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 La luna de Venecia~ [Privado]

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Mariuk
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Fecha de inscripción : 20/02/2011

MensajeTema: La luna de Venecia~ [Privado]   Miér Abr 27, 2011 9:46 pm

Las calles de Venecia, tienen consigo, algún toque romántico. Ver todas esas góndolas venecianas, con personas, de un lado a otro, solo parejas en esas góndolas, en su hora romántica, lo hacían sentirse orgulloso de su trabajo, pues podía tornar ese aura, un tanto más romántico con su música suave y dulce a base de guitarra.



-Perfecto...ahora vamos con otra canción -dijo sentado en el suelo mientras tocaba, finalmente no le importaba demasiado.



[Off: La canción :3]





Caminaba por las calles de Venecia con su actual aspecto huraño, evitando acercarse demasiado a otras personas. Suspiró con las manos dentro de los bolsillos de su gabardina. Morrigan le había enviado por información con un contacto suyo. Y si bien era cierto que, de los miembros de la hermandad, era el que mejor conocía Europa, no podía evitar sentirse enfermo con tantas parejas de humanos pululando de aqui a allá. Era desagradable verlos besuquearse en las esquinas y las gondolas. Y ni siquiera había una chispa de verdadero amor en esos ojos. Definitivamente desagradable.



Sintiendose mareado de pronto, se apoyó en la baranda de un puente que cruzaba el rio para tomar un poco de aire. No llevaba dinero asi que no había podido comprar nada de comer, pero ya comería al llegar a "casa". Solo tenía que esperar a que fuera de noche, desplegar sus enormes alas y... Pronto, una musica muy sutil y suave cortó el hilo de sus pensamientos. Una guitarra... No sonaba mal. Su mirada se volteó y rápidamente encontró al sueño del sonido; un joven que tocaba la guitarra a la orilla del rio. Fijó sus ojos azules en él, sin despegarlos, preguntandose si lo sentiría, dejando que la melodia lo envolviera un instante.





Su suave y géntil mirada se dirigó hacia el chico de cabello platinado, le sonrió con dulzura y le hizo un gesto para que se acercase. Había terminado de tocar y se puso a ajustar las cuerdas, para poner la tensión perfecta.



-Acercáte -dijo mientras sacaba de una mochila un termo con café y una bolsa con varios panes-. Todos necesitamos compañía, sobre todo si estámos en Venecia -dijo con una amplia y dulce sonrisa, esperando que aceptase acercarse-. Además, está haciendo un poco de frío, el café que traje conmigo te calentará.





Alphonse lo miró por un instante sin entender. ¿Le estaba hablando a él? Mirando a ambos lados del puente no descubrió a nadie más, así que supuso que se dirigía a él. Le miró con duda. Era cierto que comenzaba a hacer frío, y él lo sentía mucho más al estar poco acostumbrado a ese tipo de climas. Observó con atención lo que sacaba de su mochila, olia a pan recien hecho y café. Esperaba estuviera fuerte. Inconcientemente se relamió los labios a causa del hambre y, haciendo a un lado su constante desagrado por los humanos, decidió acercarse al joven música, aunque más por el hambre que por otra cosa. Caminó hasta bajar del puente y avanzó un par de metros hasta quedar cerca de él, aún de pie. Lo miraba aún con cierta desconfianza y recelo y por ello no se atrevía a sentarse.





Sonrió y le hizo un gesto para que se sentara, luego le extendió la bolsa con los panes mientras que servía un poco de café para ambos.



-No seas tímido, es Venecia, casi nadie se conoce aquí, a menos de que vengas de Luna de Miel, como muchos -bromeó, divertido-. Bueno, solamente siéntate, me encantaría charlar con alguien un momento -dijo sonriendo, esperando a que accediese.





Despues de pensarlo detenidamente por un instante, tomó la bolsa que le tendía el muchacho, o más bien se la arrebató de un tirón, mientras se sentaba en el suelo, junto a él, pero no demasiado cerca. Sacó un pan y dejo la bolsa a un lado, entre ellos. El pan se olía delicioso asi que de inmediato le pegó un mordisco. Estaba delicioso, por lo que comenzó a comer más aprisa. - Y no soy timido... - Le expresó de manera pura y simple a modo de respuesta - Es que este lugar me da asco... - Exclamó sencillamente mientras seguía comiendo el pan aprisa con bastante hambre.





Se rió ante sus comentarios, mientras que seguía afinando las cuerdas de su guitarra con delicadeza.



-En Venecia hay demasiadas parejas para tu gusto ¿no es así? -dijo con una suave sonrisa mientras continuaba-, entiendo, me ha tocado conocer gente que igual que tú no soporta tanto a este lugar de miel y rosas -bromeó, citando a un viejo amigo al decirlo-. Si te acostumbras, deja de molestarte y más bien te envuelve este ambiente "romántico", a mí hasta me gusta, pues soy originario de aquí, de Italia, estoy acostumbrado...pero no lo tomes tan mal, solamente sonríe aunque no te agrade, son especímes comunes y algo incómodos, pero agradables luego de un rato -dijo divertido.





- Exacto - Respondió, tajante ante su comentario incial. Mientras el otro terminaba su discurso, el terminó con su pan, pero, aún hambriento, no dejaba de mirar furtivamente la bolsa. Suspiró ante su ultima frase e intentó aparentar una forzada y falsa sonrisa, solo para decir. - ¿Puedo tomar otro? - Inquirió, señalandole con un dedo la bolsa de pan. A pesar de todo no era tan maleducado. El sabía no caer tan bajo como los humanos; que robaban, que forzaban, que tomaban... Bajó la mano y desvió la mirada. Aunque su estomago protestaba por su actitud, no iba a caer tan bajo como para rogar si le decía que no.





-Adelante -dijo sonriendo, mientras le entregaba un vaso con café-. No te esfuerces mucho conmigo, solo toma lo que quieras y necesites -agregó mientras tocaba un par de notas para probar como había quedado su entonación, suspiró al terminar y comenzó a tocar varias notas-. ¿Algo que gustes que toque? -cuestionó ante la escases de ideas.





Hizo un asentimiento de la cabeza y luego tomó la bolsa para sacar de una vez otros dos panes. Realmente se encontraba hambriento. Aceptó el vaso de cafe y bebió un sorbo. Estaba muy bueno. Claro, no como un buen café de Starbucks en Seattle, pero no estaba nada mal. Asintió a sus palabras. Bien, en ese caso le daba permiso de no comportarse más educadamente. Ante sus palabras, volteó a verle, tragando un bocado de pan. - A menos que sepas tocar Una vez en diciembre, me da igual... - Exclamó, encogiendose de hombros. Era una canción algo vieja. Su madre solía entonarla. Pero aquel chico pueblerino seguro no debía conocerla.





Sonrió con cierto egocéntrismo, miró hacia el cielo oscuro y estrellado mientras intentaba hacer memoria...



-Esta vez, puedo ver: los recuerdos me envuelven -dijo sonriendo un tanto más ampliamente-, la canción que escuché una vez en diciembre, me adoraban con fervor, como extraño sentir amor -ya la recordaba, el tono, era difícil pues en realidad era una canción más instrumental, suspiró y comenzó a tocarla-, quien gozaba al bailar, un vals inmemorial... -y así, continuó con lo que restaba, era una canción corta y, le quedaba más a una dama, pero si el peliplata así le había solicitado, no le molestaría complacerle-. Es esa... ¿o me equivoqué de versión?



(Una vez en diciembre)





Alphonse ni siquiera lo miraba, concentrado en su alimento. Sin embargo, al escucharle cantar se quedó paralizado y le volteó a mirar de reojo, algo tieso. Esa canción de su madre le traia demasiados recuerdos a la mente; casi podía verla a ella entonandola en el salon de su antigua casa, tarareandola por lo bajo mientras arreglaba las flores de la ventana mientras él, echado sobre el piso de la alfombra, la escuchaba. Era la canción favorita de su madre, él siempre pensó que se referia al dia de la boda con su padre. Cuando el joven terminó, al notar que se había quedado algo lelo oyendole, carraspeó un poco y desvió la mirada para seguir comiendo, ahora con las mejillas algo coloreadas. - Eres bueno... - Exclamó, en un susurro bajo. Realmente le había sorprendido mucho con aquello.





Sonrió, con gratitud por el comentario.



-Gracias -agregó con voz suave, luego le extendió la mano-. Aaron Drew, ese es mi nombre -dijo con educación-, no importa si no quieres darme tu nombre, simplemente quiero que conozcas el mío -dijo sin borrar esa suave sonrisa de su rostro, esperando que, al menos, se dignase a aceptar su gesto correspondiendo.





Volteó al escucharle hablar y vio su mano extendida.Y aunque practicamente le había permitido ser grosero, igualmente por costumbre extendió su mano y estrechó la del joven, aunque no sin cierta reminiscencia. - Puedes decirme Al... O Alphonse, si quieres... - Murmuró, a modo de respuesta. Su nombre le daba igual, habían cientos de Alphonse en el mundo; claro, no todos tenían unas alas de demonio en su espalda o podían matar con una lagrima, pero esa era otra historia. Retiró su mano y continuó mordiendo su pan, pero una nueva cosa lo detuvo. Volteó a verle, contrariado. - ¿Por que no estas comiendo? - Inquirió. ¿Acaso era culpa suya por comerce todos los panes? ¿O acaso se veia tan hambriento que ese chico se los quería dejar todos? Francamente, ninguna de sus dos ideas le gusto, y esperaba que no fuera ninguna de ellas.





-Cené antes de partir -le informó al muchacho-, además no como demasiado, generalmente me sobra el pan y, ya que encontré a alguien solo por aquí, se me ocurrió ofrecerle, me alegra que lo disfrutes -dijo sonriendo, mientras que tomaba su taza con café-. Además, lo único que realmente me complace a estas horas, es una buena taza de café descafeinado, me relaja y me da ánimos para seguir tocando, pensando y componiendo.





Al escucharle, suspiró aliviado. Por un momento había creido que era por su causa que no comía. Bien, ya sin ese peso encima, podía seguir comiendo tranquilamente. Al escucharle, frunció el ceño por instantes. ¿Acaso era musico aquel chico? Miró al cielo con el ceño fruncido. Primero la canción... ¿Y ahora esto? ¿El karma le estaba jugando alguna mala pasada? Intentó componer el semblante antes de verle. - Entonces eres musico... - Comentó, no era una pregunta, pero sin embargo lo miraba, sin poder ocultar en sus ojos aquel atisbo de curiosidad.





-No -contestó simple, sin querer darle importancia a su reacción pues no quería molestarlo al hacerlo-, soy compositor, trabajo para una disquera escribiendo canciones, sin embargo no me interesa la fama de un músico, podré tocar instrumentos pero en realidad, no diría que soy músico pues solamente ímito a los artistas que tocan y cantan, aunque yo mismo les escriba las letras a muchos de ellos -rió suave.





- Claro. Si lo ves de ese modo, no tiene mucho de interesante... - Murmuró, escuchandole, mientras se encogía de hombros, terminando ya con su tercer pan. Estaba satisfecho ya, así que apartó la bolsa y se bebió el café de a pequeños sorbos. Para su alivio ya comenzaba a oscurecer, asñi que pronto podría irse de aquel empalagoso lugar. - Se hace tarde... - Comentó, distraidamente - ¿No es peligroso para los humanos estar fuera de noche? - Comentó, sin darse realmente cuenta de lo que decía, solo por decir algo mientras su mente se perdía en un recuerdo momentaneo.





-¿Humanos? -le citó, mirándole con interes-, ¿es acaso que tú no lo eres? -le agregó a su cuestión, sin despejar de encima del muchacho sus ojos, con cierta curiasidad y seriedad en la mirada al escuchar eso proveniendo de sus labios-. Entonces...si no fueras humano... -continuaba, con un tono serio casi tanto como su mirada y su expresión-, ¿qué es lo que se supone que seas, Alphonse? -preguntó con agilidad y suavidez, sin llegar a sonar ni un poco agresivo.





No se dio cuenta de lo que había dicho, pensando tonterías sobre Morrigan y lo que le diría cuando llegara, hasta que el otro formuló aquella pregunta que le dejó livido. Sin embargo, pronto recuperó su usal expresión. Demonios. Había vuelto a meter la pata. Debía huir de ahi antes de que alguien lo encontrara de nuevo. - Nunca dije que no fuera humano - Exclamó, esta vez con voz un poco más gelida que antes - Solo fue una manera de hablar. Pero como dije, ya es tarde... - Se levantó de donde estaba sentado - Y en casa me esperan, así que adios - Exclamó, y dandose la vuelta, echó a correr. Solo necesitaba un lugar apartado, oculto, donde pudiera extender sus alas y largarse de allí.





Reaccionó ante la repentina huída del muchacho, metió la guitarra a su estuche con facilidad y se lo colgó a la espalda, tomando su mochila mientras corría cuidadosamente detrás del muchacho. El que reaccionase así realmente lo ponía muy curioso, por lo que sentía cierta necesidad de seguirlo, así fue como hizo.

El muchacho era rápido, Aaron apenas podía alcanzarlo sin fatiga, lo seguía persistente, pues también le parecía que no era buena idea que se fuera solo y, si en realidad le mentía y no tenía a donde ir, lo acogería, pués tenía una gran casa para tenerlo en una de las habitaciones de huéspedes.





Alphonse siguió corriendo, huyendo del humano, de su música, de los besos empalagosos de las parejas y sus miradas de deseo. Todo lo detestaba y tenía que irse de allí y volver con Morrigan y los demás cuanto antes. Finalmente consiguió un callejón por el cual pudo colarse, alejado del centro la ciudad. En el centro de aquel lugar entre los edificios se alzaba una pequeña casucha derriuda, una escuela. Aquello le llenó de cierta nostalgia. Se detuvo y miró por encima de su hombro. No había nadie por lo que poco a poco se quitó la chaqueta y dejó que sus enormes alas negras se extendieran con toda su terrible magníficencia. Era hora de salir de allí.





Corrió hasta alcanzarlo, deteniéndose con lentitud y sin hacer demasiado ruido, para asomarse con sigilo hacia donde estaba. Miró de forma minusciosa sus acciones, como se soltaba la gabardina...abrió los ojos de par en par al ver esas dos alas negras, como las extendía sin problema. Le sorprendió...había escuchado de seres que habían mutado, que tenían habilidades sorprendentes, pero jamás esperó ver algo tal esto.





Las alas negras de Alphonse se extendieron hasta cubrir prácticamente todo el callejón. Era enormes, y oscuras como las de un cuervo o una urraca. O un demonio, como él solía decir. Se disponía a emprender el vuelo cuando escuchó un sonido parecido a una respiración. Aquello lo asustó, haciendole voltearse apresuradamente, buscando con su mirada a alguien y, aunque sus alas se plegaran a medias en su espalda, la rafaga de aire causó un movimiento inestable en la pared más cercana y esta se tambaleó, cosa que el peliplata no notó hasta que practicamente el enorme trozo de pared derruida se le vino encima, logrando cubrirse a penas con sus alas, y levantandose una gran nube de polvo y tierra que no dejó ver nada más.





Lanzó sus cosas al suelo y corrió hacia el sitio, esperando encontrar al muchacho a salvo, lastima que no podía ver demasiado con tanto polvo y comenzó a toser. Claro que, sin importar, insistió en su busqueda.



-Alphonse... -empezó a llamarle, con cierta desesperación y preocupación en el trimbre de voz-. ¡Alphonse! -esperaba su respuesto, lo que mas le angustiaba era el no obtenerla.





Sintió el viejo concreto que caia sobre si pero, por suerte, pudo cubrirse con sus alas a tiempo y no le lastimaron el cuerpo, aunque si le causaron una cierta molestia y dolor en sus negras alas. Tosió un poco por el polvo y decidió no moverse demasiado para no respirarlo. Sin embargo, pronto escuchó una voz que le sacó de su ensimismamiento, o al menos eso le pareció. ¿Se lo estaría imaginando? Se dio cuenta que no era así al escuchar que le llamaban por segunda vez. Seguro se trataba de ese chico, el musico. Su voz se le hacía parecida.



Empujó la lamina de concreto para quitarsela de encima, lo que levantó otra nube de polvo, pero con dos aleteadas, rápidamente la dispersó, quedando frente al otro a una distancia considerable y él con sus dos enormes alas en la espalda. Aquello no era nada bueno. - No deberías estar aqui... - Le dijo con frialdad en sus ojos azulados, cruzandose de brazos.





-Idiota -dijo con seriedad, para acercarse a él-. ¿Estás bien? -preguntó con preocupación, mientras se acercaba-, ¿te duele algo? ¿Algún problema? ¿no tienes nada, cierto? -preguntó un tanto exaltado, mientras cortaba la distancia entre ambos, para poder verlo más de cerca y cersiorarse de que no tuviese ningún problema.





A pesar de que parecía tener un leve raspon en la cara, y estaba cubierto de polvo producto de lo recien sucedido, Alphonse no parecía tener nada más. Fue por ello que, cuando el otro se acercó, el dió un par de pasos hacia atrás, alejandose del mayor, temeroso. Aunque le viera "preocupado", aquello no le convencía. - No tengo nada - Dijo de la misma manera fria - Ya dejame en paz... - Exclamó de mala manera, alejandose mas, caminando hacia atrás hasta que su espalda chocó contra la pared, haciendole soltar un pequeño quejido que intentó disimular sin éxito. - Demonios....- Pensó, frustrado, en su fuero interno.





Se acercó más rápido, para ver qué tenía, viéndolo con atención.



-¿Qué pasa? ¿Estás bien? ¿Qué te duele? -le preguntó con preocupación, un timbre de voz chillante ante la angustia-. No te pongas así, simplemente déjame ayudarte, estás herido -le dijo con seriedad, con atención y notable angustia en la mirada.





Cuando vio al chico acercarse, sintiendose acorralado, se pegó lo más que pudo a la pared. - No estoy herido, solo ¡dejame! - Chilló. Y ante sus ultimas palabras, sus alas se movieron, creando una rafaga de Aire que logró alejar al mayor. Sintiendose un poco mejor, intentó emprender el vuelo, pero a penas se había levantado unos metros del suelo, cuando una de sus alas le dolió de tal forma que volvió a caer al suelo, medio amortiguando la caida con una de sus alas, mientras que la estaba doblada y herida por la parte del musculo que la sostenía, e incluso sangraba, causandole más dolor a su dueño. - ¡Demonios! - Exclamó esta vez, intentando levantarse de suelo, conteniendo una expresión de dolor. Ahora estaba acabado. No podía volar.





Regresó hacia él, con mayor preocupación, a pesar de entender que el peliplata lo quería lejos. Se inclinó hacia él para ayudarlo.



-Si sigues de necio -empezó, con expresión seria mientras revisaba su cuerpo con la vista-, te prometo que dejaré de preguntar y simplemente te llevaré conmigo.





- Y si te atreves a tocarme, juro que te mataré... - Le advirtió con afilada mirada, sintiendolo demasiado cerca para su gustó. Se incorporó a duras penas y se llevó una mano a la espalda, palpando la herida. Estaba empapada de sangre. La limpió en sus oscuras ropas y luego frunció el ceño, ignorandole por instantes. - Esto no esta bien... - Murmuró, plegando sus alas en su espalda para buscar su gabardina. Tenía raspones en las manos y la cara, pero nada era grave comparado con su ala. Y lo que más le frustraba es que ahora no tenía como salir de ahi.





-Estás herido -le recordó-, no conoces a nadie ¿cierto? Además, si intentas recurrir a cualquiera aquí en Venecia y descubren esto...seguramente te verán como un objeto de experimentación, entiendo también que no quieras confíar en mí, pero debes confíar en alguien para poder resistir el tiempo que estés aquí...Alphonse...mátame después si quieres, pero por ahora déjame ayudarte.





Al escuchar todo lo que le decía, apretó sus manos en puños, frustrado. Porque sabía que era cierto. Que todo lo que el otro le estaba diciendo era cierto y aquello le enojaba y le frustraba porque sabía que no había nada que pudiera hacer para evitarlo. Le miró con enojo. - ¿Crees que todo eso no lo se? - Le espetó - Además, ¿Como se que puedo confiar en ti y que no vas a volverme tu propio juguete y experimento? - Exclamó, resentido. Sin pensarlo, una lagrima negra se escapó por la comisura de uno de sus ojos. Al notarla el la limpió rápidamente con uno de sus dedos. - Además, soy un demonio, puedo hacer lo que quiera... - Exclamó con frialdad. Se sacudió la mano, dejando caer aquella lagrima negra sobre una enredadera que se perfilaba en el concreto. Al hacer contacto, la planta en seguida se marchitó hasta quedar inservible. Se volteó a ver al rubio. Y aquello solo era una minuscula prueba de lo que podía hacer.





No podía negar que le sorprendía lo que hacia, pero luego se dirigió al muchacho y demostró una suave sonrisa.



-Para mis ojos no eres un demonio -dijo detonando algo de egocentrismo en sus palabras y sonrisa-, más bien, esas alas... -agregó, para alzar la mirada al cielo con lentitud-, te hacen parecer un ángel -dijo con sencilles, sin bajar siquiera la mirada, luego lo miró y volvió a sonreír-. El ruido que provocó este desastre pronto traerá gente...por favor, acompáñame, no tengo malas intenciones y, si llego a aparentarlas, no dudes en eliminarme.





- Un angel... - Repitió, bajando la mirada un instante. Aquello le hizo acordar a su madre y al momento en que esta descubrió lo de sus alas. Negó fuerte con su cabeza para eliminar aquel recuerdo. - Los angeles no traen la muerte... - Musitó, por lo bajo. Se apartó para buscar la gabardina y con cuidado se la fue poniendo, plegando sus alas en su espalda, mientras le escuchaba. Para su desgracia tenía razon, así que muy a regañadientes, tuvo que aceptar ir con él. - Esta bien - Aceptó finalmente - Iré contigo - Musitó, por lo bajo, terminando con su gabardina - Pero no intentes pasarte de listo conmigo, ¿eh? - Le advirtió, aunque ya resignado a su triste suerte que pendia de la desición de un humano.





Sonrió complacido.



-Por supuesto -dijo alegre-, solo sígueme -le agregó y comenzó a caminar en dirección contraria hacia sus cosas, tomó su guitarra y la colgó a su espalda, para luego tomar su mochile y hacerle un gesto-. ¿Necesitas que te ayude? Parece que tienes más heridas de lo que simulas -dijo muy seguro de ello-. Ven, déjame ayudarte.





Metió las manos en los bolsillos de su gabardina y suspiro mientras se disponía a seguir al otro chico, esperando que emprendiera el paso, cuando le escuchó. Negó con la cabeza. - Estoy bien - Dijo, secamente - Camina... - Le casi ordenó, con mal gesto. Mucho hacía ya con irse con él a su morada para que encima quisiera llevarlo a cuestas o algo parecido. Eso no lo permitía. Más bien, lo tenía demasiado cerca para su gusto.





Asintió. Al menos intentaría el darle el gusto. Por lo mismo, comenzó a caminar en dirección a su hogar, aunque en realidad era obvio que a píe no llegarían, detuvo una góndola y le pidio que los llevasen.



-Vamos, sube -le pidió al peliplata ya sentado en dicha góndola, solo esperando a que él subiese.





Le siguió malhumorado y en silencio hasta que el mayor detuvo la gondola. Lo miró con duda un instante pero al final no dijo nada y sólo se subió. La verdad era que estaba algo cansado así que no le venía mal el paseo. Se sentó en un extremo de la gondola sin embargo. No quería que los confundieran con alguna de esas parejas. Y se mantuvo en silencio sólo siguiendolo.





Esperaron durante varios minutos, hasta llegar a cierto lugar. Le pagó al hombre que los había llegado y luego le sonrió a Alphonse.



-Es más adelante -le informó, apuntando hacia una callejuela-, vamos, no puedes perderte -dijo mientras se dirigía por esta callejuela pequeña, para no tardar demasiado en encontrar una casa de dos pisos, parecía antigua, de rocas hermosas, como una cabaña. Se dirigó a la entrada y abrió con delicadeza, luego la hizo un gesto a Alphonse-. Adelante.

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Mariuk
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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Miér Abr 27, 2011 10:13 pm

Durante el trayecto procuró mantenerse lo más alejado posible del rubio y el hombre la gondola para, cuando llegaron al indicado sitio, bajar con prisa y cierta expresión de molestia. Le siguió en silencio sin decir nada más a pesar de su aspecto cordial, parecía un niño en medio de un berrinche. Observó la casa de arriba a abajo mientras el otro abría. Se notaba bastante grande. ¿De donde habría sacado el músico tal cantidad de dinero? No lo preguntaría claro, simplemente entró en silencio. Una vez adentro, se quitó la gabardina y, sin preguntar, la dejó sobre un sofá. No acostumbraba usar su gabardina en lugares cerrados a menos que fuera estrictamente necesario. Al abandonarla y darle la espalda al otro para inspeccionar el lugar, se notó aún más la herida en una de sus alas, que seguía sangrando a pesar de que el menor lo ignorara.





Al encender las luces, mostró un lujoso y cómodo interior, algo que apenas y se esperaría al ver la apariencia esterior de su hermosa casa. Se notaba el minuscioso cuidado en la casa, la delicadeza y el excelente gusto del diseñador... No, no había sido Aaron.

No miró al muchacho hasta que se quitó la gabardina y reaccionó al notar el hilo se sangre en esta.



-Alphonse...traeré un botiquín -le informó-, vuelvo en un momento, si gustas para a la cocina a tomar lo que gustes -dijo y subió las escaleras corriendo, para pasar a su habitación y buscar el botiquín.





Alphonse no le prestó demasiada atención al mayor una vez en el interior de la casa, observandola por completo. Debía admitir que era un lugar bastante elegante y acojedor. En una de las habitaciones divisó un piano y no pudo evitar acercarse. La habitación era bastante amplia y tenia varios violines y guitarras, pero el que más habia llamado su atención era el enorme instrumento; Era negro, pulido, y se veia de muy buena calidad. Se acercó hasta sentarse en el banquillo y deslizó las manos sobre las teclas sin intentar tocar nada en especifico, quedando suspendido en uno de sus recuerdos, donde su madre le enseñaba a tocar una de sus canciones preferidas: Fur Elise





Encontró el botiquín y bajó rápido, bajando la velocidad al no ver al muchacho en la sala. Enarcó una ceja con delicadeza y luego fue a asomar la cabeza a la cocina, pero tampoco estaba.



-¿Alphonse? -le llamó con delicadeza, mientras caminaba...apenas lo divisó en la habitación de música, por lo que sonrió y se acercó-. ¿Te gusta? -le preguntó sonriendo-. Es un piano de tres cuartos de cola: de 235 cm de longitud, una belleza...me lo obsequió mi padrastro cuando me gradúe en música clásica.





Le escuchó atentamente en silencio cuando se acercó. Era curioso que un padrastro le regalara aquello a un hijo que no era suyo, o al menos eso pensaba él. - Así que tu padre murio y tu madre se volvió a casar, ¿correcto? - Inquirió, por decir algo, mientras seguía deslizando sus dedos, probando algunas notas mientras buscaba la adecuada. Al no tener un piano cerca constantemente, llegaba a olvidar en ocaciones las notas.





-De hecho no -dijo sonriendo mientras se acercaba, abriendo el botiquín con delicadeza-. Escogiste entrar a una buena habitación...es mi favorita -le informó, sonriendo alegremente-. Alphonse, tienes una herida en el ala...te la limpiaré y colocaré un tratamiento, ¿de acuerdo? Procura no alterarte demasiado, por favor -le pidió mientras tomaba un poco de alcohol, gasas, vendas y demás cosas que habían en la caja de auxilios médicos-. Te prometo que intentaré hacerlo rápido y lo menos doloroso posible.





- ¿No? ¿Entonces? - Quizo saber el menor, el cual continuaba jugando con las teclas del piano mientras le escuchaba hablar, pero en seguida se tensó. Detestaba pensar siquiera en que ese humano tocara sus alas, pero estaba herido y, como antes, desgraciadamente no tenía otra opción. - Que sea rapido... - Repitió el joven, intentando relajarse para que, sea lo que fuera que le haría no le doliera demasiado o terminaría matandolo, aunque fuera sin querer.





-No te preocupes, te hablaré para distraerte -le dijo sonriendo, mientras humedecía un poco de algodón con el alcohol-. Aquí voy -le informó, mientras comenzaba a limpiar un poco la sangre-. Como puedes ver soy de lo más normal -dijo sonriendo-, el único verdadero problema que he tenido ha sido la muerte de mi madre...ella enfermó por la tensión y la angustía, según el doctor y...mi padre parece ser el causante de ello...





Se mordió el labio para no dejar escapar ningun quejido de dolor que demostrara su debilidad. Al principio mientras limpiaba la sangre no le molestó, pero cuando pasó el algodon empapado de alcohol por encima de la herida, dejó escapar un siseo. Le dolía. Al parecer el concreto, al caerle encima, habia herido el musculo de su ala con alguna especie de clavo o algo asi, y por eso se sangraba. Pero al parecer no estaba rota. Le escuchó para distraerse, pero algo en su historia no concordaba. - Espera... Si tu madre murió, ¿Como es que tienes un padrastro? - Exclamó, sin aún entender el asunto, dejando escapar otro siseo en vez de un quejido de dolor.





Se rió en lo bajo.



-Parece que tienes incrustado algo...no puedo intentar removerlo, pues podría hacerte más daño, así que solamente te ayudaré con esto por ahora y colocaré gasas y vendajes -le informó con una sonrisa, para tomar unas gasas y adicionarle una solución-. Mi madre murió por ansiedad y tensión...ya que descubrió que mi padre le engañaba -le explicó, mientras colocaba las gasas en su sitio-. Dolerá un poco al contacto -le informó con voz suave, para luego alcanzar unas vendas y comenzar a colocarlas con delicadeza-, dime si están demasiado apretadas -agregó, para suspirar y continuar-. Mi padre tiene una pareja homosexual, mi padre en sí es homosexual, cuando mi madre lo descubrió obtuvo tal angustia que cayó en una grave depresión y enfermó.





Al escuchar que tenia algo adentro de la herida, entendió porque le estaba molestando tanto. Se removió y dejó escapar un gruñido, intentando escuchar el resto de la historia. Que las parejas se engañaran unas a otras, aquello no era nada para sorprenderse. Dejo que le pusiera las vendas, pero de inmediato notó que estas le incomodaban demasiado como para llevarlas, todo a causa de esa cosa, sea lo que fuere que tenía en la herida. Aunque ello no le distrajo del final de la historia, cosa que le sorprendió bastante e incluso le hizo colorear un poco las mejillas. No es que no hubiera escuchado nunca del amor homosexual ni nada de eso, pero le sorprendia un poco el hecho de que el otro hablara con tal tranquilidad del asunto. Aquello le hizo quedarse callado un instante, mientras dejaba escapar siseos por lo bajo debido a la incomoda sensación, más su rostro permanecía imperturbable. Al final no pudo evitar exclamar de forma un tanto cruel - Una madre que muere por el engaño de un padre homosexual y ahora te empeñas en cuidar de un demonio... - Murmuró - No estas bien de la cabeza, ¿verdad? - Inquirió





Se rió por lo bajo, luego negó con la cabeza.



-La vida es difícil, las relaciones igual...el problema es encontrar a una persona realmente entregada y fiel -dijo con seriedad, para abrochar con delicadeza las vendas-. Acepto la homosexualidad de mi padre, no me molesta, entiendo porqué mi madre se enamoró de él y también entiendo su engaño, cada persona es un mundo...y yo no creo que seas un demonio, para mí...eres más que un hermoso ángel.





- Un angel... Un angel que trae la muerte, ¿Que clase de angel es? - Inquirió para si mismo con ironía - Estas loco... - Musitó por lo bajo, desviando la mirada, aun permaneciendo ese inusual tono en sus mejillas. Se apartó un poco del mayor y extendió una de sus ala pero, a pesar de que el mayor le hubiera curado, seguia molestandole. Volvió a sentarse. - Esto no va a funcionar... - Bufó, estirando una mano para llevarla atras de su espalda, intentando alcanzar la herida. - Tengo que sacar lo que esta adentro o no se va a curar nunca... - Musitó, intentando alcanzarse - Y si tu no te atreves a sacarlo, lo hare yo... - Murmuró, tratando de alcanzarse el clavo o lo que fuera que tuviera alli incrustado.





Colocó su mano donde la del muchacho, para detenerlo.



-¿Y qué si tienes algún tipo de poder destructor? -le cuestionó con seriedad, para quitar la mano del contrario y comenzar a soltar los broches-. ¿Que no todos somos así? Tanto animales como humanos y hasta ustedes que han mutado...todos nosotros tenemos un poder destructivo -continuó lento, con los vendajes-. Los animales se matan unos a otros para sobrevivir, nosotros nos apuñalamos por la espalda por la misma razón...es una existencia vil y cruel, pero es todo por eso...por el existir... ¿Y qué si te tachan de anormal, de un monstruo? Al final, si te causa algún daño, tú tendrás la culpa por permitirlo... defiéndete, no te permitas ser juzgado... eres lo que eres por alguna razón, Alphonse...no te avergüences de ser un ángel, aunque sea un ángel de la muerte... Ahora, deja de moverte... yo mismo te removeré lo que tengas incrustado, pero deberás resistir porque no tengo ningun tipo de anestecia.





Le escuchó hablar y, por primera vez desde que se fuera de su casa, no encontró que decir, como refutar sus palabras con algun comentario irónico o hiriente, que era lo que estaba acostumbrado a hacer en casos como aquel. No le quedó otra opción que permanecer en silencio mientras el otro hablaba. Le recordaba en cierta forma a aquella discusión que tuvo con su madre el día que esta la descubrió intentando arrancar sus alas. Suspiró y apartó su mano. - Eso ya lo se... - Murmuró, refiriendose a todo lo que había dicho y a la vez lo de la anestecia. - Puedo soportar el dolor, solo... haslo de una buena vez... - Pidió, cerrando con fuerza sus ojos. Si hace un par de horas le hubieran dicho que estaría de aquella forma con un humano, no lo habría creido.





-Haré lo mejor que pueda -le aseguró, mientras revisaba con cuidado la herida, luego hizo una mueca-. Aquí voy -le informó e intentó tomar dicho objeto con la mano, pero era difícil...se esforzó hasta tomarla-, lo sacaré ahora, Alphonse -le informó antes de comenzar a removerlo, con lentitud y delicadeza de no rasgar demasiado, pues ya estaba bastante herido para hacerle un daño mayor, hasta que terminó de retirarla y la soltó, para alcanzar el alcohol y na gasa para detener el flujo de la sangre que se estaba derramando despues de retirar el objeto-. Necesito que aguantes esto...





- ¡Haslo de una buena vez! - Le reclamó. Aquello lo ponía de los nervios. Se mordió el labio e intentó aguantar el dolor sin derramar una sola lagrima, por su bien y el ajeno. Él podia resistirlo, pero Aaron seguramente terminaria muerto si se le escapaba alguna lagrima. Se mordía los labios con más fuerza, soltando siseos, sintiendo aquella cosa que desgarraba aún más su piel hasta que el mayor por fin pudo arrancarla. Sin notarlo, y a pesar de que habia intentado resistirlo y el mayor habia sido delicado, un par de lagrimas se le escaparon de los ojos. - Descuida. Estoy bien... - Murmuró con voz medio ahogada, dejando que le curara, sintiendo punzadas en todo aquel lugar que ahora sangraba copiosamente. Era algo inevitable.





Terminó de limpiar un poco y colocar las gasas, asegurándolas con rapidez utilizando las vengas y abrochándolas, para luego posarse frente a él y sonreír.



-¿Estás bien? -le cuestionó, con cierto tono de preocupación en la voz, aunque intentando maquillarlo un poco, al verlo bien, notó ese par de lágrimas sobre sus mejillas y ahora sonrió con un poco de ternura, para así extender las manos hacia el chico, con la intención de limpiar sus mejillas.





Soltaba leves siseos a causa del malestar que le producía la sensación del alcohol en la herida, pero pronto esta se calmó. Respiró profundo para abandonar aquellos quejidos a la par que le veia pararse delante suyo. - Estoy perfectamente... - Mintió el chico, respirando de manera profunda para mantener la calma, cerrando los ojos un instante. Sin embargo cuando los volvió a abrir, la mano del rubio estaba muy cerca de sus mejillas y fue ahi donde notó lo humedas que estaban. - ¡No! ¡Detente! - Exclamó, tomandole las manos al rubio para que no le tocara - Si las tocas, moriras... - Advirtió, refiriendose a sus negras lagrimas sin darse cuenta de que esta vez no eran estas las que surcaban su rostro.





Se sorprendió ante su reacción tan repentina, para cuando el muchacho tomó sus manos. Lo miró con confusión y luego negó con la cabeza, se soltó de él con delicadeza y alcanzó sus mejillas limpiando las lágrimas.



-No pasará nada -le aseguró sonriendo, mientras terminaba de retirar la humedad de estás-, se trataba de lágrimas comunes y corrientes...antes te vi hacer lo que haces, pero puedo reconocer que eran otras lágrimas -le sonrió más calidamente, con algo de diversión en el gesto, para luego colocar una mano en su cabeza-. ¿Quieres algo de comer? Puedo cocinar lo que gustes, como pasta, lasagnña, lo que pidas.





Cuando le limpio las mejillas de aquel modo, se sintió como un crio. Suspiró y desvió el rostro, pero se llevó una mano a la mejilla al darle la espalda, incredulo. Hacia mucho tiempo que no lloraba con lagrimas de agua y sal. ¿Por que ahora? Se talló las mejillas para intentar eliminar el sonrojo, sintiendo la mano del humano en su cabeza. Frunció un poco el ceño, pero aceptó porque tenia hambre. - ¿Que tal una pizza? - Inquirió - Se supone que los italianos son buenos haciendolas... - Señaló, avanzando por el pasillo hasta la cocina, como si fuera su casa y no la del rubio, sin entender del todo porque se había comportado así.





Suspiró suave. Luego fue detrás del muchacho. Parecía no tener remedio y, eso, de alguna forma le molestaba. Le encantase que fuera al menos un poco más abierto, menos defensivo y que optase por comportarse con algo de alegría.



-De acuerdo -accedió con facilidad, dirigiéndose a la cocina para irse a cocinar.





Sabiendo que de cualquier modo igual lo iba a hacer, caminó hasta la cocina y luego se sentó en uno de los bancos, para observar al otro preparar la comida. Observó su ala lastimada, la extendió un poco y se dio cuenta de que ya estaba mucho mejor. No del todo curada pero mejor. Apoyó los codos en la mesa y su cabeza sobre sus manos mientras le veía. - Para hablar con tanta tranquilidad, imagino que vives solo aqui... - Comentó, por decir algo, mientras le observaba. Inconcientemente se llevó una mano a los jeans, donde guardaba el movil. Sino, siempre podía decirle a Morrigan que encargara alguien que le buscara.





-Así es -contestó mientras buscaba algo en la alacena, para sacar un costal de harina y colocarlo sobre una barra frente a la estufa-, tengo unos ocho o nueve meses viviendo solo -dijo mientras buscaba todo lo que necesitaba para prepararle lo que le había pedido-. Lo que pasa es que, como compositor, tengo grandes cantidades de trabajo, eso exaspera mucho a mis parejas, al parecer -dijo divertido, virtiendo la harina y demás ingredientes a un tazón para comenzar a mezclarlos-, supongo que me consideran otro músico, pero es erroneo...yo solo hago las canciones que ellos cantan o tocan.





- Es que un cantante y un músico son diferentes - Señaló - Solo es cuestion de saber reconocer... - En ese momento, sonó el movil con un tono de la quinta de beethoven. Alphonse ya sabía quien era. Morrigan. Seguramente le reclamaría el no haber llegado, pero alguna buena excusa tenía que darle. Se escurrió de la cocina para que el otro no escuchara la conversación que mantenía con su voluptosa "jefa" y a la vez para que esta no sospechara de lo que hacía o sucedía.





Lo miró desde su lugar. Entendía que era mejor no interrumpirle y optó por continuar con la masa, para comenzar a estirarla y luego colocarla en la barra, le agregó la salsa de tomate y, finalmente, los ingredientes, para meterla al horno. Se dirigió hacia el refrigerador y comenzó a sacar todo lo necesario para hacer un buen té de limón, quizá no fuese la gran idea para acompañar una pizza, pero es lo que sentaría bien a esas horas.





Como si estuviera nervioso, Alphonse comenzó a caminar de un lado a otro por el pasillo y la sala, hablando atropeyadamente y notandose más alterado cada vez. - ¿Pero qué...? ¡No, claro que no! - Se escuchaba que decía cada cuanto hasta finalmente soltó un suspiro como derrotado. - Esta bien... ¡Pero que no venga Monique! - Exclamó, alterandose un poco - Si, como sea. Adiós. - Soltó un bufido y volvió a sentarse en la barra con el ceño fruncido - ¿Como va la comida? - Quizo saber. Aquella discusión con Morrigan había logrado abrirle más el apetito.





-Estará lista en unos quince minutos -contestó mientras se encargaba de cuidar en la tétera el té de limón, para mirarlo de reojo y dejar un momento la tétera, acercándose al muchacho en la barra-. ¿Surgió algo? -le cuestionó con una sonrisa-, sé que querías irte hace un rato y que no pudiste por el accidente pero...si tienes que quedarte más tiempo, puedes permanecer aquí.





Bufó y se apoyó de la mesa con una mano, con fastidio, observando de reojo al mayor, siempre sonriente. ¿Como es que siempre podía llevar esa expresión en el rostro? Aquello le contrariaba un poco. - Si, quería irme, pero aparentemente no podré hacer eso ni, por lo visto, salir de aqui tampoco... - Suspiró apoyandose en la mesa, como si con ello le diera una confirmación a lo que antes le había dicho - Tendré que quedarme contigo... - Musitó, aunque por lo visto no se encontraba demasiado convencido respecto al asunto.





-Entiendo -aceptó el rubio, para luego moverse y encaminarse hacia la tétera, revisando de nuevo el té para luego apagar el fuego-, no te preocupes, me encantará tener un invitado, así que quédate durante el tiempo que desees...digo, necesites -rió por lo bajo-. Dime ¿Prefieres el té dulce o amargo?





- Si, bien, lo que sea... - El menor desvió la mirada, inesperadamente sonrojado sin el mismo saber la razon por completo. Ante su pregunta se encogió de hombros. - Dulce, si no es molestia... - Exclamó, ya un poco más tratable y educado. Calculaba minimo una semana para recuperarse, así que tenia que empezar a ser un poco más tolerante con ese chico sino quería que los dias que tuviera que quedarse se volvieran una pesadilla. Además, queria volver a intentar tocar el piano, y si llegaban a molestarse, no podría hacerlo.





-Como gustes -contestó y agregó algo de azúcar a la tétera, con la idea que el calor que le quedaba ayudaría a disolverla. Buscó un par de tazas y, en primera, sirvió la del peliplata, luego se le acercó y le colocó la taza al frente, con cuidado-. La casa está cálida pero estaba haciendo mucho frío hace un rato...esto ayudará a que tu cuerpo se caliente -le dirigió una sonrisa suave y cálida, luego le alcanzó una servillate de papel-, ten cuidado de quemarte.





- Gracias... - Musitó secamente. Sopló un poco el borde de la taza antes de beber un sorbo y luego relamerse los labios. Estaba bueno el té. Suspiró y asintió suavemente. - Esta bueno... - Murmuró por lo bajo solo por decir algo, comenzando a beber el té de a pequeños sorbos mientras esperaba que la pizza estuviera lista, y como no era muy conversador, tampoco sabia que decir en aquel momento.





Respondió a Alphonse con una suave sonrisa. En ese momento, un leve tintinear le informó que el horno había terminado de cocinar la pizza, por lo que se dirigió a este, se colocó los guantes y abrió para tomarla.



-Ya está lista...pero está caliente -le informó al menor, mientras se acercaba con la pizza para luego empujar un poco el vapor con sus manos, buscó un par de platos y le entregó un trozo al muchacho en uno de ellos, luego volvió a sonreír-. Ten cuidado de quemarte.





- No te preocupes tanto, no soy un crio... - Le espetó, soplando un poco la pizza antes de darle un mordisco, sin embargo, cuando intentó separarla, quedó un hilo de queso colgando entre su boca y la rebanada, que intentó cortar de unos cuantos mordiscos, pero siempre que se separaba, aparecía uno nuevo, por lo que no le quedó opción que comer lo que quedaba de un bocado, cosa que si le quemó un poco, haciendole soltar un jadeo. - Agh, demonios... - Se levantó de la mesa y fue a por un vaso de agua en la nevera para pasar la sensación, sin siquiera preguntar.





Sonrió suave.



-¿Quieres que te dé algo frío? ¿Un hielo? -preguntó amablemente, sin siquiera darle un bocado a su trozo para dirigirse al refrigerador, tomando un vaso en el cual virtió hielos-. Hay jugo, té helado, refrescos y agua ¿qué gustas, Alphonse? -hablaba con suavidad, esperaba no molestar al muchacho que parecía ser una persona bastante negativa, aún más si se trataba de un humano como él.





- Por favor... - Aceptó, respirando a grandes bocanadas por la boca para calmar la molesta sensación. - Y un refresco estará bien - Aceptó - ¿Tienes gingerale? - Inquirió. Nunca había visto uno en Europa pero, ¿Quien sabe? A lo mejor podría ser que tuviera. Quedó apoyado en la puerta del refrigerador, esperando a que el otro le diera lo que le había ofrecido.





-Bien -dijo y comenzó a buscar los refrescos, luego reaccionó ante su pregunta-, por supuesto -agregó, para dirigirse a la alacena, donde tenía guardadas varias latas de refrescos, entre ellos el que el menor había solicitado, por lo que lo virtió en el vaso, abrió un cajón y sacó un batidor para moverlo un poco-. Así enfriará un poco más rápido -aseguró sonriendo, luego se lo entregó-. ¿Aún te duele?-le cuestionó, pues esas quemaduras solían doler varios minutos después de la herida.





- Un poco... - Tomó el refresco y le dio un largo sorbo, dejando que descansara en su boca un instante. El gas le calmaba el dolor. Luego tragó y le miró. - ¿Por que eres tan bueno? - INquirió, mirandole sin entenderle - Es decir... ¿No te da miedo dejar entrar alguien a tu casa que nisiquiera conoces asi como asi? - Preguntó. Le sorprendia su actitud - Podría hacerte daño, incluso por accidente... - Señaló - ¿O es que acaso confias en todo el mundo? -





Frunció suave su seño, en signo de interrogación ante su pregunta, entonces se tornó en una sonrisa, para después negar con la cabeza.



-Puedo confíar en las personas, pero no soy estúpido -dijo sincero, con una suave sonrisa-. Además, supongo que está claro que tú eres diferente -agregó, con una gran sonrisa-. Me parece que...de alguna manera, no podrías hacerme daño y, si lo hicieras...no importaría, las cosas pasan porque así deben pasar, además, parecías muy solo y...no quería dejarte solo -rió nervioso, tallándose la nuca-. No quiero que pienses que sentí lástima, pues no es así... solamente, me dio una extraña sensación y desee al menos conocerte.





- Eres extraño... mucho... - Admitió alphonse, volviendo a beber otro trago de refresco - Pero cocinas bien, así que lo dejaré pasar... - Murmuró, como quien hace una broma sin darse cuenta, antes de volver a la mesa, esperando a que el otro se sentara antes de volver a comer. Ahora la pizza estaba un poco más fresca, así que podía comerla sin temor a quemarse de nuevo, pero de igual forma lo hizo con cuidado por su herida.





Rió por lo bajo, pues le había parecido una excelente forma de darle un cumplido. Notó aquello y, tomó su plato para ir a sentarse junto a él.



-No eres tan malo como crees o esperas -dijo sonriendo-, en realidad... me parece que eres una persona asombrosa, así que deja de tener malas impresiones de ti mismo, ¿vale? Te lo digo como una petición -dijo antes de darle la primer mordida a su trozo, sin permitir que este mismo le quemase.





- No deberías decir eso... - Murmuró, mientras comía - No tiene nada de asombroso ser un fenomeno - Musitó, desviando la mirada - Pero si tanto te molestan los comentarios no volveré a hablar, descuida - Exclamó con rostro inexpresivo mientras se comía la pizza. Estaba acostumbrado a lo negativo, a que siempre le sucediera lo peor, a pesar de su infancia tranquila, por eso no tenía mayores espectativas en la vida; igual todo siempre iba a salirle mal.





-No me refiero a eso -dijo mientras recargada su codo derecho sobre la mesa, para luego acomodar su mejilla sobre su mano-, en realidad, consideraba que no es bueno... no puedo quitarte el derecho a hablar, no me molesta tampoco, pero me parece que te haces un daño a ti mismo al hablar así... eso es lo primero, en segunda, no pienso que seas un fenomeno -dijo encogiéndose de hombros, para llevarse la pizza a los labios de nuevo, dándole un bocado para masticarlo y tragarlo-. Los fenomenos no existen... son personas simplemente diferentes, tú naciste con una mutación en los genes ¿y qué? Igualmente posees los genes de un humano, solamente mejorados... no eres tan diferente como crees.





- Tal vez tengas razon - Razonó - Pero no es tan facil cambiar una manera de pensar... en especial cuando has tenido la vida rodeada de desgracias - Musitó - Y no lo digo para que me tengas lastima - Señaló prontamente mientras comía - Pero si los humanos tienen vidas dificiles, nosotros no la tenemos fácil tampoco. Solo nos tenemos los unos a los otros... - Exclamó. Claro tampoco era como si Morrigan y su grupo fueran una "familia" para él, pero al menos tenía un techo donde dormir y con que comer. Suspiró. - Además no son malas impresiones, solo son... conclusiones a las que he llegado con el tiempo - Exclamó - A pesar de ser un "angel de la muerte" como tu dices... -





-No suena tambien si lo dices con ese tono -dijo sonriendo-. Comprendo tu punto, sobre todo porque sé que es difícil, no es nada sencillo tampoco el ser optimista todos los días y buscarle el buen lado a las cosas, pues hay cosas tan terribles que te preguntas si podrías cargar con ella -comentó-, pero tengo mi desahogo, mí música... ¡Es más! Tengo una idea -dijo para tomar un poco de su bebida-. ¿Te gustaría acompañarme mientras compongo la pista para una pieza? Incluso podrías tocar tú, si gustas.





- Tampoco he visto nada más interesante en esta casa, así que supongo que estará bien - Se encogió de hombros mientras terminaba su tercer trozo. - Aunque yo solo se tocar piano, y tampoco lo hago demasiado bien... - Advirtió - Pero si puedes tocar lo de antes en guitarra, pues supongo que no has de ser tan mal compositor... - Señaló, terminandose el pedazo y acabandose el refresco.





Se rió por lo bajo ante sus comentarios que, de cierta forma, parecían tener una mala intención oculta, pero no reaccionó ni le dio demasiada importancia a ello.



-Ya te mostraré el resto de la casa luego -dijo sonriendo, para darle otro mordisco a la pizza-. Ya te comenté antes que soy músico, es una disquera de prestigio, así que no puedo permitirme trabajos mediocres -dijo como si fuese cualquier cosa, inclusive tal cual broma-. Pero bueno -le dio un último bocado, el cual comió rápido-. ¿Quieres más? Quedan unos trozos.





- No, gracias. Estoy satisfecho - Aceptó. Se sirvió lo que quedaba en la lata de refresco y luego la estrujó en su mano, dejandola por ahi sin darle demasiada importancia. - Aunque si lo que dices es cierto, no deberias dejar que toque un músico sin experiecia - Señaló, obviamente hablando de si mismo - Yo solo se algunas canciones, la mayoría muy típicas. Y ahora no recuerdo muy bien ninguna - Suspiró, apoyandose en la mesa mientras lo veía comer, esperando que terminara.





-Solo será por diversión -contestó sonriendo, sin darle demasiada importancia al que fuera un gran músico o no, encogiéndose de hombros-. No sabes cómo he recurado canciones tocando las peores notas, al final en conjunto suenan excelentes... así que no te preocupes, verás que algo bueno puede surgir siempre -dijo divertido, para tomar algo más de su bebida-. Con respecto a las canciones... si gustas, puedo enseñarte algunas, inclusive tocar otras tantas para ti.





- Bien, si ese es el caso... Pues, supongo que acepto - Suspiró y se encogió de hombros. Tampoco tenía alguna buena razon para rechazarle y no se iba a sentir comodo andando solo en esa enorme casa. Usualmente no era de comer demasiado porque siempre encontraba algo que hacer despues de comer, o sino se iba a volar... Pero con su ala rota no podía darse ese lujo, asi que, al menos, intentaría consolarse con el piano.





-Entonces... llevaré esto al fregadero ¿de acuerdo? -dijo retirándole el plato, tomando el propio y el vaso, para irse al fregadero y dejarlo todo ahí, se lavó las manos para después secarlas con cuidado-. Vamos, a la sala de música, me encantaría escuchar al menos una vez la forma en la que tocas -dijo sonriendo con suavidad-, para mí siempre es divertido descubrir nuevos talentos y escuchar a nuevas personas... así que vamos.





Aquello le pareció algo tonto, pero a final de cuentas aceptó. Soltó un suspiro, sacudiendose las manos de las ropas y le siguió hasta la sala de música, donde inmediatamente tomó asiento en el banquillo como si este le llamara. - ¿Es molestia si pido que no enciendas la luz? - Inquirió - Quiero probar algo... - La luz de la luna se colaba por una ventana iluminando a penas las teclas del piano, Alphonse empezó a contarlas hasta dar con la que quería, aparentemente, posando un dedo sobre ella. Al confirmar que era así, acomodó sus dedos sobre las teclas como todo un experto, comenzando a tocar la conocida canción de Fur Elise.





-No te preocupes, siéntete libre de hacerlo -dijo sonriendo, para recargarse donde el marco de la puerta, mirando desde ahí al muchacho, como se hubicaba con las teclas y comenzaba a tocarlas con delicadeza. Fur Elise, era una de esas primeras canciones que se aprendían en Música Clásica, por lo que lograba dominarla, pero le parecía encantadora la figura del menor al piano, como se venía ubicando lentamente, pues pareciera que tenía mucho tiempo sin tocar una melodia, de alguna forma, lo demostraba.





Alphonse al empezar a deslizar sus dedos por las teclas se olvidó de todo lo demás. La sensación le calmaba, era relajante sentir que aún conservaba aquel recuerdo de sus tiempos felices. Tenía los ojos cerrados y el rostro sereno perdido en la melodía. El aspecto de la luz de la luna sobre el le daba cierto aire inocente... Como de un ángel. Cosa que se marcaba aún más por las alas en su espalda, aunque fueran negras. Al terminar dejó sus manos posadas en sus muslos y espero en silencio la respuesta ajena a su interpretación.





No pudo evitar quedar conmovido ante tal imagen tan perfecta. Sonrió con dulzura y se acercó lentamente, golpeando con suavidad sus palmas



-Una excelente interpretación, Alphonse -dijo sonriendo para el muchacho-, no puedo creer que en realidad creas que no podrías hacerlo -dijo sonriendo con suavidad-. Me gustaría escuchar algo más... ¿estás dispuesto?





Se volteó al escucharlo aplaudir. La verdad no esperaba que le gustara pero en el fondo se alegró un poco al escuchar que lo había hecho. Dejó que se acercara y al escuchar lo que decía, frunció el ceño un instante en concentración. - Algo más? Esta bien - Aceptó - Pero te lo advierto, si se me va una nota y me interrumpes, perderé el hilo y tendré que empezar de nuevo - Advirtió y de nuevo comenzó a contar las teclas del piano hasta acomodar los dedos donde iban, con cuidado, para empezar a tocar la Moonlight sonata con maestría, de manera lenta, cuidando cada nota con especial esmero, intentando no equivocarse.





Se rió por lo bajo ante las advertencias del contrario que, por supuesto, no le molestaban, sino que le causaban más bien gracia. Por supuesto mantuvo un silencio para no molestarlo.



-No podría interrumpirte -musitó con voz suave, de forma casi imperceptible, para sí mismo, mirándole con encanto, alegre de que el menor accediese a tocar para él, espectante.





Comenzó a tocar la melodía, lenta al principio, suave y calmada. Parecía ir con la personalidad del peliplata quien, por primera vez en todo el día lucía sereno y calmado. Erró algunas notas a falta de práctica, pero no dejaba que ello arruinara el resto de su interpretación. Cuando finalmente acabó volvió a quedar en silencio. Había percibido los errores, lo que le había puesto algo tenso, pero esperaba que el otro no los hubiera notado demasiado, aunque eso era ya pedir mucho.





Lo atrapó por la espalda, con ambos brazos. Tomó sus manos y las puso sobre las teclas con delicadeza, sosteniendo su mano derecha con la propia e igual con la izquierda.



-Sigue mis dedos -dijo con tono suave a su oído, por supuesto que había detectado aquellos leves errores, pero ahora le ayudaría a corregirlos sin problema-, si prefieres tocar lento, será mucho más fácil corregirlo -dijo con una suave sonrisa-. Y no te preocupes... a estas alturas deberías saber que no muerdo.





Alphonse se tenso al sentir como se acercaba. Encogió las alas en su espalda para que no molestasen y asintió a las palabras ajenas tragando fuerte. Nunca había estado tan cerca de alguien desde la muerte de su madre, ni siquiera de un mutante, cosa que le hizo sonrojar al recordarlo pero se dejó hacer, moviendo sus dedos suave y lentamente con la guía del otro. Por alguna extraña razón se sentía apenado y cohibido con la presencia de aquel humano tan cercana, pero no había mucho que pudiera hacer, así que se dejó guiar con las mejillas rojas tratando de poner toda su concentración en las teclas del piano y no en las manos que le guiaban.





Hacía una ligera presión sobre los dedos del contrario, para no incomodarle demasiado. Ya antes le había dado clases a algunas personas y en ciertas situaciones tenía que aplicarse de forma de que les enseñase como corregirse sus errores.



-¿Te molesto? -preguntó con voz suave, mientras lo guiaba con sus manos-. Comprendo que te moleste estar muy cerca de un humano común y corriente como yo, por lo que igual quiero respetarlo... si te incomodo, solo tienes que decírmelo ¿de acuerdo? -dijo comprensible, con una sonrisa amable.





- No... - Murmuró por lo bajo, de manera casi inaudible, aunque estando tan cerca, seguramente el rubio podía escucharle, cosa de la que no se percataba. - No me molesta... - Exclamó finalmente, sorprendiendose al notarlo, cosa que logró que su sonrojo se intencificara. De haber sido el, seguro ya habría interrumpido la melodía por la distracción pero gracias al mayor podía continuar ya q él era quien guiaba sus manos a través de las teclas. - Y no tiene nada que ver con que seas normal y aburrido - Murmuró por lo bajo. Le temía a los científicos, los militares, los laboratorios... Pero por alguna razos comenzaba a perderle el miedo también al rubio.





Se rió con voz suave, no de forma burlona, sino que encantadora. Continuó sin que eso le molestase o distrajera, para luego escuchar lo segundo y sonreír.



-¿Soy aburrido? Eso no lo había escuchado -dijo divertido, para soltar con lentitud sus manos-. Esos fueron tus únicos errores, puedes probar con tocarla de nuevo y verás que seguro te sale mejor, así que adelante... ¿o prefieres tocar otra? -preguntó amable.





Cuando terminó la melodías suspiro, aliviado en su fuero interno al sentir que se alejaba. Ante sus palabras, asintió. - Es mejor tocar otra - Aseguró - Aunque esta es un poco triste... - Advirtió - Mi madre solía tocarla mucho luego de que muriera mi papá... - Le comentó sin saber por qué lo hacía exactamente. Tal vez para corresponder a la historia del muchacho que le había dicho en ese mismo banquillo. Suspiro y sus dedos comenzaron a delializarse con una lenta melodía, tocando My Inmortal sin siquiera saberlo.





Le miró con cierta seriedad. Le parecía fuera de la razón el que tocase esa razón, pero no optó por detenerlo y lo dejó continuar, para crusarse de brazos y suspirar ante su interpretación.



-Notas amargas... una canción triste... Parece más animado inclusive cuando es irónico y me da la contra, no parece una buena atmosfera -se dijo en pensamientos, a sí mismo, para hacer una suave mueca, sin embargo, si era eso lo que el menor deseaba interpretar, no tenía derecho a detenerlo.





Sin notar que al mayor parecía no gustarle la melodía por lo triste que sonaba, Alphonse continuó tocando, deslizando sus dedos, primero por los graves, subiendo luego hasta los agudos conforme la canción avanzaba. Sin darse cuenta, se le escaparon un par de lágrimas de los ojos pero su rostro lucía sereno, cosa extraña en él, más aún el hecho de que estuviera llorando pero por alguna razón aquello le calmaba, le hacía relajarse y olvidarse de todo el mal rato de hacia un momento. Al terminar dejó sus manos reposando sobre sus muslos, se limpió las mejillas con la manga de sus ropas y luego volteó a verle. - Y bien? No tienes nada que decir esta vez? - Inquirio.





Reaccionó ante ello, desvió suave su mirada y suspiró.



-Si te soy sincero... es una estupenda interpretación, cada nota exacta, sin embargo... una mala elección -dijo con seriedad-. La canción no me desagrada, sino que todo lo contrario... en realidad, considero que se vuelve algo más estético, pues aún la música de Bethoven era buena, también moonlight... solo espero que esas no fuesen lágrimas de dolor, porque en realidad, no considero que una pieza sea merecedora de un interprete al que lastima -no podía mentirle, por lo que fue totalmente franco con respecto a su interpretación-. Preferiría verte una sonrisa, por más irónica que fuera, que un par de lágrimas.





Se sorprendió al escucharlo, aunque más aún le sorprendía que entendiera el sentimiento que se ocultaba bajo su interpretación. Eso podía hacerlo alguien que fuera uno con la música, o al menos eso pensaba él, por lo que al menos por ese día, había logrado ganarse su respeto. - Como dije antes, eres extraño... - Murmuró, dibujandosele una sonrisa irónica en los labios, manteniendo baja la mirada - Pero supongo que eres un buen músico después de todo... - Se levantó del banquillo, cediendoselo, yendo a sentarse él en el marco de la ventana. Sus palabras le habían dejado pensativo y no tenía ganas de seguir tocando.





Correspondió a sus sonrisa y respondió a sus palabras con una suave sonrisa de encanto, luego asintió pues a ciencia cierta, no le molestaba que le dijese eso. Le agradó el cumplido y agradeció con un gesto, para después permitir que pasase por un lado suyo y dirigirse al banquillo.



-¿Quieres escoger una canción o la decido yo mismo? -preguntó sonriéndole, tocando las suaves teclas con las yemas de sus dedos, para aguardar a su respuesta.





- Conozco las canciones pero no los nombres así que escoge tu... - Aceptó, acomodandose en el asiento, subiendo una de sus piernas para apoyarse en ella, abrazandola contra su pecho y ladeando la cabeza. Tenía su atención porque le causaba curiosidad ver que podría hacer, por lo que espero en silencio la interpretación del músico.





-De acuerdo -dijo con una sonrisa, para colocar sus dedos sobre las teclas debidas, cambiando en totalidad su expresión, comenzando a tocar las suaves teclas que la sonata habitual que en las interpretaciones de Romeo & Julieta se escuchaban, haciendo en exactitud la interpretación a piano de Placebo, pues le había encantado cuando lo escuchó. Ahora se veía serio, totalmente concentrado en su hacer.





Al observarlo tan concentrado y serio le dieron ganas de molestarlo pero se contuvo. El mayor no lo había interrumpido. Además, la interpretación era hermosa, la melodía le hizo cerrar los ojos y dejarse llevar por ella un instante, como si flotara sobre las notas musicales. Era relajante. No pudo evitar, en un instante de curiosidad el acecarse, viendo sus dedos deslizarse hábilmente sobre las teclas del piano con increíble maestría. Él nunca podría hacer algo así. Suspiro y se quedó viéndolo por encima de su hombro sin decir nada.





En cuanto terminó la interpretación, le dedicó una miradita sobre su hombro y una sonrisa suave, agradable de hecho y que, al parecer, estaba divertida.



-¿Te gustó? -le preguntó sonriendo-. Es una imitación de la interpretación de Romeo & Julieta de Placebo, una de mis favoritas, aunque preferiría tocar... -comenzó un tono rápido, aunque suave-. En japón apareció un programa de Yamaha muy popular entre los adolescentes, crea voces, se le llama Vocaloid... me encantan sus melodias y adapté esta a piano, su nombre es Magnet, cualquiera de las voces del programa podría cantarla -le sonrió al muchacho-. Pero en realidad, recomendaría a Giovanni Marradi, con Someone like you, la interpreté para una preparatoria en Washington DC hace un tiempo... pero hace un tiempo que no tomo a un estudiante... ¿te gustaría que te enseñase alguna melodía en específico, Alphonse? -se ofreció, con una exquisita y dulce sonrisa.

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Mariuk
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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Miér Abr 27, 2011 11:35 pm

- Suena... interesante... - Admitió - No se mucho de música, pero si quieres perder tu tiempo con alguien como yo, adelante - Aceptó, acercandose más, pero sin tomar asiento en el banquillo. - Lo que quieras enseñarme estará bien...- Murmuró. Al fin que no esperaba ser muy bueno en ello tampoco. En silencio, sus ojos recorrieron las teclas del piano. - Solo... que no sea algo demasiado alegre o emotivo - Agregó. Él era más bien... ¿Melancolico? Bien, sea lo que fuere, las melodias alegres no eran lo suyo.

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Ella
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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Dom Mayo 01, 2011 1:04 am

-Si es así como lo pones -dijo con una hermosa sonrisa-, ¿prefieres que toque yo antes para que decidas? Porque... creo que tengo la canción perfecta -mencionó, colocando con suavidad sus manos sobre las teclas-. Siéntate, ¿vale? -le pidió, antes de comenzar a tocar lentamente dicha canción-. Su nombre es... Just for you -dijo, extendiendo sus largos brazos por encima del piano-, la primera vez que la escuché... mamá la puse, en una interpretación de Giovanni Marradi -dijo, mientras miraba las teclas con cierta nostalgia-, esta canción.... es como un tesoro -mencionó, antes de llegar al clímax de la canción, dirigiendo así una sonrisa encantadora al menor-. Si no te gusta... puedo enseñarte otra, la que quieras.


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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Dom Mayo 01, 2011 12:22 pm

- Bien, como quieras... - Aceptó el peliplata, observandolo por encima de su hombro hasta que le pidiera que se sentara y regañadientes obedeció. Más que prestar atención a lo que decía, prestaba atención a la melodía y a la manera en que sus manos se deslizaban fácilmente sobre las teclas del piano, cosa que a él le parecía imposible. Él sabía tocar una que otra pieza, pero mucho le había costado aprenderlas. Buscó con la mirada su rostro y le descubrió una sonrisa que lo hizo sonrojar y desviar la mirada rápidamente. - Suena bien. Es hermosa...- Admitió - Aunque se ve un poco dificil... Si de verdad quieres enseñarme, creo que vas a pasar mucho tiempo intentandolo... No soy tan bueno como tú...- Señaló.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Dom Mayo 01, 2011 10:45 pm

-Nada es demasiado difícil o demasiado fácil -dijo con una sonrisa, antes de hacerse a un leado, levantándose para ir a buscar las notas, colocándole al frente todos los acordes, para sonreírle-. Mira... ¿recuérdas que tecla representa cada nota? -cuestionó-. Quizá debamos comenzar haciendo un repaso de ello, si así prefieres... ¿qué dices? Eso o si prefieres ir directo al grano y aprender ambas cosas al mismo tiempo.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Dom Mayo 01, 2011 11:03 pm

- Tengo buena memoria... - Musitó en peliplata, observando las notas que colocaba en el atril, repasandolas rapidamente con sus ojos azulados - Es más fácil practicar las dos al mismo tiempo... - Señaló - Aunque no me se todas las notas... Eso te lo hará dificil - Señaló. No lo estaba retando, solo era una observación. Deslizó su dedo distraidamente por las teclas a la espera de su nuevo "tutor" musical. ¿Quien diría que iba a terminar en una situación así? ¿Y con un humano? Valla que daba vueltas el mundo.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Dom Mayo 01, 2011 11:27 pm

-Bueno, es que no es tan dificil -le insistió, acercándose e inclinándose cerca del rostro del muchacho solo para ver, prestando un poco de atención a ello-. Mmh... ¿qué tal si haces un primer intento? Donde erres te doy mi apoyo y te instruyo, ¿qué te parece ello, ah?

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Lun Mayo 02, 2011 12:01 am

- Vale... Lo intentaré... - Aceptó. Siguiendo las notas con la melodia lenta... Bueno, más de lo normal, el menor fue probando cada nota. Parecían costarle especialmente los acordes que incluían sostenidos a dos manos, pero no era nada tan fatidico para la pieza. El peliplata se veía concentrado y algo frustrado también al darse cuenta de que no le salía tan bien. Al finalizar la pieza, simplemente apartó las manos del piano y las dejó sobre sus muslos, mirando las teclas como si la culpa fuera de ellas xD

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Lun Mayo 02, 2011 8:11 pm

No pudo evitar esbozar una sonrisa encantadora ante aquellos gestos del parte del menor, para negar con la cabeza y acercarse un poco a su oído.

-Si lo sigues viendo así se va a romper -dijo divertido, antes de erguirse un momento-. No te frustres así... no se trata de que tenga que salir sin objeción, se trata de que... intentes sentir la melodía -dijo, acercándose de vuelta-. Intenta sentir la música en tus oídos antes de tocarla y no te presiones demasiado por ello, ¿vale? Tomalo como un juego, la música se hace con gusto, no con obligación.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Vie Mayo 06, 2011 11:12 pm

Dio un respingo al sentirlo tan cerca... Demasiado. Hasta lo vellos de sus brazos se erizaron por ello. ¿Que se suponía que le pasaba? Suspiró buscando calmarse, escuchando sus palabras. Claro, para él era facil porque él sabía tocar. Rodó los ojos y trató de respirar profundo para calmarse, aunque con el rubio tan cercano, le costaba bastante. Más aún porque aunque el otro dijera que no lo juzgaba, igual el que si quiera lo pensara sin decirlo lo hacía sentir incomodo. Y no porque pudiera leer la mente, sino porque lo suponía. - Bien, intentemoslo... - Murmuró, volviendo a acomodar las partituras, haciendo la canción más lenta esta vez, aunque ya de por si lo fuera, tratando de "sentirla" como el otro decía... y como predecía el mayor, le salía mucho mejor.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Sáb Mayo 14, 2011 4:05 pm

-Yo era muy desesperado -le explicó, yendo a recargarse en la cola del piano, para mirar las manos del menor recorrer las teclas-, y tenía un maestro bastante viejo, demasiado tranquilo y lento para el gusto del mundo... no lo comprendía, me exasperaba, sobre todo porque hablaba con una lentitud y requería una paciencia... que santo Dios, no sabía cómo lo soportaba, sobre todo porque me enseñó cada nota, una cada tres días y me hacía repetirla sin parar, cuando me di cuenta las conocía todas y cualquier sonido me recordaba a una de ellas, él decía que eso era sentir una nota, conocerla en todo sitio... pero a como te veo, creo que me matarías antes de que lo intentara tan solo -dijo divertido-. La paciencia ayuda mucho en resolver todo tipo de problemas... en aprender también, tan solo tienes que poseerla y, hasta ahora, vas muy bien.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Sáb Mayo 14, 2011 6:20 pm

- Si te parece que voy bien... es porque hasta ahora no me conoces los suficiente...- Murmuró. Y aunque el desconcentrarse para hablar le suponía un nuevo error en la pieza, procuraba ignorarlos como si nunca hubieran pasado, sin despegar su mirada de las partituras, las cuales iba pasando poco a poco cuando era necesario.- Creo que... has tenido tiempo para darte cuenta... que no soy alguien muy paciente...- Admitio, mientras tocaba, con pausas largas entre cada frase - Y aunque sea una linda melodia... no creo que ejercite mucho esa cualidad...- Inquirio, ya mas cerca del final de la melodia.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Jue Mayo 26, 2011 3:37 pm

-Es por eso que me parece perfecta -dijo, divertido-. Te está desafiando... ¿realmente le permitirás que te venza? -cuestionó con astucia, antes de mirarle con seriedad, metiendo sus manos a los bolsillos-. Al decir que vas bien me refiero a la forma en que haz tocado... si bien, también me gustaría decir lo mismo al respecto de ti... pero dudo que estés dispuesto a declarar mucho al respecto de tu persona -comentó, divertido-. Casi terminas...

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Jue Mayo 26, 2011 4:06 pm

Le echaba vistazos de vez en cuando, escuchandolo hablar. - No...- Musitó por lo bajo. No iba a permitir que le "venciera" como decia el otro. Además, no queria verse menos frente a él. Ante su comentario, no pudo evitar arquear una ceja. - Ah si? Y que tanto puedes querer saber de un pobre diablo como yo? - Inquirió, buscandole la mirada un instante antes de que la suya se desviara de nuevo a las teclas del piano, atento al final, ejecutandolo impecablemente, dejando sus dedos reposar en las notas hasta que el sonido se extinguiera. Y luego, el silencio.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Jue Mayo 26, 2011 8:15 pm

-Eso creí -musitó ante su primera respuesta, recargando su espalda contra el hermoso piano y mirando el piso de madera impecable, para escuchar esa pregunta y ni siquiera inmutarse al escucharle-. ¿Pobre diablo? -cuestionó, ya siendo que el menor terminase de tocar la melodía y además se hubiese sumido a todo la habitación en ese profundo silencio-. Ya te dije que esa no es mi definición de ti... además, ¿por qué no? Querer saber un poco de tu existencia no me parece algo tan trivial como simulas es.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Jue Mayo 26, 2011 8:42 pm

Despegó las manos del piano y se volteó a verle. - Bien, ya que tienes tanta curiosidad, pregunta entonces...- Aceptó - Pero te advierto que si es algo que tenga que ver con lo que hago, no me sacarás ni una sola palabra...- Advirtió - Fuera de eso, lo que quieras...- Musitó, con algo de sarcasmo antes de cruzarse de brazos - Que quieres saber?-

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Sáb Jun 04, 2011 3:19 am

-Pero si luces tan fastidiado de mí -espetó, antes de hacer un puchero-. Eres bastante peculiar, Alphonse... eso me agrada -agregó, antes de sonreír, cándido, para recargar su rostro contra su mano y el brazo de esta, a la vez, contra el piano-. No... en realidad no quiero saber nada de ti, nada que no estés dispuesto a decir por tu cuenta, así la curiosidad me mate -declaró, antes de separarse del piano-. Debes estar cansado... con esa herida que llevas, aún más. Vamos, debes ir a dormir un poco para recuperar fuerzas y que tu ala se mejore, andando -dijo, antes de hacerle un gesto para que le siguiera, aunque pasando antes a apagar las luces del primer piso-. Intenta no tropezar o podrías lastimarte más.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Sáb Jun 04, 2011 6:04 pm

- ¿Peculiar? Es que tu eres muy extraño... - Comentó, pero a pesar del comentario, una muy tenue sonrisa se había dibujado en su rostro. Se levantó y le siguió cuando le hizo aquel gesto, intentando caminar con cuidado, aunque no acostumbrara demasiado a desplazarse por sus propios pies tan en la oscuridad. - Creo que ya debes haberte dado cuenta que soy alguien de pocas palabras, así que, si de verdad quieres saber vas a tener que preguntar... ah! - Se tropezó con un florero junto a la pared, intentó cogerlo pero ello no evitó que callera él, teniendo que sostenerse del rubio, aferrado firmemente a su espalda, casi completamente pegado a él, cosa que le hizo sonrojar un poco por lo repentino. - L-lo siento... - Tartamudeó, apenado.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Mar Jun 14, 2011 7:21 pm

-Esa es una dura acusación -se quejó, ligeramente divertido, mientras escuchaba las palabras del menor, ero al notar que algo había caído, reaccionó de inmediato, aunque no lo suficiente como para girarse y alcanzar a sostenerlo cuando fuese necesario, pero apenas sintió su peso se encargó de sostenerlo y girar, mirándole al rostro con preocupación-. ¿Estás bien? No te habrás lastimado, ¿o sí? -su tono alarmado demostraba el mismo sentimiento, sosteniéndole con cuidado con uno de sus brazos al rodearle debajo de las alas, teniendo cuidado de no lartimar su herida.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Mar Jun 14, 2011 9:02 pm

- N-no... Estoy bien...- Murmuró el menor, aun avergonzado por aquel tropiezo inusual. Ahora, herido, se sentía torpe por lo que le costaba un poco moverse. Sin embargo, la situación era aún mas vergonzosa por el hecho de estar tan pegado al otro... Aunque el tampoco lo soltaba! ¿Que rayos le pasaba? Sus manos temblaron un poco para intentar soltarlo, aunque despacio.- Solo, fue un tropiezo, no me duele nada, es... una tontería - Musitó por lo bajo, aun sonrojado, esperando que aquello no se le notara demasiado. En su vida le habia pasado algo tan vergonzoso, menos con un humano.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Lun Jun 20, 2011 12:28 pm

-Por supuesto que no -respondió, frunciendo ligeramente el ceño-. Estás herido y planeas que me tome ésto a la ligera... no seas ridículo y anda -le sostuvo mejor-. ¿Será que te lastimaste el tobillo? -cuestionó, bajando un poco la mirada-. No le restes importancia a ningún accidente que sufras... ¿quieres? -aunque ni él mismo comprendía del todo tanta preocupación a con un simple tropezón, sin embargo como primero quería asegurarse de que el albino se encontrara completamente bien.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Mar Jun 21, 2011 8:39 am

Se sostuvo del mayor, sintiendo como lo obligaba a hacerlo. Bufó molesto pero se dejó hacer, viendole mirar su tobillo, que él miró sin interés alguno. - No tengo nada, ¿de acuerdo? Solo me tropecé con el florero...- Se lo señaló. Se encontraba intacto en un lado del pasillo. - No soy de cristal, el hecho de que tenga un ala rota no significa que soy un inutil, ¿Quieres dejar de preocuparte tanto? - Espetó - Puede que yo minimice las cosas, pero tú por lo visto tienes tendencia a exagera todo...- Señaló, rodando los ojos, aún sonrojado por lo "acalorado" de la discusión. - Solo... ve a dormir, ¿si? - Dijo, finalmente suspirando e intentando calmarse. Por alguna razón, se había dado cuenta justo en ese instante, le ponía de los nervios estar tan cerca del otro.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Sáb Jul 02, 2011 10:02 pm

Quizá sí, se preocupaba demasiado... PERO TENÍA SUS RAZONES ! Y eso no se le podía negar el menor. Le frustró un poco que respondiera de esa forma y lo dejó firme en el suelo, frunciendo apenas un poco el ceño para tenderle paso a que continuara hacia la habitación.

-Si eso es lo que quieres -respondió furtivo, para andar entonces por su cuenta escaleras arriba.

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MensajeTema: Re: La luna de Venecia~ [Privado]   Sáb Jul 02, 2011 11:05 pm

- Si, eso quiero...- Murmuró por lo bajo, subiendo las escaleras tras de él y, al llegar arriba de las escaleras y ver que el mayor tomaba rumbo a su habitación, él escogió una de las que quedaban, la que tenía el ventanal más grande, y alli se echó en la cama con las mismas prendas que y llevaba puestas al no tener otras, después de abrir las ventanas. Abrazó una almohada y se acurrucó sobre la cama, dispuesto a dormir, motivado más aún por la reciente "discusión". No quería molestar más al otro.

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