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 Y así se conocieron~ [+18]

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Ella
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MensajeTema: Y así se conocieron~ [+18]   Jue Jun 09, 2011 3:31 pm

Jamás fue alguien sencillo, cosa que no cabe destacar. Como buen niño de papi continuaría y, siendo que recientemente dejaba su acoso a la viuda de su padre, ahora se disponía a colarse entre esas escorias humanas y, precisamente, lo hizo en un sitio que seguramente le asquearía, sobre todo con su sobrepoblación: Brasil, Rio de Janeiro para ser exactos y a prosperas del carnaval. Faltaban tan solo un par de días para que llegara y todo el mundo estaba de un lado a otro, además pareciera que la población del sitio se multiplicaba ante tanto turista.
Y bien, se encontraba haciendo espacio en la zona más recóndita del Rio Scenarium, que era donde la magia ilegal florecía... ¿Quién diría que alguien de su aspecto buscaba algún buen trato por ahí? Con pantalocinllos cortos bastante holgados de color blanco, con unas sandalias color piel y una camisa grande, olgada, en contraste de colores arena y marrón, casi completamente descubierta del pecho y remangada... bueno, prefería el negro, le sentaba bien a su piel, cabellos y ojos, pero con el calor de Rio, con tanta gente y con tanto sol, era casi imposible vestir así... además lucía sexy y encajaba incluso siendo de noche. Y sentado esperaba, impaciente, que algo sucediese.



Wen estaba en aquel lugar por azares del destino, sólo buscaba algo que hacer mientras Leonel se encargaba de reclutar gente para el “casting” en algún lugar lejano de Brasil, si, el peliplata siempre tenía que llevarse la mejor parte. En cuanto llegó al lugar el color de su cabello atraía las miradas que después de notarle bien le repasaban sin obtener respuesta, pues Wen no iba a divertirse como toda esa maldita escoria humana. Iba por cuestiones de “trabajo”, su padre nunca supo hacer del todo bien las cosas…él tenía ideas todavía más desconsideradas para con los humanos que aborrecía ¿Porqué diablos tratarlos como iguales si eran inferiores ¡La raza superior era la mutante Los humanos habían pasado a ser un animal más para explotar y para servir a la raza más avanzada ¿El maldito mundo funcionaba así o no Llegó a un lugar algo apartado de la gente a respirar un poco de aire que no estuviera tan contaminado de aquel hedor humano que odiaba. Rodó los ojos lamentándose de no ver nada interesante, sólo había principiantes sin carácter y nenas tontas que no servirían para nada…en fin. Al desviar la mirada de repente totalmente fastidiado notó a alguien…alguien que al fin había logrado captar su atención. No se le veía que fuera humano y si lo fuera sería una verdadera desgracia, afortunadamente la mirada de depredador que enseguida se le tornó no se notaba bajo aquellos lentes anaranjados o eso quería creer, el vestía una camisa holgada de manta y una bermuda color hueso, andaba descalzo realmente eso del calzado de playa no era lo suyo con su naturaleza gitana.



Ya aburrido de las pláticas absurdas de "negocios" entre esos humanos ruinos, suspiró volteando el rostro. La noche era fresca pero tampoco llegaba a ser molesta... recargó su cabeza contra su mano izquierda, mismo brazo se encontraba contra el respaldo del asiento carmín, y se acomodó cruzando sus piernas, colgando la sandalia de la pierna derecha (la que estaba encima) y estirando apenas una mano con notable pereza, hasta alcanzar ese Pechured que tanto le habían insistido sus acompañantes que tomara, presumiendo que era exquisito y fresco tal cual el ambiente en esos lares de Brasil actualmente.
Ahora, ignorante de sus estúpidos comentarios, se llevó su copa a los labios, tan solo para probar otro sorbo mientras repasaba el sitio con sus ojos. Se quedó mirando una de las mesas, donde se expresaba por completo la razón por la cual aborrecía a los humanos... eran asquerosos. Hizo una mueca y levantó un poco la mirada a los adornos del techo, intentando verse ajeno a todo a pesar de escuchar (aún ignorante) la conversación, grabando los detalles en su mente gracias a sus habilidades y, a pesar de intentar irse a un mundo muy ensimismado como para saber de algo que no fuese él mismo, no pudo hacerlo... gracias a esos sentidos y reflejos aumentados pudo casi sentir palpable una mirada oculta sobre sí, por lo que reaccionó con curiosidad y con la mera intención de romper la ilución a pasión de cualquier asqueroso humano que le estuviese mirando tan insistentemente, así que giró el rostro para ver...
Enarcó una ceja de gusto al ver un cuerpo tal cual ese... ¿simple humano? No huelen así los humanos... tampoco lucen ASI y válgame que lucía muy bien. Casi se relame los labios con tan solo verlo, pero la vulgaridad se la dejaría a otro y solo sonreiría con sorna, con gusto de finalmente ver algo que, aparentemente, valía la pena.



Al notar que el otro correspondía a su mirada curiosa sonrió con malicia, de lado con ese toque sombrío que le caracterizaba y le pintaba tan bien. Al parecer aquel chico estaba tan aburrido como él, no dio ni un paso a pesar de su impulso de ir a investigarle un poco se quedó ahí esperando que este actuara aunque si seguía jugando así con la copa lo secuestraba sin más. Le atraía y le llamaba su atención, tenía el total de puntos de simpatía para su loca cabeza, hizo una discreta seña con la cabeza para indicarle que se acercara sin dejar de mirarle de forma penetrante.



¿Para qué se hacía estúpido? Era el tipo de juegos que le fascinaban, comenzaban con sutiles miradas (aunque realmente no era tan sutil) y terminaban en un juego entre sábanas... Bueno, eso pasaba con él. Tomó la cereza que se hacía reina en su copa y terminó con su régimen. Bueno, era lo que quedaba de su coctel, una simple cereza que atrapó entre sus labios antes de levantarse, tomando a pesar de ello un puñado de esas frutas rojo pasional para andar hacia el que le había indicado se acercara, deteniéndose con una mirada ciertamente arrogante y aquél dulce fruto en su boca, tragándolo y comenzando a jugar con el tallo entre sus dientes.

-Es de noche -le informó-, ¿a qué se deben las gafas? Te opacan un poco, ¿sabes? -le informó, jugando con las cerezas que estaban entre sus dedos, considerando así cuál sería la siguiente víctima de su hambruna.



-Ese es el punto...que me opaquen...pero igual me miran no importa lo que haga. Supongo que eso te pasa seguido. Pero no hablemos vanalidades...- Le comentó serio, la actitud que tenía le agradaba, aquella cierta experiencia en lo que... ¿un momento lo estaba ligando o lo reclutaría ...¡Daba igual Amplió una sonrisa nuevamente y tiró de repente de su ropa para pegarlo a él y susurrarle al oído -Me agradas...eso es estar en problemas...- Le dijo con aquel tono grave y varonil sin importarle lo que esa escoria opinara.



-Umh... es aburrido -dijo, ante su primer comentario-. Captar la atención... es divertido, sobre todo si haces algún "ajetreo" en ello, ¿no crees? -llevó su dedo índice y medio de la mano diestra a los labios, para tomar el tallo rojo hecho un ridículo nudo que dejó caer, sintiendo un instante después aquél jalón de parte del contrario y reír delicadamente, melodioso y coqueto a la vez-. Venga... suena bastante entretenido eso -respondió con ese asqueroso toque de arrogancia, mientras daba tan solo un roce con la punta de sus dedos sobre el pecho de aquél, antes de soltarse lento y rodearle, recargando su espalda en la contraria, acercando sus labios al oído ajeno-. Parece... un juego tentador.



Wen le mordió un oído con algo de fuerza sin buscar lastimarle, sólo someterle un poco. -Mi nombre es Wen Krishnan...dime tu nombre...- Le musitó nuevamente.



Reaccionó al ligero roce de dolor por aquél mordisco, sonriéndo después con tan solo escucharlo.

-Apos -respondió suave-, pero no te daré mi apellido... no doy información tan fácilmente, mucho menos si no obtengo nada a cambio -solo el de pila había dado en paga por su nombre, dependería del otro si quería conocer su apellido entonces.



-Eso es más que suficiente para mí...no tienes porque decir lo demás, tengo que ganármelo tienes razón en eso...- Le dijo separándose de él de repente y comenzando a caminar esperando que este le siguiera, hizo una atracción mínima a las pocas cosas de metal que este poseía para mostrarle como no queriendo la cosa una de sus habilidades. jamás miró a su alrededor, no le importaba, quien se interponía en su camino terminaba por apartarse ante él, pues había nacido con dotes de líder, había nacido para mandar. Pronto llegarían a donde se hospedaba, pues no estaba muy lejos de allí, y quizá así sería más tranquilo poder interactuar...



Hacer de perrito faldero un rato... vale, le seguiría. Apenas sintió un poco el movimiento de sus objetos metálicos, comenzó a moverse hacia el frente, justo detrás de Wen, a donde fuera que irían y se le dibujó una sonrisa divertida al notar que todos salían de su camino... entonces no solo era un imán, ¿eh? También ahuyentaba a la gente. Tenía ese aura de HomoSuperior que odiaba a la humanidad seguro le huían por ello. Casi se rió de tan solo pensarlo y contempló su ampla espalda desde donde estaba, sus brazos fuertes también... no resistió morderse el labio inferior y relajarlo luego, aquél tenía un destino decidido y, bueno, estaban en Rio... ¿a quién le importaba lo que fuese a pasar?



Wen se metió en un hotel lujoso que estaba si a caso cruzando la calle...el se metió sin decir nada y sólo le atrajo con ese pequeño impulso en aquellos accesorios metiendose dentro del elevador al tener al rubio de frente le miró fijamente y se quitó los lentes para dejar ver aquella fiera mirada gris -Adivina hasta donde está mi habitación...- Le dijo como si fuera difícil de adivinar, por obvias razones era la del último piso pues era la de más lujo y bueno su negocio de exprimir humanos y luego deshacerse de ellos...¡Daba frutos realmente buenos! por lo que eso era típico ahora.



Apenas entraron a aquella caja metálica que ascendía, no pudo evitar que se le dibujara una sensual sonrisa, recargándose contra la pared y riendo delicadamente al escuchar esas palabras... de acuerdo, no duró demasiado tiempo recargado contra esa pared de lámina antes de acercarse de vuelto a Wen, para mirar ese par de ojos grisaseos. Se sostuvo de su hombro con un brazo, como quien le rodeara el cuello, para pasarle la otra mano por aquellos albinos cabellos.

-Más vale que sea la suite imperial -dijo en broma, antes de morderse el labio inferior. Que se abriera la puerta en cualquier piso sería divertido, porque los mirarían y pondrían cara de miedo o repulsión... curiosamente eso le gustaba.



Wen sonrió divertido ante aquel comentario -No te defraudaría...no soy cualquier mutante, soy un Dios...- La modestia ante todo, antes no dijo que era el rey del universo, se dejó hacer mientras le miraba de aquella forma tan atractiva en el, y después se acercó a lamerle los labios para probar terreno ¿Qué tan dispuesto estaba aquel rubio de someterse a él?... Llegaron al último piso lamentablemente sin que a nadie se le ocurriera subir al elevador para desgracia de Apos y entonces este sin necesitar llaves e ningún tipo hizo abrir la puerta nada más con echarle una leve mirada -Pasa...- Le ordenó serio.



-Entonces será excelente... My God -dijo atractivo, sintiendo su lengua acariciar sus labios y sonriendo aún más ampliamente gracias a ello. Entró a la habitación apenas notó que aquél la abrió y se escurrió directo a la barra de tipo bar, revisando qué buenas bebidas abrían para escoger un poco... algo lo más añejo posible quedaría espectacular, a su refinado gusto. 2005 Chateu Petrus-. Excelente -dijo en tono bajo para sí mismo, antes de tomar un par de copas-. ¿Vas a querer un poco del Chateu?


Wen le miró adentrarse a buscar entre las bebidas y sólo sonrió dejando que se cerrara la puerta y asegurandola por eso de el servicio indiscreto y pretencioso del hotel. Se accercó a él y le abrazó estando este de espaldas tomandolo de la cintura y pegándole a él -Claro...sirve un poco de eso, espero que esto no afecte tu pulso con las copas...-



Sus brazos comenzaron a rodearlo mientras servía las copas, pero no movió ni un ápice pues ahora serviría la copa del que, obviamente, era mayor, pero no pudo evitar reírse un poco al escucharlo.

-No te preocupes por eso... no es tan sencillo -le aseguró, terminando de servirlas-. Y, en todo caso, bastará con tomar de la botella -espetó, antes de darle un trago directamente de ésta,
recargando así su espalda contra el pecho de Wen y, apenas terminase su trago, dejar la botella en la barra para tomar ambas copas y girarse entre los brazos del contrario, entregándole la suya, con la escencia de ese dulce alcohol en los labios-. Toda tuya, Gott magnetischen -dijo coqueto.



Le dejó que hiciese lo que quisiera, realmente no estaba tan ansioso...aún, todavía podía darle alguna oportunidad, en fin Leonel iba a estar muy molesto de todas formas al llegar a media noche al lugar acordado y que Wen no estuviera allí, de todos modos no planeaba ir si no recibía informes de algo entretenido antes de, y lástima...no le habían enviado ninguno. Es decir la idea de "niña que se transforma" le causó nauseas...en fin. Se bebió la copa de un golpe y luego le tiró de la mano la copa a Apos procediendo a besarlo con violencia esperando hacerlo ceder ante su actitud, le acercó con violencia hacia él y le arrinconó contra la barra llena de vinos y demás ¿Se caerían con todo aquello? ¡Le importaba un carajo!



A pesar de la aparente serenez en el albino, la forma en que bebió de su copa se demostró todo lo contrario, haciéndole mirarle de forma curiosa y ligeramente divertida, pero que le tirara una copa de ese grato vino de tan buena procedencia casi le ofenció, sin embargo aquella compensación dejaba la balanza estable ahora y, con esa forma de besar... ¿realmente quería que cediera? Válgame, no podría hacerlo estando tan tentado a disfrutar de una situación como aquella, de unos brazos tan fuertes y más aún de esos labios que parecían planear torturarlo... Oh sí, que pasara lo que fuera, él ya sabía que ese sería un rato bastante "agradable", por llamarle de una forma y, al sentirse arrinconado como estaba, se vio con una única posibilidad de seguir el juego del mayor, sonriendo con arrogancia ante su beso y correspondiendo casi con la misma fuerza, sosteniéndose de la camisa del mayor entonces mientras se dedidaba a morderle el labio, ignorando las consecuencias de tal acto violento.



Sintió como le correspodía, sentía aquel deseo tan fuerte como el suyo por tenerse el uno al otro en aquel acto de placer...pronto en el beso logró separarse al fin de sus labios y pudo bajar a besos bruscos y algunas mordiditas por su maxilar, su barbilla y luego su cuello...ohh sii su cuello níveo y delicado, más delicioso que el de cualquier chica, se detuvo allí un rato haciendo una marca en su cuello mientras que subiendo las manos en fuertes caricias estas se hicieron de la ropa que estorbaba a que siguiera su camino y se abrió paso entre aquellas ropas a lo salvaje (Sí, sí seguro que la rompió...un poco...) y luego procedió a empezar a bajar por ese delicado torso hasta capturar uno de los rosados botones del rubio mordiéndolo con un poco de fuerza para después lamerlo y hacer maravillas en ello, mientras una de sus manos al estar desocupada comenzó a frotar la entrepierna de este apenas si un poco, torturandolo con eso, la otra mano libre se aferró a su cintura muevamente...




Rápido... podría ser una definición que le quedase corta al albino. Cuando se dio cuenta ya se había separado de sus labios y atcaba a su piel con aquella misma rapidez, con esa violencia y con ese no se qué que le parecía inusualmente encantador al rubio que, a diferencia de Wen, era esbelto y pequeño, por poco escualido, pero eso sería demasiado, oh pero él insistía en su piel al menos hasta dejar su marca, ¿cierto? Bien por ello... no era como que alguien fuese a reclamárselo más tarde y, siendo que ya comenzaba a quedarse sin ropa, no protestó... aunque eran prendas caras y el otro las rompía así nada más... más valía fuera realmente bueno o en serio se molestaría porque no era ropa cualquiera, era de un fino diseño y estaba dispuesto a hacerlo pagar si no recibía su recompensa.


Así que era entonces cuando decidió que no debía quedarse atras, a menos hasta que los labios de Wen continuaron rodando sobre la piel de nenaza de Apos, atrapando sus pezones rosados y aquella mano estimulaba a pesar de la ropa su entrepierna... sabía hacer sus movimientos, al menos, aunque era algo acelerado. Pff, no estaba nada mal de parte del imáncito, y tampoco planeaba quedarse tan atras, si en serio iban a ello pondría de su parte, justo como le gustaba. Llevó sus manos al pecho del mayor a pesar de cualquier queja y se encargó de desabrochar cada botón de su camisa, no era como que él tuviese ganas de andar rompiendo telas a diestra y siniestra, mismo por lo que se encargó de ello haciéndolo un poco más humilde y sin tener que hacer un desastre con ello. Y si Wen quería realmente jugar de esa manera como instaba con aquella forma en que masajeaba su entrepierna, pues así sería. Un jadeo erótico brotó de sus labios y ondeó sus caderas hacia él conun gusto indescriptible, halando ahora un poco de él para tenerle aún más cerca mientras mordisqueaba apenas sobre el hombro de aquél mutante, que Apos tampoco daba tregua.



Wen se sorprendió de que decidiera moverse normalmente con todos los que...estaba optaban por no hacer ningún movimiento en falso ¿Sería porque estaban amenazados a muerte y este no? ...bueno, en fin. Dejaría que lo hiciera, al sentirle morder su hombro volvió a buscar sus labios con necesidad de él. Las botellas sencillamente cayeron al piso y entonces Wen en vez de como todo tipo normal buscar la comodidad y hacérselo en la cama, se separó de él de repente apartandolo un poco para cargarlo de la cintura y situarlo sobre la barra, así es pareció que volaba como el ángel que en apariencia llevaba como buena máscara pero no realmente fue cuestión de atraesre a la estructura metálica del edificio, en fin explicación larga para movimientos breves y eficaces, que agradeciera el güerito que no estaba usando sus dotes con la velocidad. Se posó sobre él y bajó las prendas que faltaban hasta donde pudo, las pocas cosas metálicas que llevaba encima el níveo chico ayudaron a que estas prendas quedaran fuera de juego más fácil, le miró así...desnudo por un momento, sonrió maliciosamente y practicamente le penetró con la mirada...era tan perfecto, le gustaban sus agudos gemidos y ese cuerpo delicado, ahora sería suyo y seguro que si le gustaba lo añadiría a su colección más selecta. No es más desde que lo vio ya estaba en ella...



Ya de nuevo sus labios se veían atrapados por los contrarios y el sonoro rebotar de los vidrios expuso el hecho de que aquellas botellas habían derramado tras el romper del cristal, mismo por lo que casi hace una mueca ante tal desperdicio. Ah y quedó con el beso de hilo para ello, siendo entonces que aquél le movió directo al sostenerle así, pasándolo a sentarle sobre la barra con un movimiento casto y la forma en que no tuvo batalla alguna para arrebatarle prenda que quedase cubriendo su cuerpo. Una sonrisa llena de sorna se le dibujó y la dedicó a su contrario de inmediato, sobre todo al veresa miraba arrebatadora que le atravesaba sin más.

-¿Te agrado? -dijo en voz baja, antes de alcanzarle el rostro para acercarle su rostro, buscando sus labios aunque solo rosace estos con los suyos-. ¿Qué dices?



-Me...complaces...- Le dijo interrumpiendo la voz para pensar en un adjetivo calificativo que no fuera hiriente, ya que si respondía de mala gana bueno, pudiera que lo mandara lejos y eso es lo que no quería...por ahora. Correspondió al roce cual reacción tuviera un león después de varias provocaciones...atacaría ferózmente. Comenzó a besarle profundamente, fue un beso húmedo y lleno de pasión que dejaría sin más armas a cualquiera, coló su mano a la entrepierna de este y tomó su miembro de forma brusca, con cierta fuerza separandose del beso, deteniendose para suspirar al sentir aquella reacción la que quería...oh si, sumisión...



¿Complacer? ¿Era en serio? No pudo evitar rodar los ojos con ironía cuando el mayor dijese eso tan... vanamente, aunque finalmente eso no podía influir mucho en lo que ya estaban. Recibió sus labios como buen chico y correspondió con un indescriptible gusto, sosteniéndole de la mandíbula para intensificar aquél contacto entre ambos, pero no pudo evitar casi gruñir cuando sintió cómo le tomaba así.
Era brusco, ¿eh? Gustaba de ser dominante y lo notaba por la forma en que le miraba, mismo por lo que no pudo evitar sonreír arrogantemente y extender una de sus piernas para abrazarle con ella, obligándole a estar más cerca e inclinando el rostro a su frente, arrastrando sus labios por encima de la piel de Wen... no le gustaba demasiado la espera pero adoraba la forma en que el albino jugaba sin importar nada, mismo por lo que acaricio con su lengua entonces la piel de Wen, con esa sonrisa traviesa. Sanaría, sería pronto si terminaba lastimado por el imáncito y eso le hacía sentir seguridad ante sus jueguitos, que continuara... era excitante y sintiendo como aquél parecía querer todo de su persona, le daría lo que pidiera.



-Me pones…y mucho…- Le musitó al oído al escucharle gruñir y le mordió ligeramente el lóbulo, sintió una punzada más de excitación cuando aquella pierna se enredó en él. Le robó un beso húmedo y apasionado de nueva cuenta que, esta vez, pretendía arrebatarle el aliento mientras su mano comenzaba a moverse sobre la extensión con lentitud y fuerza, su pulgar comenzó a moverse sobre el glande, separándose de él para ver sus expresiones, respiraba apenas si un poco agitado y su mirada llena de lascivia le inspeccionó mientras le torturaba, aquel miembro definitivo estaba ya en su punto máximo…y ni hablar del suyo que estaba apresado dentro de aquellas bermudas, el botón metálico se salió de su lugar y el cierre bajó lentamente, con la mano libre aferró aquella pierna a su cintura mientras le observaba y procedía con aquel juego erótico…



No pudo evitar emitir una suave risilla al escucharle decir eso, justo a su oído, sosteniéndole del hombro de Wen con gusto. Respondió a aquél beso con rudesa, con esa misma fuerza que el albino, estremeciéndose por completo cuando comenzó a estimularle de aquella forma, tiñéndose así un delicado tono rosado sobre sus mejillas, por el propio gusto de esas caricias. Se estiró, su espalda, sosteniéndose de él mientras dejaba caer la cabeza al frente, mirando entonces a Wen y despidiendo de sus labios un suave jadeo, buscando un poco más el contacto entre ambos, acercándole aún más al abrazarle con su pierna, mirándole en súplica... le gustaba torturarle, ¿ah? Lo iba a terminar con solo torturas si seguía así, que ya estaba latente a por él, ansioso.



-Ruégame...- Le ordenó con su complejo de dios -Dime qué es lo que quieres...- Le dijo con aquella voz tan imponente, tan varonil, es más para su ego bueno el siempre era sexy (Y es que enserio si era así pero no muchos le daban el gusto de decírselo). Soltó su miembro y finalmente con liberó su miembro con una mano mientras se posicionaba a lo salvaje sobre él y presionaba en su entrada jadeando al efectuar esta acción, esperó ahí paciente a lo que este dijera, la verdad es que estaba muy ansioso pero debía controlarse, tenía que escucharle... Mientras comenzó a lamer y mordisquear tras su oído y después bajó a su cuello, apresurado por que éste hablara, sin embargo sus acciones no debajan de ser tan eróticamente excitantes.



Que se lo dijera, no sería la primera ni la última vez que lo hiciera y cómo gozaría recibirlo... tenía tal descaro que no era como que le cohibiera ese tipo de estupideces, no sentía pudor ahora, era un sinvergüenza en toda la extención de la palabra y, cuando le liberó al fin, no pudo evitar jadear fuertemente, sobre todo ahora que le sentía tan cerca y torturando en su entrada, que parecía divertirse con todo ello también.

-Métemela -suplicó, sosteniéndole con fuerza-, atraviésame si quieres... pero deja de torturarme... quiero sentirte dentro de mí -dijo, entre jadeos, sintiendo cómo seguía, cómo parecía querer jugar con él a todo momento.



Wen intentó resistirse a aquella voz tan excitante en ese momento...por dios... apretó los dientes para no expresar nada de lo que sentía en ese momento y sencillamente le miró a los ojos con lascivia para después empujar con fuerza entrando forzado dentro de él, sus manos se aferraron a la barra para no lastimar al pequeño chico níveo pero claro a la altura de sus hombros para que este no se moviera de su lugar al empezar a envestirle una y otra vez con furia contra él, gruñó al dar la primera envestida -Estas tan estrecho...- Le musitó al oído lamiendolo después.



Sonrió con sorna de una forma inevitable, mirándole sensual, provocativo, ansiando por él, por su hombría dura que estaba justo en su entrada. Sostenía de él donde sus hombros, negándole la opción de alegarse con ella pues, honestamente, en su estado no deseaba quedarse solo y terminar enfriándose siendo que su tempreratura estaba ya bastante alta a causa del albino. Fue entonces que él se adentró con tal fuerza que le hizo estremecer del gusto, emitiendo un jadeo merecedor de esa presión, un gemido ligeramente fuerte que aumentó en volumen a con aquella estocada que le siguió, mismo que hizo que sonriera con arrogancia, complecido tras sus palabras.

-Eso -jadeó, encantador, para reír-, jamás es... un impedimento... o causa de molestia -presumió con gusto, más aún al saberle ya dentro suyo, sosteniéndole con ambas manos ahora, ansioso por sentir un nuevo golpe dentro suyo, riendo-. Tú eres tan duro -le... ¿alagó? Entonces mordió su lóbulo, ondeando él sus caderas contra la del mayor, buscando pudiese entrar aún más hondo, gimiendo por ello.



Wen le escuchaba vagamente, ahora su mente estaba deliciosamente concentrada sólamente en su propio placer por lo que ningún otro pensamiento más que joderse a Apos cruzaba por su mente con tanta insistencia, le nublaba todos los sentidos, presionó con mucha más fuerza en la siguiente envestida y se esforzaba porque así fuera, podía sentir como cada vez se adentraba más, le lamió los labios mientras sus fuertes envestidas algo pausadas iban penetrando cada vez más... Al sentir respuesta de parte de él empezó a besarlo con profundidad sumergiendo su lengua en aquella delicada y dulce cavidad.



Bendito sea el creador de un hombre tan fuerte, tan grande y tan... Duro! Se sentía deshacer con cada embestida, con la profundidad que cada una alcanzaba y siendo esta mayor gracias a las propias respuestas... dolía como una jodida mierda pero era ello lo que le hacía sentir con más gusto ese golpeteo en su interior, esas estocadas aseveradas por parte del mayor, mismo por lo que gimió ¿Contenerse? ¿Él? ¡Era peor que la más vil de las putas! Y gozaba tanto del darle el gusto a sus parejas nocturnas (aunque esta ni tanto...) al regalarles sus dulces y sonoros gemidos aunque aquellos labios terminaron cerrando su boca, sin darle opción más que a corresponder mientras aferraba al albino contra su cuerpo, contrayendo intencionalmente su interior, un poco... que lo sintiera más apretado así, que su propio calor lo envolviese con mayor gusto... ya deseaba ver su expresión con ello y que, si no hacía nada, no importaba, igual me mordió el labios inferior con fuerza, travieso, antes de andar más en esos labios, en busca de ello y profundizando el beso, con tal fuerza que podría doler si no fuesen lo que eran.



En son del beso comenzó a deslizar su mano por aquel cuerpo perlado y níveo...tan magnífico para detener aquellas firmes caricias en las piernas de este tomandolas con fuerza y tirando un poco de ellas para poder adentrarse más en él, al sentirle presionar contra su mienbro tuvo que separarse del beso para dejar oír un gemido que no pudo contener, estaba muy excitado, nunca había tenido a sus pies a alguien tan coperativo con lo que él quería. Lo sumiso que era le ponía hasta la médula. -Ahmmh Apos...basta...tu seguro quieres que te mate...- Le musitó al oído sin dejar de moverse dentro de él, comenzó a hacer círculos en su interior para probar si encontraba aquel punto ansiado en su interior...ahh ahí estaba...



-Angh -aquejó... entraba tan profundo que, le hacía estremecer, pues sabía que él aún buscaba mucho más dentro de su cuerpo y, la forma en que halaba más de él, le hacía estremecer, pues se enterraba a tal grado en su interior, pero, sus palabras, tan solo pudieron robarle una sonrisa de gusto-. Adelante -masculló, resistiendo a esas atenciones estremecedoras, aunque no lo suficiente como para acallar sus sonoros gemidos y, cuando golpease ahí dentro, no pudo evitar sostenerle fuertemente-. ¡Wen! -le llamó... ¿realmente quería deshacerlo? Porque estaba haciendo un grandioso trabajo en ello en ello, lo hacía pedazos lentamente y, si así jugaban, no le molestaría terminar muerto, así que nuevamente apretó su interior, con un poco más de fuerza aunque doliera.


-Ngh - Gruño con fuerza al sentir aquellas paredes forzarse contra él, una punzada de excitación en su vientre le recorrió haciéndolo jadear por lo bajo, se mordió el labio inferior y con esa mirada dominante le vio a los ojos dejando ver una sonrisa satisfecha ante aquellas palabras, comenzó a envestir contra aquel punto subiendo la velocidad de sus embestidas golpeando fuertemente contra aquel punto, una mano se mantuvo en su pierna aferrandose a esta mientras que la otra buscó el miembro de este pero en su recorrido encontró algo...se sorprendió un poco pero no, no cayó en pánico ¿Qué...era eso? ...Alzó una ceja y bajó la mirada. "Ay diablos cada día estoy más loco..." Aquello le puso de sobremanera por alguna muy extraña y enferma razón...ohh ahora se explicaba de donde diablos provenía tanta humedad, es decir, no es que...bueno si estaba loco había que admitirlo. Procedió a besarle con violencia para no dejar escuchar ninguna manifestación de placer y sumergió un dedo dentro de aquella húmeda cavidad, la sensación hizo que sencillamente aumentara sus movimientos dentro de él.
Si seguía así se vendría, el chico empezaba a resultar cada vez más perfecto...



No pudo evitarlo... apretar más duro de él, gemir con fuerza pues solo golpeaba ahí, ese punto tan delicioso... tan delitante que exasperaba, por lo que jadeó fuertemente. Sus labios le acallaron a momentos y, sonrió al percatarse de que él había encontrado ese pequeño secretito de su persona, lo que le causó gracia... sin embargo, al sentirle adentrar ese dígito de aqella forma, en su interior, no pudo evitar soltar los labios de aquél y gemir roncamente, con fuerza... no toleraría demasiado si continuaba de esa manera, de por sí ya le tenía al borde del extasis con esos jugueteos.

-Amgh... Wen... si... sigues -intentaba advertirle, pero le era tan complicado el continuar así, por lo que haló más de él, dejando caer su cabeza atras, jadeante tras cada estocada... llegaba profundo, le complacía tanto, se vendría si él continuaba...



-Sí, lo sé...házlo, grita mi nombre...- Gimió en su oído mientras aceleraba el ritmo de sus embestidas y mordía su cuello mientras movía su dedo en círculos dentro de él -Sí...ahh...Apos...-



-Ngh -aquejó, escuchando entonces su voz... era sedosa y sensual, definitivamente estimulante, mismo por lo que le robó una sonrisa pervertida. Pero él insistía en su interior, lo cual lo traía más cerca del extasis al grado de no saber controlarse más y... entre unas cuentas estocadas, dejó de resistirse al clímax, a su ansiado orgasmo y, tan solo se corrió, por lo cual haló del mayor, sosteniéndole de la espalda y gimiendo grave, su nombre como él solicitó-. ¡Wen! -había sido, contrayéndose incluso su interior así fuera en contra de sus deseos.



Arremetió contra él con furia escuchandole, gruñendo al tener que contener sus gemidos para escucharle con claridad, diablos...aquel chico le volvía loco. Se arqueó contra él en una última envestida al escucharle y sentir como esas paredes se contraían a él, se vino violentamente contra aquel punto de placer y le mordió el hombro con fuerza mientras su mano libre se aferraba a él tirando de su cintura. Aquel clímax le recorrió de un modo delicioso hasta el más remoto rincón de su cuerpo, tembló ligeramente y se separó de este para respirar agitado totalmente extasiado con aquel chico perfecto de la piel nívea, pero quería más... Le miró a los ojos intensamente observando aquella expresión complacida y definitivamente supo que nunca le dejaría ir. Sólo un idiota dejaría ir a alguien como él.



Sintió entonces el placer derramarse en su interior... cálido y exquisito, alimentando a su gula carnal. Le había aferrado de una manera tan exquisita que dudaba el existir de unos brazos más fuertes que esos, más demandantes y eso que él creía ya haber provado todo hasta ese entonces, hasta el sentir a un ser como ese arremeter contra él y, carajo... le encantaba...
Se dejó caer sobre la mesa, extendiendo su espalda y dejándole al mayor una de las mejores vistas de su cuerpo... respirando agitado, subiendo y bajando su pecho, que supiera que era él la única causa. Sus ojos anublados le miraron con dedicación... y entonces sonrió, sensual, con ese toque de sorna... que le hiciera lo que quisiese, no planeaba alejarse a menos de que el otro le corriera.



Le observó con detenimiento y se deleitó con aquella intensa visión, ni siquiera sabía si aquel chico era real pero... esperaba y sus delirios no fueran tan crueles con él. Le tomó el rostro con ambas manos de repente y le arrebató un beso húmedo y violento que buscaba profundidad quería excitarlo nuevamente, no dejar ir esa sensación, le encantaba... Se dejó caer sobre él por un momento mientras le besaba de aquella forma tan demandante, no recordaba que alguien en su vida le atrajera tanto, sólo satisfacía sus necesidades sin ninguna otra emoción dentro de él, pero aquel rubio le había mostrado algo nuevo, el sentir que lo deseaba tanto a pesar de ya haberle dominado de aquel modo, quería más de él, uqería fundirse en su perfección...así es...había encontrado a alguien tan digno como él, alguien que podía darse el lujo de presumir que Wen le deseaba. Comenzó a bajar con pequeñas mordidas por el cuerpo de este llegando a uno de sus pezones y lamiendolo un poco para después morderlo de igual forma, bajó por su torso hasta la bendición de su vientre y sumergió su lengua en aquel lindo ombligo, siguió bajando hasta su miembro, el cual comenzó a frotar con una de sus manos, ahora todo era más sencillo con aquel dulce néctar que se había esparcido sobre ellos, igual rodeó el contorno de aquella parte y entonces llegó a la zona que tanta curiosidad le había causado, oh diablos...se le veía mejor desde aquella perspectiva, comenzó a lamer los contornos de aquella cavidad medio ignorándola para excitarle, quería escucharlo...aquel tono de voz ofreciendo bellas tonalidades que le nublaran los oídos nuevamente sólo a él.



Sus manos... tan fuertes, tan rudas y poco delicadas... No era común, simplemente no lo era y eso, por todos los cielos, le fascinaba. Se dejó hacer por el albino, sintiendo sus rudos labios empujando los propios con fuerza, demandando a por ellos... oh sí, gozaba sus besos húmedos y traviesos, agresivos y sin piedad. Lo sintió una vez más encima suyo... Vaya, seguían sobre la barra. Era curioso que no lo hubiese movido ya... pero daba igual hacerlo ahí tanto como en una habitación o en la cocina, no le importaba, se haría lo mismo. Quería más, ¿eh? Que se lo comiera enterito entonces, no deseaba hacer nada más ahora que se había encontrado a un hombre que se llamaba a sí mismo una deidad y que demostraba tener la capacidad de serlo, al menos sobre su cuerpo y, el que siguiese, bajando, con esos juegos, no le facilitaba demasiado las cosas, lo hacía estremecer. Y aún así descendia con tal descaro digno de admirar, llegando hasta aquél sitio escondido que le hizo retorcerse, si de por sí con la sensación a flor de piel y el imán venía a buscar más... ¡Excelso! No pudo evitar temblar, gemir y estremecerse, era extremadamente delicioso.



Le escuchó, tan claramente que era todo lo que su cuerpo podía registrar, sumergió su lengua con cierta lentitud moviendola en círculos en su interior mientras le masturbaba, sí, quería seguir escuchándole. Con la mano libre le recorría hasta donde alcanzaba a caricias bruscas, quería sentirle gozar porque así era como su perfección se concretaba en todo su esplendor, y la única manera de que ambos dioses fueran uno en ese momento...



Le estaba practicando un oral tan alucinante que lo elevaba hasta el mismo cielo haciéndole sentir en infierno con la tortura que ello representaba... era eso y la masturbación, realmente era alguien que deseaba acabar con él, ¿cierto? Sentía que podría derritir y cuando sus manos le alcanzaron, no pudo evitar sostenerse de su fuerte brazo mientras arqueaba la espalda.

-¡Mngh!.. ¡Ween! -gimoteó, llevando entonces su otra mano a la cabellera del albino, para sostenerle mientras se retorcía a su causa-. ¡Ngh! ¡Amg! -continuaba, que era esa su parte más sensuble y suceptible y, con ello, estaba completamente a sus pies.



Era excitante escucharle gemir de ese modo tan desesperado, siguió, aumentando la velocidad cada vez más...y si había alguien bueno en eso de la velocidad era él...intentaba no usar su velocidad sobrehumana con él ya que seguro que no estaba para nada acostumbrado a sus salvajadas, pero inconcientemente ya lo estaba haciendo tal vez un poco. Metío su lengua hasta el fondo disfrutando de aquello por la tensión que sintió en el otro, y vaya que era el único que por primera vez había despertado en él ese deseo de ver disfrutar a la persona con la que estaba. Generalmente siempre se preocupaba sólo por su placer único e irrepetible pero esto era diferente a pesar de todo...aquel chico de piel nívea y de ahora piel bellamente perlada en sudor sencillamente era tan único como él. Su mano libre fue bajando poco a poco de nueva cuenta y se despegó por un momento de su trabajo con su boca para lamer un par de sus dedos sensualmente, con la respiración agitada, mirando a este mientras lo hacía, su mirada era intensa y lasciva...finalmente después de jugar un poco con las imágenes gráficas sumergió ambos dedos sin piedad alguna dentro de este, ohh aquella cavidad era todavía más estrecha, cálida y tan húmeda que le ponía más. Su boca entonces se dirigió a su hombría y lamió la punta juguetón de verle torturado.



No podía evitar mover sus caderas en busca de aquél placer, de ese gusto. La lengua del albino era hábil y le hacía caer aún más en el delirio, sin embargo en algún momento se vio separado del fuerte brazo del imán, por lo que jadeó unos momentos apenas Wen separase su rostro de su entrepierna un poco, respirando con cierta dificultad, sonrosado a causa de la excitación y mirándole.

-¡Omnh.. WEN! -gimió, sintiéndole introducir sus humedecidos dígitos en su interior... era rara la vez en que algo entraba ahí, así que no pudo evitar retorcerse al sentirle torturar en aquella cavidad, por lo que le miró con intensidad, gruñendo bajo y, siendo que pasó a juguetear tan dulcemente con su miembro, terminó abriendo aún más sus piernas para él, débil y sumiso ante esas caricias.



Siguió su trabajo después de haber comenzado a jugar de ese modo con él metió por completo el miembro ajeno en su boca mordiéndolo ligeramente en el transcurso de esto, después comenzó a moverse de modo lento con su artística boca provocando al rubo a voluntad mientras sus dedos se movieron con fuerza y brusquedad dentro de este siguiendo una velocidad equilibrada, pronto se vendría...y él lo sabía. Saborearía aquella semilla como su trofeo...



No podría evitarlo... el mayor parecía poner un notable esmero en que todo se desvaneciera para el rubio, parecía desear llevarle al borde de la locura y, a su fortuna, estaba teniendo bastante exito en esa tarea. Gimoteó cuando aquél comenzó a mordisquearle así, temblando y reaccionando con varios espasmos en muestra de que no aguantaría más, toda su piel se había herizado por completo.

-¡Amngh! -gimió con fuerza, pues no aguantaba más... unos choques electricos vinieron por su columna y un cosquilleo terrible se agolpó en su vientre bajo anunciando que era suficiente... no aguantó más que eso y el deseo del albino se cumplió, se vino así nada más dentro de su boca y eso parecía no molestar a Wen en lo absoluto.


Wen prosiguió su tarea un par de segundos más de deseo por hacerle venirse y finalmente lo ansiado de aquellos momentos llegó. Aquel chicó se vino tan gloriosamente que intentó captar todo lo que pudo lamiendo con rapidez hasta que todo terminó al menos para el rubio y en ese momento. Suspiró separandose de este y subiendo a besarle con profundidad, tomándole con fuerza de la cintura para que no se separara de él, aunque el beso no duró mucho debido a la agitación que aún había en ambos.



Realmente iba a desfallecer... el otro jugaba con su cuerpo de una forma en que nadie había hecho nunca y eso, sinceramente, le fascinaba. Respiró agitadamente, sintiéndose acercar a él y aquél beso no fue ninguna molestia... lo gozó más que a nada, tomándole con sus brazos al rodearle y aferrándole, aunque trabajando para resistir pues estaba agitado y el aire a penas duras entraba a pulmones.



-Tienes el honor de saber que es lo mejor que he tenido en años...- Le musitó mientras se levantaba con esa velocidad suya y le cargaba dejándole en la cama a lo mucho en un segundo, aún así lo recostó con cuidado sentándose a un lado de él, mirándole curioso, pero sin perder la frialdad que le caracterizaba, tenía que saber lo que el iba a decir a su favor ante eso.



-En ese caso -empezó, sosteniéndose de él aunque al siguiente segundo su espalda estuviese en la cama, para mirarle y sonreír divertido, sentándose un momento para alcanzarlo a gatas y dejar un húmedo beso sobre la piel de su hombro-, debes saber... que es lo mejor que he tenido y que podría tener en una vida -dijo, con ese tono sensual, antes de dejarse caer en la cama con comodidad, sonriendo.



Le miró con su ego característico -No esperaba menos de ti en esa repuesta...- Le dijo sonriendo de lado, con orgullo y recostándose a su lado para hablarle al oído mientras un dedo se paseaba por su torso -Te veías en el delirio total hace un momento- Al terminar de decir esto mordió su oído ligeramente para después acomodarse boca arriba sobre el cómodo colchón.



-¿En serio? -cuestionó divertido, suspirando profundo y mirándolo-, aún me siento en él... -aseguró, recargando sus manos en la cama para inclinarse y besar sobre el pecho de Wen, con delicadeza-. Y es que... es inevitable -agregó, sonriendo con sorna ahora-, si me posees así... no tengo más opción que gritar a causa de ese delirante placer o callar y caer en la locura, y eso es aburrido.



-Tienes razón...- Le dijo muy dejado llevándose las manos a la nuca con comodidad -Suena mucho más divertida la primera opción.- Le dijo mirándole de modo penetrante subiendo una ceja sonriéndole ligeramente.



-Definitivamente -dijo, travieso, antes de colocar sus brazos sobre el pecho de Wen, recargando su barbilla sobre ambas manos, para observarle aunque ladeando ligeramente la cabeza-. Pero... eso significa que termines agotando mis fuerzas -agregó, cerrando lento sus ojos-, y mientras no haya razón para quedarme despierto... no sé si debería hacerlo, o simplemente recuperar fuerzas para la proxima.



-¿Tan rápido dejas el juego?...Los chicos de hoy- Dijo rodando los ojos y suspirando -En fin, digo, no es que no puedas dormir. Puedes dormir todo lo que quieras mientras yo salgo a buscar a alguien que me la chupe. No será nada complicado- Aseguró engreído cerrándo los ojos con tranquilidad -Anda esperaré a que te duermas...-



-¿No me has escuchado? -cuestionó, sin siquiera abrir sus ojos-. He dicho que mientras no haya razón de quedarme despierto... pero vale, quien debería irse soy yo, ¿no? Seguramente en el bar se preguntarán dónde estoy y si tan solo te serví de diversión para un rato es una pena, me hubiese gustado continuar jugando, pero cuando las cosas son así... solo necesito buscar alguien que realmente goce de mí... ¿sabes? No soy del tipo de puta que le gusta le prueben junto a otras del grupo y me acabas de hablar como si fuera tu novia -dijo, con sorna, antes de besarle donde el cuello y levantarse, sentándose a modo de darle la espalda-. Así que supongo que debo irme...



Wen se rió divertido al escucharle y abrió un ojo para mirarle y atraerlo con su fuerte brazo contra él, aplicando fuerza para que no se pudiera ir -¿Dijiste algo?...- Le preguntó haciendose el desentendido, era obvio que estuviera de buenas en ese momento.



No pudo evitar reír... definitivamente era el tipo de hombre que le gustaba. Cuando lo atrajo a sí de esa forma tuvo que sostener su brazo, dejándose hacer. Era fuerte y eso también le gustaba, claro que cínico a más no poder y, cuando dijo aquello, rodó los ojos y se giró, sentándose sobre su regazo e inclinándose un poco al rostro del albino, para lamer suave sus labios.


-Sí -respondió, antes de sonreír con gusto-, dije que... no tengo ni un poco de sueño -agregó, antes de jugar y atrapar sus labios, mordiendo suavemente el inferior de estos y halando de él, divertido.



-Si eso creí escuchar...- Le contestó antes de jugar con él dejándose hacer, lo tomó de la cintura nuevamente acomodándole mejor sobre él y procediendo a besarlo con intensidad después soplando dentro de la boquita ajena después de la intensidad del beso para seguir jugueteando dejando escuchar una risita por su reacción.



Oh sí... ere ese el perfecto juego al que había caído. Sucumbia ante el encanto de un hombre al que, sinceramente, ni siquiera conocía y, lo que era más, quién sabe qué le haría xD Pero por todos los cielos, que no se retractara por favor... Sonrió con gusto ante sus acciones, bajando sus labios después de un par de segundos para besar su cuello, rozando sus dedos sobre los brazos fornidos de Wen y dejando una marca tras ese ligero mordisco en su piel, sonriendo divertido mientras bajaba, besando su pecho y dando suaves modidas a su paso.



Se dejó hacer totalmente satisfecho por las atenciones que empezaba a recibir y volvió a cerrar los ojos con suavidad disfrutando de lo que el albino hiciera, tenía que admitir que por el simple hecho de ser él la situación se tornaba más excitante en instantáneo.



A diferencia de él no había mucho que hacerle, ¿cierto? Bueno, realmente tenía un par de cosas en mente, pero pensaba demasiado en sí mismo como para tan solo satisfacer al imáncito, mismo por lo que descendió con sus besos con cuidado, bastante divertido de ello, llevando su mano a acariciar la entrepierna del mayor en busca de darle un poco de esa excitación que él mismo provocaba en él y, en su tarea, apenas empezó a tener resultado alguno continuó, lamiendo suavemente la piel de Wen, con gusto, bajando aún más, bastante entretenido. Digamos que le iba a dar una cucharada de su propia medicina, pero se satisfacería mucho al hacerlo, comenzando por besar la punta de miembro, pero sin hacer más que dar suaves lamiditas alrededor a espera de verle endurecer pronto.



Su respiración iba tranquila y muy quitada de la pena, aquellas atenciones le gustaban pero todavía no lograban alterarle del todo, hasta que sintió aquella manita en esa zona "peligrosa" en su anatomía y en cuanto aquella pequeña y dulce cavidad estuvo cerca de su miembro tembló de un modo apenas perceptible pero inmediatamente trató de calmar sus ansias, suspirando, para nivelar su respiración. Hizo reposar una de sus manos en su torso, ahora que este estaba tan lejos de su alcance y la otra mano acarició su cabello insitandolo a que continuara.
Estaba endureciendo de un modo rápido aunque eso no era novedad en su cuerpo que vivía acelerado literalemente pero sumandolo a los dotes para excitarlo que Apos poseía sobre él (Sí había que admitirlo, tenía un mítico poder para eso) estaba completamente perdido, listo para darle gusto sólo por que sí.



Si bien eso demostraba agrado del parte del mayor, no pudo evitar sonreír con gusto antes de acariciar, con su lengua húmedo, todo el tronco de su miembro, subiendo lentamente, como si de un niño y su caramelo se tratara, que de hecho la sensación estaba más cerca de ese hecho de lo que pudiese parecer, alcanzando la punta para darle una lamidita, antes de sumergir el miembro de Wen en su boca.
Bien, era una vil puta, siempre se lo decían, no le importaba, así que sabía a la perfección lo que debía hacer, deborando la entrepierna del albino sin problemas y sacándolo de su boca después, para continuar minuscioso, dándole tan solo una probada completa antes de profesir a morder suavemente los costados, acariciando con sus manos y dedos delicados, ciertamente tortuoso para cualquiera.



Cerró los ojos primero intentando controlarse pero era tarde, su respiración estaba agitandose y ya no podía hacer nada contra eso, volteó a un lado con cierta violencia intentando no mirar por que enserio perdería el control de sí mismo completamente, comenzó a respirar agitado medio gruñendo cuando este siguió jugueteando de ese modo, y enredó sus dedos en los cabellos de este para distraerse en algo mientras se dejaba hacer dósilmente, aunque podía jurar que si este seguía con esos juegos se lo montaba violentamente hasta la inconciencia.



Le causaba cierta gracia... el notarlo así, endurecido entre sus manos, bajo su boca y de nuevo dentro, el como desviaba la mirada le parecía completamente adorable, cosa inusual. Sí, gozaría apenas unos segundos más, saboreando su carne con gusto, ahogándose en el acto, era excitante de por sí el saberle llegar al frenesí tan rotundamente. Pero no se dejaría tan facil... quería saberlo desearlo así que continuó, llevando el miembro de Wen hasta su garganta y aquejando suave por ello, ya le daría lo que quería cuando se lo pidiera.



Con la mano que estaba jugueteando en los cabellos ajenos le presionó la cabeza contra él una vez tuvo su miembro dentro de su pequeña boca, y sólo así al fin dejó escuchar un gemido bajo que salió de su garganta sin pedir permiso y transformó su semblante en una delirante mueca de placer para después aflojar aquel agarre que había hecho quizá inconcientemente y dejarle que siguiera. Estaba muy tenso en ese momento y definitivamente se le notaba muy a su pesar. Estaba disfrutando aquello y apenas acababa de empezar...pero dejaría que siguiera divirtiendose por lo menois un rato más.



Oh sí... era eso todo lo que pedía, que el mayor gozara con sus atenciones antes de hacerlo él mismo, y vaya que debía gustarle si se preocupaba por darle ese placer, esa exquisita agonía que se acercaría lento, pronto. Cuando Wen le soltó, dejó de momento el trabajo de su boca para sacar el húmedo y punzante miembro de su boca, antes de darle una última caricia y sonreír con gusto.


-En pago a tus palabras de antes -mencionó, volviendo a besar donde el vientre del albino, subiendo lento pero no demasiado-, te daré algo que muy pocos han tenido -declaró, poco antes de alcanzar sus labios en un beso demandante, aunque alcanzando su miembro y acariciando suave la pinta.



Tomó aire violentamewnte cuando este se detuvo de repente y soltó el aire con calma cuando comenzó a escucharle sonriendo ligermanete bajando la mirada para ver como iba subiendo por su cuerpo finalmenter le miró a los ojos por un momento para después corresponder al beso haciendose del mando del mismo dejando que aquella habil lengua le explorara al igual que él de vez en vez. Dejándose hacer mientras le tomaba la cintura como tanto le gustaba, sí, y ahora sabía cuanto disfrutaba el hecho de que el de piel nívea fuera tan atrevido. ¿Qué le daría No sería difícil adivinarlo...lo estaba imaginando pero... era mejor dejar que las cosas fueran surgiendo.



Estaba complacido con Wen... apenas le conocía y realmente estaba gustoso de darle ello. Por lo general su curioso "atributo" solía ahuyentar a la gente y encontrarse a alguien que gozara tanto de ello era sorprendente, que le diera tanto placer así nada más... y por lo mismo era que pocas veces alguien había intervenida en esa cavidad extra, así que sería un obsequio para Wen.
Sostuvo su miembro con cuidado y se autopenetró lento, pues esta parte era más estrecha ante la poca actividad en ella. Claro que el acto en sí le robó un jadeo, pues en un principio no era del todo placentero.



Wen cerró los ojos concentrándose en la sensación pero se sorprendió cuando este hizo que su miembro entrara en la otra cavidad...no era que no lo deseara, lo deseaba más que nada pero le parecía demasiada generosidad... era un dios y eso lo sabía perfectamente, aquel tributo a él era lo más bello que hubiese recibido. Aquella cavidad que le hacía superior a los demás ahora él la poseía, era algo que tal vez solo Wen valoraría de tal modo, como si sólo con ese gesto hacia él ya le hubiera demostrado toda la devoción hacía él, de lo que sería capaz por él... Le soltó la cintura dejando que el mismo fuera haciendolo para no lastimarle, rara vez se preocupaba por el bienestar de algo peor de raro era preocuparse de eso por alguien. Le observó con la mirada perdida y la respiración agitada, sin palabras ya le había dicho más de lo que él hubiera imaginado.



-Ahh... -jadeó suave, colocando sus manos sobre el pecho de Wen y bajando el rostro mientras hacía sumergir más ondo en su interior, si por poco esa zona no era virgen, le hubiese encantado obsequiarsela en una primera instancia, triste resultaba el haberle conocido hasta ahora, pero se lo daría con toda intención. Se quejó de nuevo, justo cuando lo tenía casi por completo dentro, suyo, para sonreírle de forma encantadora-. Soy todo tuyo... -le dedicó, apoyándose en él para poder moverse más comodamente, lento pues debía acostumbrarse a ello, claro que sin sacar su entrepierna de su interior.



-Lo sé...- Contestó serio mirandole a los ojos tal vez demasiado formal. Para después mover ligeramente su cintura en círculos dentro de este, ya estaba dentro sólo tenía que abrirse un poco de espacio para poder moverse con más libertad, lo hacía con sumo cuidado a pesar de todo. Cerró los ojos con fuerza para contenerse de no hacer nada que le lastimase. -Ngh ...-



-Gnh... -aquejó suave, acostumbrándose pronto a la intromisión del mayor, para sonreír tras darse cuenta-. No tienes que ser tan cuisadoso... no duele tanto -le aseguró, antes de emitir un jadeo suave, nuevo ante esos movimientos del albino, para pasar a corresponder a sus movimientos con lentitud, con ambas manos sobre el pecho de Wen mientras que ondeaba un poco la cadera.



-Shh - Le calló tomándole de la cintura y comenzando subirlo y bajarlo con lentitud pero algo de fuerza, sabía que en cuanto le dijera cualquier cosa era porque estaría listo para él... le miraba lascivo esperando contemplar su placer allí adentro estaba más húmedo y cálido. Era una cavidad lista para recibirle, tal vez hecha para él...



-Mgh.. -cuando le calló casi hace un puchero, más estaba muy ocupado en sus movimientos como para aquejar cualquier cosa, correspondiendo lentamente a los movimientos de Wen y emitiendo un suave jadeo ante ellos, sosteniéndole con algo de fuerza humana. Estando en ello, gimió, pues llegaba a tocar más profundo en su interior, abriéndose paso, lo cual no tanto como incómodo pasaba a ser placentero.



-...Ahh...- Le gustaba aquella ssensación, era muy diferente, se había tirado a varias chicas en su trayectoria pero ninguna era tan deliciosamente estrecha y lucho menos tan perfecta, aquello era celestial. Aunmentó la velocidad con la que lo bajaba y subía aplicando aquella fuerza de la que hace un momento había intentado tener cuidado. El hecho de tenerle aí era
excitante, deseaba que le pidiera más, que delirara como antes o incluso más.



-¡Anmgh! -gimió, sintiendo la fuerza cambiar de parte de Wen, moviendo a tal modo su cuerpo pues apenas se aceleraba un poco la velocidad, mismo por lo que no pudo evitar emitir un profundo jadeo-. Wen... amh -le llamó, moviéndose más intensamente entonces, inclinándose un poco para besar la piel de su cuerpo, sobre el hombro apenas, mordiéndole y sosteniéndola con fuerza.



-¿Te gusta ...- Le musitó al oído con un tono embriagado en placer mientras seguía moviendole con tal brusquedad contra él, también movía ligeramente sus caderas contra aquella cavidad para hacer más intensa la penetración. Estaba muy húmedo ahí abajo...diablos eso lo volvía loco, le encantaba lo excitado que lo tenía, aquel miembro irguiéndose orgulloso en ese
cuerpo níveo perfecto que exigía atención nuevamente, ya lo haría después por ahora quería verle disfrutar de aquello.



-Es... delicioso -gruñó suave, a par de que sentía su cadera chocar con la del albino, emitiendo un profundo gemido a causa de ello-. Mngh... Wen -un nombre perfectamente corto para pronunciarse en un solo grito, ¿ah? Ni mandándolo a hacer hubiese resultado tan perfecto, con él duro en su estrecho y suave interior, recibiendo sus fuertes estocadas con un delirante gusto y sosteniéndose de él ante todo... se sentía tan fuerte y tan profundo que más lo adoraba, mismo por lo que terminó cediendo y pidiendo más al arañar su piel de esa felina forma, suave y delicada, casi imperceptible, no sabía rogar pero posiblemente el mayor le enseñase a hacerlo si continuaban en ello.



Le escuchó y se arqueó ligeramente contra él cerrándo los ojos jadeando excitado ante aquello. No dejó de hacer su trabajo pero el cómo le rasguñaba era todavía más excitante le miró totalmente perdido comenzando a aplicar más velocidad al asunto no aguantaría mucho si seguían así -Apos...AMGH -



-¡¡Mngh!! -gruñó, apretándole con fuerza, jadeante-. We... Wen -le llamó, entrecortado-, más... más fuerte -suplicó, alcanzándole el rostro y mordiendo su mentón con delicadeza aunque aplicando algo de fuerza, antes de arquearse a su causa, empujando con fuerza su cadera contra la del albino, lo que le hizo enterrar hasta el fondo, robándole un fuerte gemido.



-Ngh ...- Se contuvo gruñendo algo fuerte para no gemir muy alto, era una de esas cosas que no se le daba muy bien, le gustaba muchísimo como esa cavidad presionaba sus paredes contra él por lo que se siguió moviendo dentro con fuerza y aplicando rapidez guiando al rubio con sus brazos fuertes aquel chasquido de sus caderas, comenzó a masturbarle con una mano
mientras con la otra sólo marcaba el ritmo impulsandole. Tenía que venirse pronto -Venga...grita para mí...- Jadeó sensualmente.



-¡Umgh! -gruñó, sintiéndole ir más rápido, sosteniéndole, pero más aún comenzaba a masturbarle. Ese era el delirio que bien sabía conocería en esos brazos, un delirio y una locura sin igual que le hacía estremecerse completo. Esa, la petición de Wen, era algo que ciertamente no deseaba ignorar, por lo que sonrió no sin cierta dificultad, antes de aquejar de nuevo, pues llegaba a un punto en su interior en que era inevitable-. ¡Amgh! ¡Weeen! -gimoteó, sin saber muy bien a ciencia cierta el cómo podía continuar moviéndose-. ¡Aah... Aaahh!! -justo lo que él le pedía, un deseo inegable para el "Dios", ¿cierto?



Esa voz diciendo su nombre una y otra vez sería lo que inundara sus oídos a partir de ese día, sería muy difícil pasar por alto un polvo como ese. Siguió penetrandole moviendo sus caderas contra él con mucha fuerza para darle fin a aquello mientras no descuidaba el masturbarle con rapidez buscando lo principal en todo aquello, un orgasmo inolvidable para el rubio.
finalmente se vino contra este sin dejar de moverse dentro dejando escuchar un gemido sumamente audible, una vez aquella sensación le empezó a inundar de lleno se detuvo respirando agitado.



Era esa la perfección de un acto... era así el cómo se sentían los brazos de un Dios en todo su divino esplendor, el placer de sentirle correrse dentro suyo tal cual ignorante de cualquier peligro, era simplemente... Exquisito. Que con esa calidez en su vientre no pudo evitar imitar el acto, apretando su interior y dejando escapar en eso un largo y sonoro gemido, espléndido y agudo, solo para el albino bajo su cuerpo. No podía mantener el equilibrio y no deseaba hacerlo pudiendo estar entre esos brazos, por lo que cayó a su pecho con delicadeza, sosteniéndose de él y sonriendo, completamente satisfecho. Era ese el éxtasis que se le otorgaba a Apos... era ese el éxtasis del que no querría separarse en un muy largo tiempo.



Wen se sintió manchar de aquella semilla lo cual fue una sensación única, al fin dejó aquel miembro en paz para recibir a Apos al dejarse caer, una de sus manos inmediatamente se posó en su cabello haciendole mimos como si de una buena mascota se tratase y la otra mano le acariciaba vagamente la espalda. Seguía su respiración agitada pero aquel eco de su clímax le mantenía sumamente satisfecho y tranquilo. Cerró los ojos sonriendo malicioso mientras cerraba los ojos, estaba cansado y eso era de lo más raro...pero su deseo no estaba cansado por lo que en cuanto despertara...



Entre sus brazos, sintiendo las caricias entre sus cabellos, en su espalda. Habían terminado por tercera vez, ¿ah? Vaya, era de esperarse que se cansara, ese Dios era bastante demandante. Suspiró antes de dejarse hacer por sus mimos y, entonces, decidió quedarse profundamente dormido.


[Escena Finalizada]

_________________
La mayor rémora de la vida...
es la espera del mañana y la pérdida del día de hoy.

Lucio Anneo Séneca
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