alguien podía tratarlo mal era él, con todo derecho, y si maestro. Posó una mano sobre las de Morrigan, como para calmarle, pero sin que el otro se diera cuenta antes de dirigirle una mirada. - Anda Grell... Se una buena mascota... - Le murmuró, con un tono no tan osco y severo como el de Morrugabl haciéndole seña con los ojos para que se retirara de una vez.


Para ver cómo iba el desempeño de las primeras funciones, Darius había adoptado su sería postura para ver cómo iba la venta de entradas y demás. Al pasar por la carpa vacía, distinguió el cabello pelirrojo de Grell junto con Sebastian y una bella joven, por lo que no pudo ignorarles. - Buenas noches Grell, Sebastian, Señorita... - Saludo el peliplata, con un leve gesto, antes de irse hasta la taquilla a verificar las cuentas de las que, se suponía, Grell era el encargado.

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Empujo con algo de fuerza a aquella mujer tratando de nuevo que dejara de separarlo de Sebastian, mas esta le devolvio el empujon y en verdad hubiera terminado tirado en el suelo de no ser porque antes se le atraveso un asiento en el camino y eso le amortiguo la caida aunque si alcanzo a golpearse un poco la espalda y por estarse sobando fue que no vio el gesto de parte del pelinegro, lo que si escucho fue como este le repetia que se fuera y eso le calo mas que todas las groserias y malas miradas de la peliverde, haciendole por primera vez sentirse incomodo.

Por fortuna en ese momento aparecio Darius a quein devolvio apenas el saludo y aproveco supresencia fugaz que aligero levemente el ambiente, para ponerse de pie y sacudirse la ropa acomodandose el cabello, y despes al ver a donde se dirigia el peliplata aprovecho eso como una excusa para no irse tan con la "colita entre las patas" -mejor voy a entregarle cuentas, no se vaya a enojar conmigo y me acuse con el jefe T_T y entonces me quedo sin dia libre...- Se acerco un poco y guiño un ojo a Sebastian, actuando simplon como siempre -y no olvides comprame mi osequio de cumpleaños... Sebas-chan...- le lanzo un beso se dio media vuelta para seguir el camino que habia tomado Darius, aunque al abandonar la carpa suspiro pesadamente mientras sin que se diera cuenta, sus cabellos dejaban el vivo color rojo para adoptar su tono natural, castaño... oh si el bufon estaba deprimido.



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Reaccionó ante la acción de Sebastian y al escucharlo, mirándolo con cierta curiosidad. Entonces fue que el otro pasó y lo miró aún más extrañada xD Finalmente, el pelirrojo se levantó y dio la razón por la que se iría, una suave sonrisa nada malintencionada se posó apenas en sus labios al verlo alejarse, luego se giró hacia Sebastian y colocó la mano que tenía libre sobre la que él utilizó para llamar su atención.

-No te molestes -el tono de Sebastian le había demostrado aquello-, en realidad acepto que se me pudo haber pasado la mano... Lo siento, solo estaba bromeando con él -agregó y, como tantas raras veces, se disculpó con el pelinegro, para después acercar un poco su rostro con esa expresión curiosa-. ¿Me perdonas? Prometo no volver a hacerlo... es más, no le diré nada realmente ofensivo si nos volvemos a ver ¿sí?



Saludó a Darius con un gesto de la mano, dejando que Grell se fuera tras él, cosa que le alivio la carga y en cuanto Morrigan volvió a hablar, volcó en ella toda su atención. - No estoy enojado - Musitó, desviando la mirada - Sólo... Me incomodó un poco la manera como le hablaste pero supongo que tiene que ver con eso de la "familiaridad" del circo... - Comentó encogiendose de hombros, porque a su modo eran una extraña y muy bizarra familia. Sin embargo la expresión arrepentida de Morrigan le hizo calmarse y sus facciones se ablandaron. Realmente parecía compugnida por lo sucedido, aunque más por hacerle enojar que por molestar a Grell, pero eso le bastaba de momento. Además, el pelirrojo se había ido y luego podría hablar con él. Asintió. - Esta bien, no te preocupes por eso - Le sonrió suavemente, llevando una mano a acariciar una de las mejillas ajenas, aún con los guantes de cuero. Era muy hermosa. Se inclinó pero en vez de besar sus labios, besó su frente. Al separarse le miró con ojos más dulces. - Entonces nos vemos el domingo, cierto? - Inquirio - Por cierto, esto te parece suficientemente informal? - Inquirio, refiriéndose a sus ropas.



-El domingo es excelente -contestó con una sonrisa, para después escuchar su pregunta-. Pues si vamos a dar un paseo en motocicleta como dijiste, me parece excelente... pero en todo caso, debería preguntar yo qué es lo que debería llevar puesto ¿no crees? La última vez que monté una motocicleta era una adolescente, así que no estoy muy segura de lo que debería llevar en ésta ocasión -sonrió con dulzura y suavidad-. Y no te preocupes, ya te prometí que me limitaría a no hacer fuertes ofensas.


- Bien, entonces el domingo a las ocho pasaré por tí... - Exclamó - Y referente a lo que uses pues... Tal vez alguna chaqueta abrigada y unos buenos jeans ajustados sean utiles... - Musitó, mirando de reojo los que llevaba puestos y que le quedaban muy bien, aunque de manera disimulada. - Fuera de eso, lo que quieras... Aunque... Tal vez seria bueno que también llevaras un bañador - Señaló - Pero no te voy a decir nada más porque es una sorpresa... - Espetó el cirquero, guiñandole un ojo con expresión atrevida pero elegante - Así que con eso quedamos ambos conformes, no? - Preguntó para estar seguro. El se conformaba con que no se sobrepasara con el resto del elenco y verla sonreír.



-¿Bañador? -se preguntó a sí misma, algo curiosa, para después escuchar lo del secreto y asentir-, entonces lo llevaré también -contestó sonriendo, para escuchar el resto-. Bien, el domingo, a las ocho, ya se qué usar, debo advertir que no regresaré a dormir y que no trabajaré el día siguiente, sin olvidar que debo ser chica buena -repasó para sí misma, luego le sonrió-. Está bien, estoy conforme con ello, así que creo que eso es todo ¿cierto? -le sonrió, miró la hora en su reloj de mano y suspiró-. Me iré de una vez, debo asegurarme de que Lillith sí haya llegado a casa -se levantó, para luego inclinarse frente a él y darle un suave beso en la comisura de los labios, con delicadeza-. Te estaré esperando, Sebastian.


- Esta bien, eso es perfecto... - Aceptó. Le vio mirar la hora, suspirar y asintió a sus palabras. Sintió el beso en la comisura de sus labios y ello hizo que estas se curvaran un poco. Se levantó luego y la acompañó hasta la entrada del circo, donde la peliverde habia estacionado su pequeño auto. - No me esperaras demasiado, Morrigan. Te lo aseguro... - Susurró el cirquero, esperando que la joven subiera el auto y se perdiera de vista antes de meterse de nuevo a la carpa en direccion al camerino. Tenía muchas cosas que preparar para su "cita".




[ESCENA TERMINADA]

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